
Kicillof sentó a otros actores políticos para correr los bordes del PJ en su armado partidario
Política08/04/2026
REDACCIÓNEl gobernador bonaerense reunió en la Gobernación a dos ex macristas cercanos a Pichetto y reforzó su búsqueda de una salida opositora más amplia.

La reunión existió, fue reservada y dejó una señal política imposible de disimular. Axel Kicillof recibió en La Plata a Emilio Monzó y Nicolás Massot, dos dirigentes que supieron ocupar lugares centrales durante la etapa de Cambiemos y que hoy orbitan cerca de Miguel Ángel Pichetto. El encuentro ocurrió en la sede de la Gobernación bonaerense y se leyó de inmediato como un paso más en la decisión del mandatario de ensanchar su radio de conversaciones por fuera del peronismo clásico.
El peso de esa foto no está sólo en los nombres propios, sino en lo que representan dentro del mapa opositor. Monzó fue presidente de la Cámara de Diputados entre 2015 y 2019 y Massot condujo el bloque del PRO en ese mismo período, dos antecedentes que los ubican lejos del kirchnerismo duro, pero con experiencia en acuerdos amplios y construcción parlamentaria. Que Kicillof los haya sentado ahora en su mesa habla menos de una postal casual que de una necesidad: empezar a trabajar vínculos con dirigentes que hasta hace poco estaban en otra vereda.


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Ese movimiento encaja con algo que el gobernador ya viene dejando entrever desde hace meses. Distintos medios coinciden en que Kicillof intenta darle volumen nacional al Movimiento Derecho al Futuro y construir una alternativa con capacidad de disputar poder en 2027, sin quedar encerrado en los límites tradicionales del kirchnerismo. La reunión con Monzó y Massot, en ese contexto, no luce como una excursión aislada, sino como una pieza más de un armado que busca amplitud política en medio del desgaste del gobierno de Javier Milei.
Medios nacionales marcaron que se produjo unos veinte días después de otro contacto entre Monzó y Carlos Bianco, el ministro de Gobierno bonaerense y uno de los hombres más cercanos al gobernador. Esa secuencia permite leer el encuentro de esta semana como una profundización de charlas que ya venían ocurriendo y que ahora dieron un salto más visible, justo cuando la oposición empieza a moverse con más claridad hacia el próximo ciclo electoral.
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Del lado de Kicillof evitaron cargar la escena con una épica de alianza inmediata, pero tampoco buscaron esconder el sentido del gesto. Cerca del gobernador transmitieron que “charlaron, como hacen habitualmente, de la situación social, política y económica. Es parte de hablar y escuchar a todos”, una definición que intenta mostrar el encuentro como parte de una práctica sostenida de diálogo y no como una negociación cerrada. La frase, de todos modos, confirma lo importante: la Gobernación bonaerense ya decidió abrir conversaciones regulares con dirigentes que no pertenecen a su espacio directo.
Monzó reforzó esa línea con una declaración que le dio densidad política al episodio sin exagerar sus alcances. “Celebro que dialoguemos de manera transversal y deseo que esto comience a ser algo normal y cotidiano. Que volvamos a recuperar el diálogo”, sostuvo, en una reivindicación explícita de la conversación entre sectores distintos. Esa idea de transversalidad encaja con la búsqueda de un esquema opositor más ancho, todavía sin forma electoral definida, pero claramente orientado a juntar piezas dispersas frente al oficialismo libertario.
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La reunión también se conecta con otros movimientos recientes que vienen rompiendo viejas fronteras dentro de la política opositora. Pichetto, referencia común de Monzó y Massot, visitó a Cristina Kirchner a fines de febrero y después siguió una ronda de contactos con otros actores del peronismo; al mismo tiempo, Kicillof viene acumulando gestos hacia sectores ajenos a su espacio y hasta buscó quitarle dramatismo a la foto de la cena de Expoagro donde compartió mesa con Mauricio Macri. En ambos casos, el mensaje de fondo fue parecido: la resistencia a Milei empieza a empujar conversaciones que hace un tiempo hubieran parecido improbables.
El mismo martes del encuentro con los ex macristas, Kicillof compartió además una actividad con el radical Federico Storani en el Colegio Nacional de La Plata, otra señal de apertura hacia interlocutores que no forman parte del núcleo peronista bonaerense. Esa acumulación de gestos deja ver una lógica de construcción más amplia, donde el gobernador intenta mostrarse dispuesto a hablar con todos los sectores que miran con preocupación el rumbo económico y político nacional. Del lado de Monzó y Massot, la descripción también fue en esa línea: “La situación del país es tan preocupante que lo ideológico no es un límite”.















