
Román Burruchaga tuvo tres match points, pero se le escapó la final en Houston
Deporte06/04/2026
REDACCIÓNHubo un momento en el que todo parecía definido. Con el partido abierto y la presión del cierre sobre la cancha, Román Burruchaga tuvo en su raqueta la posibilidad de quedarse con el título más importante de su carrera. No una, sino tres veces.



La final del ATP 250 de Houston lo encontró frente a Tommy Paul, un rival de mayor experiencia en este tipo de escenarios. Esa diferencia se notó en los detalles del desenlace, aunque el desarrollo general fue mucho más equilibrado de lo que indica el marcador final.
El inicio fue adverso para el argentino. El estadounidense tomó rápidamente el control con dos quiebres y resolvió el primer set sin mayores sobresaltos. Ese arranque obligó a Burruchaga a reconfigurar su estrategia para mantenerse en partido.
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La reacción llegó en el segundo parcial. Con mayor agresividad en la devolución y mejores decisiones en los intercambios, el argentino logró quebrar en dos oportunidades y niveló el encuentro. Ese tramo mostró su mejor versión, con un juego más firme y sostenido.
El set decisivo concentró toda la tensión. Burruchaga consiguió un quiebre temprano y sostuvo la ventaja durante varios juegos, apoyado en la solidez desde el fondo y en la construcción de puntos largos. En ese contexto, aparecieron sus oportunidades.
“Le llegó a dar tres match points en el noveno game”, una situación que parecía encaminar el desenlace. Sin embargo, no logró concretarlos. Esa falta de resolución abrió la puerta a la reacción del estadounidense.
Paul respondió con experiencia. “Tras levantar tres puntos de campeonato, quebró en el juego siguiente”, revirtiendo el impulso del partido. A partir de ahí, el cierre quedó en manos del local, que sostuvo su saque y llevó la definición al límite.
El último game fue una síntesis de la final. Con múltiples deuces y sin margen de error, el estadounidense aprovechó su única oportunidad para cerrar el partido, capitalizando una equivocación del argentino en el punto decisivo.
El resultado final marcó la diferencia en el marcador, pero no reflejó completamente lo que ocurrió en la cancha. Burruchaga estuvo a un paso de ganar, compitió de igual a igual y mostró recursos para sostenerse en un nivel alto durante toda la semana.
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Más allá del desenlace, el balance es positivo. El argentino disputó su primera final ATP, alcanzó también su primera semifinal en el circuito y se proyecta dentro del Top 100 con una ubicación que lo acerca al puesto 60.
Ese salto tiene consecuencias concretas. Le permitirá ingresar de manera directa al cuadro principal de Roland Garros, además de asegurar su presencia en torneos de mayor jerarquía en los próximos meses.
La final en Houston dejó una sensación ambigua, marcada por lo cerca que estuvo del título. Pero también confirmó que Burruchaga ya juega en otra escala, con herramientas para competir en escenarios cada vez más exigentes.












