Cayó una venta ilegal de piezas arqueológicas y hallaron armas en una casa

Policiales02/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La pesquisa por patrimonio cultural no terminó en cerámicas y una cabeza de piedra: también dejó al descubierto armas y una ruta bajo sospecha.

Secuestran piezas arqueológicas y armas
Secuestran piezas arqueológicas y armas

La investigación no empezó por un arsenal ni por un procedimiento de rutina, sino por una presunta comercialización ilegal de patrimonio cultural. Desde esa pista, la Justicia federal avanzó sobre una vivienda de la ciudad de Córdoba y encontró un cuadro más amplio que el esperado: objetos arqueológicos, armamento y una computadora dentro del mismo inmueble. Ese cruce entre piezas protegidas y otros elementos de interés judicial convirtió el caso en algo más denso que un simple secuestro de antigüedades.

El domicilio allanado está ubicado sobre calle Florencia, en la capital cordobesa, y la medida se dictó desde el Juzgado Federal N° 2 de Córdoba a partir de la información reunida por la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales “Córdoba”. La causa quedó bajo la órbita de la Fiscalía Federal N° 2, que empujó las tareas previas sobre una maniobra de venta sin aval legal. La escena, entonces, no se ordena solo por lo que apareció en la casa, sino por el tipo de actividad que la pesquisa ya venía siguiendo.


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Hay un dato que cambia la escala del expediente y lo saca del plano estrictamente local. Gendarmería sostuvo que el involucrado realizaba viajes hacia la República del Perú que “estarían vinculados a la actividad ilícita”, una referencia que introduce la posibilidad de un circuito con conexiones por fuera de Córdoba. Esa mención no prueba por sí sola una trama transnacional cerrada, pero sí instala un eje de investigación mucho más sensible que la mera tenencia doméstica de piezas antiguas.

Cuando los gendarmes ingresaron a la vivienda junto con profesionales de la Agencia Córdoba Cultura, el hallazgo confirmó que la sospecha no se limitaba a una sola pieza suelta. Dentro de la casa aparecieron once restos de cerámicas, fragmentos de un cuenco y una cabeza zoomorfa de piedra, todos elementos considerados patrimonio cultural. La presencia de especialistas del área de Arqueología en el procedimiento muestra que el operativo no buscó solo secuestrar objetos, sino también establecer su valor y su encuadre legal.


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El otro costado del allanamiento endurece todavía más la lectura del caso. En el mismo registro se encontraron un pistolón, tres rifles, un revólver y una notebook, de modo que la causa terminó reuniendo en una sola escena piezas arqueológicas, armas de fuego y soporte digital. Esa combinación no aparece como un detalle menor, porque agrega volumen operativo a una pesquisa que en principio estaba enfocada en patrimonio cultural.

La intervención no la hizo Gendarmería en soledad. El procedimiento se realizó con participación de profesionales de la Dirección de Patrimonio Cultural de la provincia, un dato que subraya que los objetos secuestrados no quedaron librados a una valoración policial improvisada. La causa se apoyó, desde ese punto, en una doble mirada: la penal, por la presunta actividad ilícita, y la técnica, por la necesidad de determinar qué piezas ingresaban en el universo protegido por la normativa vigente.


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Esa normativa es la Ley 25.743, que establece la preservación, protección y tutela del patrimonio arqueológico y paleontológico como parte del patrimonio cultural de la Nación. Bajo ese encuadre quedaron resguardados los objetos hallados, que fueron trasladados a la Agencia Córdoba Cultura, mientras que las armas quedaron a disposición judicial en el asiento de la unidad de la fuerza. La división del material secuestrado deja ver que el expediente no trabaja sobre un único problema, sino sobre varios planos a la vez.

También pesa la forma en que la información oficial redacta el caso. No habla de una colección privada controvertida ni de un hallazgo casual, sino de objetos “puestos a la venta sin aval legal”, una definición que empuja la causa hacia la lógica de mercado antes que hacia la mera tenencia. Bajo esa hipótesis, la notebook y los viajes señalados por los investigadores pasan a ocupar un lugar central, porque pueden aportar trazas sobre contactos, ofrecimientos o circuitos de salida de las piezas.


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El procedimiento cerró con secuestros concretos, pero la parte más delicada del expediente recién empieza ahora. La Justicia deberá determinar si los restos cerámicos, el cuenco fragmentado y la cabeza zoomorfa formaban parte de una operatoria sostenida, y si los viajes a Perú integraban esa misma línea de comercialización bajo sospecha. Ahí queda hoy el punto pendiente del caso: no tanto lo que ya apareció dentro de la casa, sino qué alcance real tenía la maniobra que la investigación intentó cortar.

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