
Comallo abre un parque que revive criaturas gigantes y cambia su perfil turístico
Turismo25/03/2026
REDACCIÓNEl nuevo Paleoparque invita a recorrer millones de años de historia patagónica con experiencias inmersivas, ciencia y una apuesta fuerte al desarrollo local.

El paisaje de Comallo empieza a cambiar de manera visible, pero no por una obra convencional. La localidad rionegrina suma desde ahora un espacio que mezcla ciencia, turismo y reconstrucciones impactantes para contar un pasado que todavía sorprende. La apertura del Paleoparque marca un nuevo punto de atracción en la región.
Lejos de tratarse de un museo tradicional, la propuesta busca que el visitante atraviese una experiencia completa. El recorrido combina espacios interiores con intervenciones al aire libre y pone el foco en generar una conexión directa con la historia natural de la Patagonia. La idea es que cada paso dentro del predio tenga un componente educativo sin perder el atractivo visual.


El origen del proyecto no estuvo ligado a una iniciativa aislada, sino a una estrategia local para ampliar la economía de Comallo. A fines de 2017, el entonces intendente Raúl Hermosilla impulsó una política orientada a aprovechar el potencial paleontológico de la zona. Ese impulso inicial se transformó con los años en una obra concreta.
El punto de partida de todo fue un hallazgo que cambió la proyección del lugar. El descubrimiento del Kelenken guillermoi, considerado el ave del terror más grande registrada, posicionó a Comallo en el mapa científico internacional. Ese antecedente permitió imaginar un espacio donde ese patrimonio pudiera ser compartido con el público.
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El Paleoparque se diseñó como un entorno integral que articula distintas funciones. Incluye áreas de exhibición, un auditorio para actividades educativas, sectores gastronómicos y una tienda de recuerdos. A eso se suma un recorrido exterior con esculturas que recrean especies prehistóricas y buscan generar impacto desde el primer momento.
El desarrollo involucró a profesionales de diferentes disciplinas y también a talento local. Participaron especialistas como la arquitecta Karina Artoni, el diseñador Fernando Namor y el paleontólogo Guillermo Aguirrezabala, junto a equipos vinculados al paleoarte y la museología. Esa combinación permitió darle al proyecto una identidad propia.
La obra empezó en 2021 y fue sumando tecnología con el paso del tiempo. Se incorporaron herramientas como animaciones digitales, recursos audiovisuales y experiencias de realidad aumentada. Esos elementos refuerzan la idea de un recorrido que no se limita a observar, sino que propone interactuar con el contenido.
El tramo final del proyecto se consolidó cuando el gobierno provincial decidió asegurar su continuidad. En 2025, el gobernador Alberto Weretilneck impulsó el refinanciamiento que permitió completar las obras y avanzar hacia la apertura. Ese respaldo resultó clave para cerrar una etapa que llevaba varios años en desarrollo.
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Uno de los ejes centrales del parque es el relato del pasado geológico y biológico de la región. El recorrido propone viajar por los últimos 30 millones de años de la Patagonia, con escenas que reconstruyen cambios ambientales y la evolución de distintas especies. La propuesta busca traducir contenidos científicos en experiencias accesibles.
Dentro de ese viaje aparecen momentos clave como las ingresiones marinas, el intercambio de fauna entre continentes y la llegada de los primeros humanos. Todo se presenta en un entorno que recrea una Patagonia muy distinta a la actual, con paisajes boscosos y una fauna de gran escala.
Más allá del atractivo turístico, el proyecto tiene un componente educativo fuerte. Cada espacio apunta a generar conciencia sobre el valor del patrimonio natural y la necesidad de preservarlo. La experiencia busca dejar una idea concreta: entender el pasado permite pensar el futuro.
La apertura del Paleoparque también impacta en la dinámica local. El proyecto genera nuevas oportunidades laborales, promueve la formación de perfiles vinculados al turismo y refuerza la identidad de Comallo. La iniciativa muestra cómo una política sostenida puede transformar recursos naturales en desarrollo.














