
Proyecto energético generará 1.900 empleos, pero falta de mano de obra especializada
Actualidad26/03/2026
Sergio BustosEl acuerdo firmado entre el consorcio Southern Energy (SESA) y la empresa internacional SEFE abre una nueva etapa para el desarrollo energético en la Patagonia, con un impacto directo en el empleo y la actividad económica regional. Según lo informado por el Gobierno de Río Negro, la iniciativa permitirá la generación de aproximadamente 1.900 puestos de trabajo directos e indirectos.

Desde la administración provincial destacaron que el proyecto no solo impulsará la creación de empleo, sino que también dinamizará la economía en distintas localidades, fortaleciendo a proveedores locales y generando nuevas oportunidades vinculadas a la cadena de valor energética. Este tipo de desarrollos suele tener un efecto multiplicador, ya que no solo demanda mano de obra en el sector específico, sino también en servicios, logística, construcción y comercio.
El anuncio se enmarca en un contexto donde la región patagónica, y en particular el eje Neuquén-Plottier, se consolidó como uno de los principales polos de crecimiento del país, impulsado por la expansión de Vaca Muerta. En esa zona, la tasa de desocupación se ubica en apenas el 2,3%, un nivel extremadamente bajo en comparación con los estándares nacionales.


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Sin embargo, este escenario de crecimiento acelerado convive con una dificultad cada vez más visible: la falta de personal calificado para cubrir las necesidades de la industria. A pesar de la alta demanda laboral, las empresas encuentran serias dificultades para incorporar perfiles técnicos específicos, lo que genera cuellos de botella en distintos segmentos de la actividad.
Desde el sector energético advierten que la formación académica disponible en la región no logra adaptarse con la velocidad necesaria a los requerimientos actuales. Muchos de los perfiles egresados presentan una preparación generalista que resulta insuficiente frente a las demandas técnicas, operativas y tecnológicas que exige la industria en 2026.
Este desajuste genera una paradoja clara: mientras se anuncian inversiones millonarias y la creación de nuevos puestos de trabajo, parte de esas oportunidades no puede ser aprovechada plenamente por falta de recursos humanos especializados. Las vacantes más difíciles de cubrir suelen estar vinculadas a áreas como mantenimiento industrial, operación de equipos, ingeniería aplicada y servicios técnicos vinculados a la actividad hidrocarburífera.
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A nivel regional, la Patagonia muestra indicadores laborales sólidos, con una tasa de desempleo del 4,8%, muy por debajo del promedio nacional del 7,5%. No obstante, ese dato agregado esconde realidades heterogéneas. Mientras Neuquén se posiciona como el motor del empleo, otras ciudades patagónicas, como Río Gallegos, atraviesan situaciones más complejas con menor dinamismo económico.
Esta disparidad refleja una dependencia creciente de la actividad energética como principal sostén del empleo y la generación de ingresos en la región. En ese marco, el desarrollo de proyectos como el impulsado por SESA y SEFE aparece como una oportunidad clave, pero también pone en evidencia la necesidad de acompañar ese crecimiento con políticas de formación y capacitación más específicas.
El desafío hacia adelante no solo pasa por sostener el ritmo de inversiones, sino también por reducir la brecha entre la oferta educativa y las necesidades reales del mercado laboral. La articulación entre el sector público, las empresas y las instituciones educativas aparece como un factor central para garantizar que el crecimiento energético se traduzca en desarrollo sostenible.
En este contexto, la generación de empleo en la Patagonia muestra una doble cara: por un lado, un fuerte dinamismo impulsado por la energía; por otro, una limitación estructural vinculada a la falta de especialización, que podría convertirse en un obstáculo si no se aborda de manera integral.














