
La carga terminó repartida entre una camioneta y la costa del Paraná. El operativo cerró con 43 bultos, 1.311 kilos de marihuana y un vehículo robado en Brasil.

La escena que dejó el procedimiento en Puerto Piray no se pareció a un hallazgo casual ni a un control de rutina. Los gendarmes terminaron frente a 43 bultos distribuidos entre una Toyota SW4 blanca y el suelo de la ribera, con un volumen que después trepó a 1.616 paquetes rectangulares y 1.311 kilos 400 gramos de marihuana. A eso se agregó un dato que endureció todavía más el cuadro: el vehículo tenía pedido de secuestro por robo en Brasil.
Lo que apareció sobre la costa del río Paraná fue el final material de una secuencia que, según el reporte oficial, empezó durante una patrulla a pie de la Sección “Montecarlo” del Escuadrón 10 “Eldorado”. El personal recorría la zona costera durante la noche cuando detectó movimiento junto al agua. El procedimiento, de ese modo, quedó ligado desde el primer momento a un circuito de descarga y traslado, no a un vehículo aislado abandonado en la vía pública.


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La maniobra observada por Gendarmería tuvo una mecánica precisa. Un grupo de personas descargaba paquetes desde una canoa hacia la orilla y luego movía esa carga hasta una Toyota SW4 con dominio brasileño. Esa combinación entre embarcación liviana, costa misionera y camioneta lista para cargar explica por qué el operativo adquirió de inmediato una dimensión mayor a la de un simple patrullaje preventivo.
Cuando los uniformados dieron la voz de alto en nombre de la fuerza, el grupo cortó la operación y escapó hacia la República del Paraguay. La retirada no sólo dejó la camioneta en el lugar, sino también parte de la carga ya descargada y otra esparcida en el terreno. Esa ruptura abrupta entre el traslado y la huida es lo que después obligó a leer la escena no como un único punto de secuestro, sino como un tramo entero de movimiento interrumpido.
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Con apoyo de otras unidades de Gendarmería Nacional y de la Prefectura Naval Argentina, los agentes desplegaron un rastrillaje amplio sobre la zona costera. Ese operativo posterior permitió reunir lo que en un primer vistazo aparecía disperso: parte de los bultos estaba dentro de la camioneta y otra parte había quedado sobre la superficie del suelo. El dato no es menor, porque muestra que la descarga ya había avanzado cuando se produjo la fuga.
El volumen secuestrado terminó de darle magnitud penal y operativa al caso. Los funcionarios contaron “1.616 paquetes rectangulares” y sometieron la sustancia a la prueba de campo Narcotest, que dio positivo para marihuana. El peso total informado por la fuerza llegó a 1.311 kilos 400 gramos, una cifra que por sí sola ubica al procedimiento entre los decomisos de gran escala.
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La camioneta tampoco quedó como un detalle accesorio dentro del expediente. Al verificar el chasis, los investigadores constataron que figuraba como “robado” en la República Federativa de Brasil, y el artículo oficial también habló de “pedido de secuestro” sobre ese rodado. Ese elemento agrega una segunda línea de análisis sobre la logística del traslado, porque conecta la carga incautada con un vehículo ya comprometido judicialmente fuera de la Argentina.
La intervención judicial quedó en manos del Juzgado y la Fiscalía de Eldorado, que dispusieron el secuestro tanto de la droga como de la camioneta. Esa decisión cerró la primera etapa del procedimiento, la del aseguramiento material de la carga y del vehículo. Desde allí en adelante, la investigación queda apoyada sobre dos evidencias centrales: la mercadería incautada y el rodado utilizado en la maniobra.
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El operativo dejó decomisada más de una tonelada de marihuana, pero también expuso el tipo de circulación que intentó montarse sobre la costa de Puerto Piray. La secuencia combinó agua, frontera, descarga manual y un vehículo con antecedentes de robo, todo dentro de un movimiento que alcanzó a bajar la carga antes de desarmarse. Lo que sigue ya no pasa por reconstruir cuánto había en los bultos, sino por determinar el alcance de esa logística que llegó desde una canoa hasta la ribera misionera.

















