
Comodoro refuerza patrullajes tras los tiroteos y pone el foco en las armas ilegales
Policiales06/04/2026
REDACCIÓNLa Policía del Chubut desplegó más presencia en los barrios de la zona sur después de los enfrentamientos armados y trabaja con la Fiscalía para identificar a los responsables.

La respuesta oficial a los últimos episodios de violencia armada en Comodoro Rivadavia empezó a moverse sobre dos planos al mismo tiempo: más policías en la calle y una investigación abierta para determinar quiénes están detrás de los tiroteos que se viralizaron en los últimos días. El refuerzo fue confirmado por el jefe de la Policía del Chubut, Andrés García, que ubicó el problema en una disputa entre grupos enfrentados por control territorial.
La decisión de ampliar la presencia policial busca intervenir sobre los barrios más golpeados por esa secuencia de hechos, especialmente en la zona sur de la ciudad. Según explicó García, ya se desplegaron refuerzos de grupos especiales y se intensificaron los operativos preventivos mientras avanzan las tareas de investigación. El objetivo inmediato no pasa solo por responder a cada episodio, sino por cortar la lógica que viene sosteniendo estos enfrentamientos.


El jefe policial definió con bastante claridad cómo interpreta el origen de los disparos que circularon en videos y audios durante las últimas jornadas. Señaló que se trata de “enfrentamientos entre grupos antagónicos por cuestiones territoriales”, una descripción que traslada el foco desde un hecho aislado hacia una disputa persistente y más difícil de desactivar. Esa lectura explica por qué la respuesta no quedó reducida a patrullajes comunes.
La otra parte central del operativo pasa por la coordinación judicial. García indicó que la fuerza trabaja junto al Ministerio Público Fiscal y al área de Investigaciones para esclarecer lo ocurrido y avanzar sobre los responsables. El despliegue policial, en ese marco, funciona como contención inmediata, pero también como apoyo a una pesquisa que apunta a reconstruir la secuencia de hechos y el circuito de armas en circulación.
OTRAS NOTICIAS:
Ahí aparece uno de los puntos más sensibles del mensaje oficial. “El objetivo es llevar tranquilidad a los vecinos y seguir retirando armas del mercado ilegal”, sostuvo García. La frase deja ver que para la cúpula policial el problema no termina en los autores materiales de los tiroteos, sino que también está ligado a la persistencia de un flujo de armamento ilegal que alimenta este tipo de conflictos en territorio.
El funcionario reconoció además que no se trata de un fenómeno nuevo ni de una aparición repentina. Admitió que los operativos vienen desarrollándose desde hace tiempo, aunque la problemática sigue presente. Esa admisión marca un límite en la eficacia de la respuesta previa y, al mismo tiempo, justifica la necesidad de elevar el nivel de intervención en los sectores donde la violencia volvió a hacerse visible.
En paralelo a la crisis en la zona sur, García también llevó la discusión hacia la infraestructura de seguridad en la ciudad. Destacó la reactivación de la obra de la comisaría de Kilómetro 8, cuya finalización está prevista para el 7 de diciembre, y la presentó como una mejora estructural largamente demorada. Según indicó, esa dependencia era esperada desde hace 16 años y permitirá mejorar la cobertura policial en la zona norte, incluso hasta Caleta Córdova.
OTRAS NOTICIAS:
El jefe policial también hizo una referencia a la situación de la Policía Montada, que actualmente trabaja con recursos propios para reacondicionar su infraestructura después del traslado de su base. A la vez, cuestionó una ordenanza sobre el resguardo de animales en la vía pública por considerar que excede las competencias de la fuerza provincial. Esa mención amplía el cuadro y muestra que la discusión por seguridad en Comodoro hoy también se cruza con problemas de logística y funciones institucionales.
Más allá de esos otros frentes, la prioridad inmediata sigue puesta en los barrios donde se registraron los disparos. La conducción policial insiste en que el refuerzo continuará y que la presencia territorial se sostendrá mientras dure la tensión. En una ciudad donde la circulación de armas y las disputas barriales vuelven a prender alarmas, la estrategia oficial intenta mostrar algo concreto: más uniformados en la calle, más coordinación con la Justicia y una decisión de no dejar que los últimos tiroteos se naturalicen.





Lo que parecía un cargamento de cacao escondía más de 8 toneladas de cocaína










