
Después del fuego, miles de manos y árboles empiezan a cambiar la cordillera
Turismo29/03/2026
Sergio BustosEn distintos puntos de la cordillera chubutense, la imagen empieza a cambiar de manera lenta pero visible. Donde hace meses dominaban las cenizas, ahora aparecen pequeños brotes que marcan el inicio de una recuperación larga. La reconstrucción del bosque nativo no depende de un solo actor, sino de un entramado que combina trabajo técnico y compromiso social.

El proceso no se limita a plantar árboles. Detrás de cada jornada hay planificación, selección de especies y estrategias pensadas para que el ecosistema vuelva a funcionar. La prioridad está puesta en restablecer las condiciones naturales del suelo y permitir que la regeneración se sostenga en el tiempo.
Las zonas más afectadas, como El Hoyo, Lago Puelo, Epuyén y Cholila, concentran gran parte de las tareas. Allí el impacto de los incendios dejó huellas profundas que requieren intervención sostenida. En esos lugares, equipos especializados trabajan junto a voluntarios que se suman a cada campaña.


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El objetivo del plan es ambicioso: recuperar más de 42.000 hectáreas de bosque nativo. No se trata de una meta inmediata, sino de un proceso que puede llevar años. Cada árbol plantado forma parte de una estrategia más amplia para recomponer el equilibrio ambiental.
Las especies elegidas responden a esa lógica. El coihue y el ciprés de la cordillera encabezan las plantaciones, acompañados por otras como maqui, radal y maitén. Su adaptación al territorio mejora las probabilidades de supervivencia y fortalece la resiliencia frente a nuevos eventos extremos.
Los números muestran el avance, pero también la escala del desafío. En una campaña reciente se plantaron 17.000 ejemplares, mientras que durante el último año la cifra total rondó los 50.000 árboles. A eso se suman nuevas etapas que continúan en marcha en distintos sectores.
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Uno de los rasgos distintivos del plan es la participación de la comunidad. Vecinos y organizaciones se involucran en las jornadas de plantación, generando un vínculo directo con el territorio. Esa presencia no solo amplía el alcance del proyecto, sino que también fortalece la conciencia ambiental.
En paralelo, la cooperación entre organismos provinciales y nacionales permite sostener el ritmo de trabajo. La Secretaría de Bosques, el Servicio Provincial de Manejo del Fuego y la Agencia Federal de Emergencias articulan acciones para avanzar en zonas complejas. A ese esquema se suma el aporte de experiencias internacionales.
En el paraje El Turbio se desarrolló una de las intervenciones más significativas. Allí, un operativo aéreo trasladó 24.000 plantines de coihue con helicópteros hacia áreas de difícil acceso. La logística incluyó el trabajo previo de brigadistas y viveros locales, que produjeron los ejemplares.
Las tareas continuarán en sectores como Arroyo Jara, donde se prevé la participación de vecinos junto a personal especializado. El desafío no termina con la plantación: el seguimiento, el cuidado y la prevención de nuevos incendios serán claves para sostener la recuperación.








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