La inflación vuelve a presionar y hay un ajuste pendiente que podría impactar en abril

Actualidad28/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Los precios muestran una aceleración en las últimas semanas y se suman factores que podrían sostener la suba más allá del efecto estacional.

Los indicadores de alta frecuencia muestran una aceleración.
Los indicadores de alta frecuencia muestran una aceleración.

La dinámica de precios volvió a encender señales de alerta en los últimos días y empieza a modificar las expectativas para el corto plazo. Los indicadores de alta frecuencia muestran una aceleración que podría empujar el dato de marzo por encima del 3%, en un contexto donde los factores que explican la suba no son todos transitorios.

El movimiento responde en parte a cuestiones estacionales, como el inicio del ciclo escolar, que suele presionar sobre ciertos rubros. Sin embargo, ese componente no alcanza para explicar por completo la tendencia. Detrás aparece un conjunto de variables que todavía no terminaron de trasladarse a los precios.

Uno de los elementos que más pesa es el impacto indirecto del conflicto en Medio Oriente. Según análisis del mercado, el rezago de ese shock todavía continúa filtrándose en la economía local. Esa inercia mantiene presión sobre los costos, especialmente en sectores sensibles.

En ese escenario, el precio de los combustibles aparece como un factor central. La nafta acumuló aumentos cercanos al 20% desde el inicio del conflicto, pero aún quedaría un ajuste adicional de alrededor del 15% para alinearse con valores internacionales. Esa corrección pendiente podría trasladarse a otros precios.

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Mientras tanto, el Gobierno intenta sostener cierto equilibrio desde la política monetaria y cambiaria. El Banco Central avanzó con una reducción de encajes de cinco puntos, una medida que libera liquidez en el sistema. La decisión busca apuntalar el funcionamiento del mercado de dinero.

El esquema oficial intenta reconstruir referencias que permitan contener expectativas. Por un lado, se apunta a sostener una tasa de fondeo cercana al 20%. Por otro, se trabaja sobre un escenario cambiario relativamente estable, con controles sobre importaciones y una mayor oferta de dólares.

Esa estabilidad también se apoya en la emisión de deuda en moneda extranjera. El Tesoro incorporó nuevos instrumentos que buscan atraer divisas y reforzar el esquema financiero. En paralelo, se observa una tendencia gradual a reducir la dolarización de carteras.

En el mercado local, los activos en pesos continúan mostrando mejor desempeño frente a los nominados en dólares. Los bonos ajustados por inflación lideran ese comportamiento, con subas acumuladas que reflejan la expectativa de una inflación que todavía no encuentra un techo claro.

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Sin embargo, ese mismo rendimiento empieza a generar dudas entre inversores. Algunos análisis sugieren tomar ganancias en posiciones en pesos y trasladarse hacia instrumentos en dólares de corto plazo. La recomendación se vincula con un escenario global que sigue mostrando fragilidad.

Aun así, dentro del segmento en pesos aparecen oportunidades puntuales. El comportamiento de la curva de bonos ajustados sugiere que ciertos tramos podrían seguir subiendo. En particular, se observa margen en el segmento medio, donde algunos títulos todavía muestran recorrido.

En ese marco, la evolución de la inflación en las próximas semanas será determinante. Si el traslado de los costos energéticos y otros factores pendientes se concreta, el proceso podría extenderse más allá de marzo. Por ahora, los datos semanales marcan una tendencia que vuelve a generar incertidumbre.

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