
El platense resolvió un debut exigente en tres sets, mientras Cerúndolo siguió en carrera y Báez quedó afuera ante el actual número uno.

Tomás Martín Etcheverry abrió su semana en Montecarlo con una victoria que le dio espesor al cuadro argentino en uno de los torneos más pesados de la gira sobre polvo de ladrillo. El platense superó a Grigor Dimitrov por 6-4, 2-6 y 6-3 en 1 hora y 56 minutos, un partido que no sólo exigía tenis, sino también paciencia para salir de un cruce incómodo en el arranque. El resultado lo metió en la segunda ronda y dejó a la delegación argentina con una presencia fuerte en los primeros días del cuadro principal.
El valor del triunfo no quedó limitado al pase de ronda. Del otro lado estaba un rival con nombre pesado, con recursos para romper ritmo y con antecedentes suficientes como para convertir el debut en una trampa. Etcheverry lo resolvió desde una lógica de insistencia, soportó el bajón del segundo set y volvió a afirmarse cuando el partido pedía cabeza fría más que brillo.


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La victoria además encaja en un tramo de temporada que lo encuentra mejor plantado que en otros arranques de año. El argentino llegó a la gira europea después de conquistar en febrero su primer título ATP en Río de Janeiro, una señal fuerte en su carrera, y figura esta semana en el ranking oficial de la ATP dentro del lote que pelea cerca del Top 30. Ese contexto le dio otro peso a su estreno en Montecarlo: ya no se trató sólo de una buena tarde, sino de una continuidad sobre una base competitiva más firme.
El siguiente paso de Etcheverry ya tiene rival y también un posible cruce mayor en el horizonte. En la segunda ronda se medirá con el francés Térence Atmane, que avanzó desde la parte baja de esa llave, y el ganador de ese partido quedará frente a Carlos Alcaraz, que este martes resolvió su estreno con autoridad. La proyección del cuadro, así, armó para el argentino una secuencia que primero exige sostener el buen debut y después abre la puerta a uno de los grandes nombres del circuito.
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La presencia de Alcaraz en ese sector terminó de definirse después de su victoria sobre Sebastián Báez. El español, actual número uno del mundo según las crónicas del torneo, se impuso por 6-1 y 6-3 en apenas 69 minutos, en un partido donde el argentino sólo encontró una pequeña ventana en el segundo set antes de que el líder del ranking volviera a tomar el control. La derrota dejó a Báez afuera, pero al mismo tiempo ordenó el cuadro de manera clara para el tramo que viene.
Ese resultado también recortó la participación argentina de la jornada a una ecuación desigual, con un triunfo resonante y una salida rápida frente al principal favorito de ese lado del cuadro. Báez no consiguió imponer su juego ni sostener un tramo largo de paridad, y Montecarlo quedó para él como una estación breve. Etcheverry, en cambio, salió del martes con otra perspectiva: la de un torneo que todavía puede crecerle si confirma en la próxima ronda lo que mostró en el debut.
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El otro gran movimiento argentino de estas primeras rondas ya lo había firmado Francisco Cerúndolo. El porteño venció al griego Stefanos Tsitsipas por 7-5 y 6-4, un golpe importante si se tiene en cuenta que el rival había sido tres veces campeón del torneo y que nunca antes había perdido en su estreno en este Masters 1000. Esa victoria no sólo reforzó la presencia argentina en el cuadro, sino que además vació de un nombre fuerte una zona tradicionalmente pesada del torneo.
Para Cerúndolo, la continuidad también ya está marcada. Su próximo rival será el checo Tomas Machac, que avanzó en la primera rueda y quedó emparejado con el argentino en una llave que se volvió más abierta después de la salida de Tsitsipas. Con Etcheverry todavía en carrera, Cerúndolo ya instalado en segunda ronda y Báez eliminado por Alcaraz, el mapa argentino en Montecarlo quedó definido con dos focos claros y una semana todavía con margen para seguir creciendo.
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El dato más sólido que deja este arranque no pasa sólo por una victoria individual, sino por el tono competitivo con el que llegaron los argentinos a la gira de tierra europea. Etcheverry ganó un partido difícil, Cerúndolo bajó a un especialista del torneo y Báez chocó con el número uno en un cruce de exigencia máxima. Lo que queda abierto ahora es el tramo más delicado: sostener ese impulso en rondas donde el cuadro ya no perdona altibajos ni tardes a media máquina.
Fuente: NA, Infobae, ATP Tour, Rolex Monte-Carlo Masters.

















