Boca Juniors arrancó con triunfo en Chile pero un cierre incómodo dejó dudas

Deporte08/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El estreno de Boca Juniors en la Copa Libertadores 2026 dejó una sensación ambigua. El equipo mostró tramos de control y claridad, pero terminó sosteniendo el resultado con cierta incomodidad. El 2-1 ante Universidad Católica no refleja del todo la diferencia que logró construir durante buena parte del encuentro.

El equipo de Úbeda dominó gran parte del juego y sacó ventaja con claridad.
El equipo de Úbeda dominó gran parte del juego y sacó ventaja con claridad.

Durante largos pasajes, el conjunto dirigido por Claudio Úbeda manejó el ritmo y encontró espacios con facilidad. La circulación fue fluida y la presión alta generó recuperaciones en campo rival. Sin embargo, esa superioridad no siempre se tradujo en una ventaja amplia en el marcador, lo que dejó el partido abierto más de lo esperado.

El protagonismo de Leandro Paredes resultó determinante para inclinar la balanza. Su gol temprano, con un remate preciso desde afuera del área, marcó el camino y le dio tranquilidad inicial al equipo. Además, participó en varias jugadas ofensivas con pases que rompieron líneas y generaron situaciones claras.


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Esa diferencia en el juego se sostuvo incluso cuando el resultado seguía corto. Boca acumuló llegadas, presionó bien alto y obligó a errores del rival. Sin embargo, la falta de contundencia en momentos clave evitó que el partido quedara resuelto antes del tramo final.

El segundo gol llegó tras una acción colectiva que mostró esa intención ofensiva. La jugada derivó en la definición de Adam Bareiro, que empujó la pelota casi debajo del arco. Esa ventaja parecía encaminar el cierre sin sobresaltos, con el equipo argentino en control.

Pero el desarrollo cambió en los minutos finales. Universidad Católica encontró espacios y empezó a inquietar, algo que no había logrado con continuidad. El descuento, convertido por Juan Díaz, expuso una desatención defensiva y reactivó la incertidumbre.

A partir de ahí, el partido se jugó en otro tono. Boca dejó de manejar la pelota con la misma claridad y se replegó más de lo previsto. El rival empujó con lo que tenía y obligó a sostener el resultado en un contexto menos cómodo.


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El rendimiento del arquero Leandro Brey tuvo intervenciones importantes a lo largo del partido, aunque también quedó marcado por la jugada del descuento. Esa dualidad reflejó lo que fue el equipo: sólido por momentos, pero vulnerable en detalles puntuales.

Más allá del cierre ajustado, el triunfo posiciona a Boca como líder del grupo con tres puntos. El arranque suma desde lo numérico, aunque deja señales para ajustar pensando en lo que viene. La diferencia entre dominar y resolver sigue siendo una deuda a corregir.

El próximo compromiso será en casa, donde buscará sostener lo bueno que mostró en Chile y evitar repetir un desenlace apretado. La sensación final no borra el triunfo, pero sí instala una pregunta sobre la capacidad de cerrar partidos que parecían controlados.

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