
El niño tenía un año y falleció por asfixia en Los Polvorines. La madre denunció que no le permitieron despedirse y que el entierro se hizo sin avisarle.

Un bebé de un año murió luego de sufrir una obstrucción en las vías respiratorias dentro de su vivienda y el caso derivó en una investigación judicial. La situación, que comenzó como una emergencia doméstica, derivó en un conflicto entre familiares que terminó con denuncias cruzadas por el velorio y el entierro del menor.
El niño fue trasladado de urgencia al Hospital de Trauma de Grand Bourg por su familia. Ingresó sin signos vitales y el personal médico intentó reanimarlo, pero no logró revertir el cuadro. La muerte fue confirmada poco después de su ingreso.


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La autopsia determinó que el fallecimiento se produjo por asfixia. El informe forense indicó que las vías respiratorias estaban obstruidas por dos elementos encontrados en la garganta. También descartó la presencia de lesiones externas o signos de violencia.
La causa quedó en manos de la UFI N°4 del Departamento Judicial de San Martín bajo la carátula de averiguación causal de muerte. El objetivo es reconstruir la secuencia completa del hecho y confirmar las circunstancias en las que ocurrió. Por el momento, no hay personas imputadas.
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La madre del menor, identificada como Aylín, sostuvo que se trató de un accidente doméstico. En sus redes sociales aseguró que se encontraba con su hijo al momento del hecho y rechazó cualquier versión que indique negligencia. “Desayunábamos, almorzábamos, merendábamos, jugábamos, dormíamos juntos y salíamos”, expresó.
El episodio generó un quiebre entre la familia materna y la paterna del niño. Tras la muerte, comenzaron discusiones que se trasladaron tanto al hospital como al entorno del velorio. La situación escaló con acusaciones sobre la organización de la despedida.
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La madre denunció que no le permitieron participar plenamente del velatorio. Según relató, solo pudo permanecer una hora junto al cuerpo de su hijo. También sostuvo que no recibió información clara sobre el lugar ni el horario del entierro.
En ese contexto, afirmó que la inhumación se realizó sin su presencia. Además, señaló que debió recurrir a la policía para obtener datos sobre el destino del cuerpo. Estas situaciones quedaron expuestas en publicaciones realizadas en redes sociales.
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La mujer también aseguró que hubo agresiones entre familiares y que existen registros audiovisuales de los incidentes. Según su versión, la familia paterna avanzó con gestiones en la funeraria sin informarle. Este conflicto se sumó al impacto inicial de la tragedia.
Mientras avanza la investigación judicial, el caso combina dos dimensiones: la reconstrucción de un hecho que se presenta como accidental y una disputa familiar que continúa abierta. La resolución de la causa dependerá de los peritajes y testimonios que se incorporen en los próximos días.















