
Policía neuquina recorre los campos del interior para el fin de las veranadas
Policiales29/03/2026
REDACCIÓNEl operativo se realizó en Cajón Navarrete, donde los pobladores anticiparon que a comienzos de abril iniciarán el descenso hacia las invernadas.

La próxima bajada hacia las invernadas ya empezó a aparecer en la conversación cotidiana de los pobladores rurales de la zona cordillerana de Las Ovejas. Ese dato quedó expuesto durante una extensa recorrida policial que se desplegó este sábado en el sector Cajón Navarrete, donde los efectivos tomaron contacto directo con los veranadores. La jornada dejó un cuadro concreto: familias instaladas en sus puestos, animales todavía en la zona alta y un calendario de movimiento que empezará a activarse en los primeros días de abril.
El procedimiento se extendió desde las 10:50 hasta las 20:00 horas, un rango amplio que muestra la dimensión territorial del operativo y también la dificultad propia de este tipo de despliegues en áreas alejadas. La tarea estuvo a cargo de personal de la Comisaría 38° junto al Destacamento Manzano Amargo, que recorrió distintos sectores de veranada para sostener presencia en el territorio. Más que una visita ocasional, el patrullaje se presentó como una intervención pensada para mantener vínculo con una población dispersa y con dinámicas muy distintas a las urbanas.


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Uno de los datos más relevantes que surgió del contacto con los pobladores fue el anuncio de un movimiento próximo que forma parte de la lógica rural de la región. Durante los intercambios con la policía, los veranadores informaron que en los primeros días de abril iniciarán el descenso junto a sus animales hacia las zonas de invernada. Esa definición le dio al operativo una lectura más amplia, porque la recorrida no encontró un escenario inmóvil, sino a familias que ya empiezan a preparar un cambio estacional importante.
La zona relevada no fue un punto cualquiera dentro de la jurisdicción. El operativo se concentró en un sector cordillerano de acceso complejo, donde la presencia institucional no se sostiene con la misma facilidad que en localidades más concentradas. En ese contexto, cada visita cumple una doble función: por un lado, verificar condiciones generales de seguridad y, por otro, conservar un canal directo con quienes viven y trabajan en puestos rurales alejados.
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La recorrida no dejó novedades negativas ni situaciones de emergencia. Según se constató durante la jornada, todos los habitantes se encontraban en buen estado y sin registrar inconvenientes, un dato que permitió cerrar el operativo sin intervenciones adicionales. Esa constatación, aunque parezca simple, tiene peso propio en territorios donde las distancias, el aislamiento y el clima pueden volver más frágil cualquier rutina.
El contacto con los pobladores también muestra una modalidad de trabajo que excede el patrullaje entendido en un sentido estrictamente policial. En estas zonas, la presencia institucional aparece muchas veces ligada al acompañamiento, a la observación del estado general de las familias y al seguimiento de sus tiempos productivos. La conversación con los veranadores, en ese marco, no quedó reducida a una formalidad, sino que permitió relevar cómo atraviesan este tramo previo al descenso.
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El momento del año en que se realizó el operativo tampoco es menor. A pocos días de que empiece abril, las familias rurales empiezan a definir el traslado desde las veranadas hacia sectores de invernada, una transición que ordena gran parte de la vida en estos espacios. La presencia policial en ese tramo del calendario permite leer la recorrida no solo como prevención, sino también como acompañamiento en una etapa de movilidad y reorganización territorial.
Desde la estructura policial, este tipo de acciones forma parte de las tareas habituales en áreas rurales. La lógica es sostener controles y recorridos en zonas de difícil acceso, donde la distancia entre puestos exige otro tipo de planificación y otro ritmo de trabajo. En ese esquema, el operativo de Cajón Navarrete se inscribe dentro de una continuidad, aunque cada jornada tenga su propio valor por la información y el contacto que deja.
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Lo que apareció en esta salida fue una postal de normalidad, pero también de transición. Los puestos siguen activos, los pobladores permanecen en buen estado y el movimiento hacia las invernadas ya asoma como el próximo paso para muchas familias de la región. En la cordillera de Las Ovejas, la recorrida policial dejó algo más que un parte preventivo: mostró que el cambio de temporada ya empezó a sentirse en el territorio.
















