
Hantavirus en Cerro Centinela: amplían monitoreo, controles y acompañamiento
Chubut06/04/2026
REDACCIÓNSalud amplió el operativo en la comuna rural luego del fallecimiento de una joven de 15 años y mantiene vigilancia estricta sobre los contactos estrechos.

La respuesta sanitaria en Cerro Centinela entró en una etapa de mayor intensidad después de la muerte de una adolescente de 15 años que permanecía internada en Terapia Intensiva en el Hospital Zonal de Esquel. La joven era contacto estrecho del primer caso positivo detectado en la comuna rural y se encontraba bajo seguimiento desde el inicio de los síntomas. Su fallecimiento volvió a poner el foco sobre la dimensión humana del brote, pero también sobre la capacidad de reacción del sistema de salud en una zona pequeña y especialmente sensible.
Lejos de limitarse a un control puntual, el Gobierno provincial decidió profundizar un despliegue que ya venía activo desde los primeros diagnósticos. En la localidad se mantienen tareas de vigilancia epidemiológica, monitoreo de convivientes y acompañamiento directo a las familias alcanzadas por la situación. El eje de la intervención ya no pasa solo por detectar casos, sino por contener el impacto comunitario de una enfermedad que exige respuestas rápidas y seguimiento permanente.


Desde la Secretaría de Salud remarcaron que la adolescente formaba parte de un clúster familiar que ya tenía dos casos confirmados con anterioridad. Ese dato cambia la lectura del episodio, porque muestra que la transmisión bajo observación no surgió de un evento aislado sino de una cadena ya identificada dentro del grupo conviviente. Según se informó, la paciente estaba en aislamiento y no presentaba nuevos contactos estrechos externos a ese núcleo.
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La investigación epidemiológica se concentró justamente en reconstruir exposiciones de riesgo y sostener controles sobre quienes estuvieron cerca de los casos confirmados. Esa tarea incluye seguimiento diario, evaluación clínica y activación de protocolos ante cualquier síntoma compatible. En este tipo de cuadros, la velocidad con la que se detecta una señal de alarma puede ser tan importante como el tratamiento posterior.
La subsecretaria de Salud Pública, Anabel Pena, explicó que el refuerzo actual no nació después del desenlace fatal, sino que se apoya en un trabajo previo ya instalado en la zona. “Nuestros equipos vienen trabajando desde el primer momento en la localidad, con presencia permanente y un seguimiento constante de la situación”, sostuvo. La funcionaria añadió además que, frente a este escenario, “reforzamos el operativo de intervención que ya se estaba desarrollando en terreno, ampliando las acciones de monitoreo y acompañamiento”.
En paralelo al control sanitario, el operativo también intenta sostener un frente emocional y social dentro de la comunidad. “Acompañamos a toda su familia en este doloroso momento, y nuestros equipos se encuentran a total disposición, asistiendo en todo lo necesario”, señaló Pena. Esa definición muestra que la respuesta oficial busca moverse en dos planos al mismo tiempo: el estrictamente epidemiológico y el del acompañamiento a una familia golpeada por una pérdida extrema.
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La comuna rural sigue bajo una lógica de vigilancia estrecha, con revisión de contactos y control de eventuales síntomas según los protocolos vigentes. La funcionaria pidió además a las personas alcanzadas por el seguimiento que respeten cada indicación profesional, porque son esas conductas las que permiten cerrar o ampliar el cerco sanitario según evolucione la situación. En ese marco, Salud intentó llevar un mensaje de calma a la población y sostuvo que el sistema está en condiciones de actuar ante este tipo de episodios.
La otra parte central del operativo tiene que ver con la prevención, un punto decisivo en enfermedades asociadas al contacto con roedores y sus secreciones. Por eso se insistió en medidas concretas dentro y fuera de las viviendas: sellar orificios, mantener limpios los alrededores, cortar malezas, alejar la leña y las huertas del hogar, ventilar ambientes cerrados y limpiar con lavandina sin barrer en seco. En tareas de riesgo o en lugares potencialmente contaminados también se recomendó utilizar barbijo N95, además de extremar cuidados con vehículos en desuso, ventiladores y aires acondicionados antes de volver a utilizarlos.
La advertencia alcanza también a actividades habituales en zonas rurales o silvestres, donde el contacto con ambientes expuestos puede aumentar el peligro. Salud recordó que, al acampar, conviene elegir sectores limpios, lejos de maleza y basurales, y evitar dormir directamente sobre el suelo. En caso de encontrar un roedor muerto, la indicación es desinfectar con lavandina, esperar media hora y retirarlo con guantes, mientras que en domicilios se recomienda usar trampas mecánicas y no venenos.
En Cerro Centinela, la situación sigue siendo observada con un criterio de máxima atención, aunque por ahora circunscripta a un grupo ya identificado. El fallecimiento de la adolescente marcó el momento más duro de este proceso, pero también aceleró una fase de intervención más intensa sobre el territorio. La prioridad sanitaria ahora es clara: sostener el monitoreo, evitar nuevas exposiciones y cortar cualquier posible ampliación del brote antes de que el invierno vuelva todavía más compleja la respuesta en terreno.












