
Argentina tiene uranio en cantidad, pero no puede producir ni una tonelada
Actualidad08/04/2026
Sergio BustosArgentina acumula un volumen significativo de uranio en su subsuelo, pero ese potencial todavía no se traduce en producción concreta. La paradoja surge de un dato central: existen miles de toneladas estimadas, pero ninguna alcanza el nivel técnico necesario para ser considerada reserva explotable.

El dato surge del Reporte de Recursos y Reservas Minerales elaborado en 2026 por la Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera. Allí se indica que el país cuenta con 36.483 toneladas de recursos uraníferos, entre categorías medidas, indicadas e inferidas, lo que ubica al mineral en una posición relevante dentro del mapa energético.
Sin embargo, el mismo informe expone la principal limitación del sector. Argentina no registra reservas probadas ni probables bajo estándares internacionales como JORC o NI 43-101, lo que impide avanzar hacia una explotación comercial.


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La diferencia entre recursos y reservas no es un detalle técnico menor. Mientras los recursos representan estimaciones geológicas del mineral presente, las reservas implican viabilidad económica y técnica para su extracción. Esa brecha explica por qué el país, pese a su potencial, no tiene producción activa.
El mapa de proyectos muestra una actividad distribuida en distintas provincias, con iniciativas en etapas tempranas o intermedias. En total, el informe identifica siete desarrollos con estimaciones de uranio, aunque ninguno logró aún superar la instancia de evaluación necesaria para transformarse en operación productiva.
Uno de los casos más avanzados es Ivana, en Río Negro, que presenta datos bajo estándares internacionales y se encuentra en evaluación económica preliminar. Aun así, no cuenta con reservas certificadas, lo que refleja el punto en el que se encuentra toda la actividad en el país.
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En Chubut aparece Cerro Solo, bajo control de la Comisión Nacional de Energía Atómica, con recursos relevantes pero en etapa de exploración avanzada. En la misma provincia también se ubica Meseta Central, con potencial importante aunque con menor grado de certeza geológica.
Mendoza, por su parte, concentra el proyecto Sierra Pintada, que se encuentra en etapa de factibilidad. A pesar de su avance relativo, tampoco logró validar reservas bajo los estándares exigidos por el mercado internacional.
El informe también muestra un rasgo estructural del sector: la fuerte presencia estatal. Cuatro de los siete proyectos relevados están bajo control de la Comisión Nacional de Energía Atómica, lo que evidencia el carácter estratégico que históricamente tuvo el uranio en la política energética argentina.
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A nivel global, el contexto parece jugar a favor del mineral. El renovado interés por la energía nuclear, impulsado por la transición energética y el desarrollo de nuevos reactores, mejora las perspectivas de demanda y podría influir en la rentabilidad futura de estos proyectos.
En ese escenario, la falta de reservas certificadas aparece como el principal obstáculo. La necesidad de inversiones, actualización de estudios técnicos y mejoras regulatorias se vuelve central para transformar el potencial en producción concreta.
El informe oficial, en ese sentido, marca un punto de partida. Ordena la información disponible y deja en evidencia el desafío que enfrenta el país: convertir sus recursos en proyectos viables dentro de un mercado cada vez más competitivo.








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