
San Martín de Tucumán avanzó en Copa Argentina y Estudiantes de Río Cuarto se despidió
Deporte08/04/2026
REDACCIÓNEl cruce entre San Martín de Tucumán y Estudiantes de Río Cuarto dejó una sensación particular, más marcada por lo que no pasó que por lo que ocurrió. Durante buena parte de la noche, el partido transitó sin sobresaltos, con pocas llegadas claras y un ritmo que nunca terminó de romperse.



En ese contexto, cada error empezó a ganar peso propio. La falta de profundidad convirtió cualquier aproximación en una oportunidad valiosa, aunque casi ninguna logró transformarse en una situación concreta de gol. La tensión se fue acumulando en silencio, sin que el marcador se moviera.
El desarrollo tuvo momentos en los que parecía que algo podía cambiar, pero rápidamente volvía a cerrarse. Un ejemplo claro apareció cuando Mauro Valiente quedó frente al arco con una opción inmejorable. Su definición, sin embargo, no tuvo fuerza y permitió la reacción defensiva que evitó el gol sobre la línea.
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Esa jugada sintetizó el partido. Lo que parecía abrirse, se volvía a cerrar en cuestión de segundos. Las imprecisiones y la falta de contundencia terminaron empujando el encuentro hacia un terreno donde cualquier detalle iba a ser determinante.
La definición desde el punto penal apareció casi como una consecuencia inevitable. Allí, la precisión empezó a marcar diferencias en un escenario donde ya no había margen de error. Los primeros remates encontraron la red y sostuvieron la paridad.
San Martín mostró eficacia en sus ejecuciones, con conversiones de Santiago Briñone, Kevin López, Alan Cisnero y Matías García. Del otro lado, Estudiantes respondió con aciertos, aunque empezó a dejar dudas en momentos puntuales.
El primer quiebre llegó con el remate desviado de Tobías Ostchega, que elevó su disparo por encima del travesaño. Esa acción modificó el clima de la serie y trasladó la presión al siguiente ejecutante.
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La escena final terminó de definir el rumbo. Raúl Lozano asumió la responsabilidad con la obligación de convertir, pero su remate encontró la respuesta de Nahuel Manganelli, que adivinó la intención y aseguró la clasificación.
Más allá del desenlace, el partido dejó en evidencia las dificultades de ambos equipos para generar juego. La falta de situaciones claras convirtió a la definición en el verdadero centro de la historia, donde los nombres propios pasaron a ser decisivos.
Con este resultado, San Martín sigue en competencia y se enfrentará a Banfield en la próxima instancia. El desafío será distinto, pero la experiencia reciente deja una señal clara: cuando el juego no alcanza, los detalles terminan definiendo todo.












