
La ausencia del joven en su trabajo disparó una búsqueda que terminó en Funes con un hallazgo brutal, una detención y dos hombres bajo sospecha.

El cuerpo de Ramiro Nast apareció dentro de una heladera tirada en un zanjón y esa imagen cerró de la forma más brutal una búsqueda que había empezado horas antes con otra escena, mucho más ordinaria: la de un joven que no volvió a su casa después de salir a una fiesta. El hallazgo, concretado este lunes por la tarde en Funes, empujó el caso de lleno hacia una investigación por homicidio y dejó al menos a un sospechoso ya bajo arresto.
La preocupación no nació por una denuncia inmediata en la madrugada, sino cuando su ausencia empezó a romper la rutina. Nast había ido a una fiesta en esa ciudad santafesina y ya no regresó, y la alarma tomó forma cuando no se presentó en su horario de trabajo, un dato que activó el rastreo de sus movimientos y el intento por reconstruir dónde había estado por última vez.


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La búsqueda terminó en la zona de Paysandú y Tomás de la Torre, a pocas cuadras de la avenida Córdoba, donde la Policía encontró la heladera en un zanjón con agua. Allí estaba el cuerpo del joven, y ese punto del mapa pasó en minutos de ser una referencia barrial más a transformarse en el centro de un procedimiento policial y judicial de enorme impacto.
Los investigadores llegaron hasta ese lugar después de revisar cámaras de seguridad de la zona, una pieza que se volvió decisiva para orientar la búsqueda cuando ya había pasado más de un día sin noticias de la víctima. Con el correr de las horas, esa línea de reconstrucción derivó además en la detención de un hombre de 29 años, mientras la pesquisa mantiene bajo la mira a otros dos presuntos involucrados, según la información difundida por Noticias Argentinas.
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El caso todavía conserva una zona central sin respuesta. “Se desconoce el móvil del homicidio”, señaló la reconstrucción citada por la agencia, aunque en paralelo la madre de Ramiro deslizó una sospecha personal sobre un posible vínculo con las drogas. Esa hipótesis, por ahora, no aparece confirmada judicialmente y convive con una investigación que todavía intenta fijar roles, secuencia y motivo.
La cronología que empieza a emerger deja ver un recorrido corto en el tiempo, pero cargado de huecos. Nast había sido visto por última vez luego de asistir a un cumpleaños en Funes y, desde entonces, su teléfono dejó de ofrecer pistas claras sobre su paradero, mientras su ausencia en el trabajo se convirtió en la primera señal concreta de que algo grave podía haber ocurrido.
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La confirmación de que se trataba de un homicidio terminó de ordenar el expediente durante este martes, cuando la Fiscalía Regional de Rosario avanzó sobre la causa y dispuso medidas para profundizar la investigación. Entre ellas figura la autopsia, que busca despejar cómo murió el joven y aportar una base más firme para la imputación del primer detenido.
También quedó bajo revisión el recorrido previo al hallazgo. Los investigadores trabajan sobre registros públicos y privados de videovigilancia para reconstruir el trayecto completo entre la fiesta a la que asistió Ramiro, su desaparición posterior y el punto donde finalmente apareció su cuerpo, una secuencia que todavía no logró cerrarse de manera completa.
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Por ahora, el dato más contundente del expediente ya no admite discusión: la búsqueda de un joven desaparecido derivó en el hallazgo de un cuerpo oculto dentro de una heladera y en una causa por crimen. Lo que sigue abierto es todo lo demás: qué pasó entre aquella salida nocturna y el zanjón, cuál fue el motivo del asesinato y qué papel tuvieron los hombres que ahora quedaron alcanzados por la investigación.
Fuente: NA, La Capital.

















