
Dos fotos argentinas sacudieron al mundo y dejaron al descubierto lo que muchos evitan mirar
Otros Temas09/04/2026
REDACCIÓNEl World Press Photo premió imágenes sobre jubilados reprimidos y el impacto del glifosato en niños, en una edición atravesada por crisis globales.

Las imágenes premiadas este año por el World Press Photo no solo reconocen calidad técnica. También exponen escenas que resultan incómodas y difíciles de ignorar, incluso cuando ocurren en la vida cotidiana.
Entre los trabajos distinguidos, dos fotógrafos argentinos quedaron en el centro de la escena internacional. Sus registros no buscan impacto estético, sino mostrar realidades que siguen abiertas.


Por un lado, el documentalista Tadeo Bourbon capturó las protestas semanales de jubilados frente al Congreso. En esas imágenes aparecen personas que sobreviven con ingresos mínimos y enfrentan operativos de seguridad cada vez más intensos.
El contexto que rodea esas fotos es contundente. Pensiones que rondan los 300 dólares mensuales, muy por debajo del costo de vida, obligan a quienes las cobran a recortar alimentos y medicamentos.
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Las manifestaciones no quedaron solo en reclamos económicos. Según el registro, se encontraron con dispositivos policiales que derivaron en cuestionamientos internacionales por el uso de la fuerza.
En paralelo, el trabajo de Pablo E. Piovano puso el foco en otro conflicto menos visible pero igualmente persistente. Sus imágenes retratan a niños con hidrocefalia y malformaciones en zonas cercanas a campos de soja. El reportaje también incluye a trabajadores con daños hepáticos y protestas contra normativas que habilitaron fumigaciones muy cerca de viviendas. En algunos casos, a solo 10 metros de distancia.

El crecimiento del uso de agroquímicos aparece como telón de fondo. Desde la aprobación de la soja transgénica en 1996, el volumen de pesticidas pasó de 40 a 580 millones de litros anuales. Las fotos argentinas no quedaron aisladas dentro del certamen. Forman parte de un conjunto más amplio de trabajos que trazan un mapa de conflictos en América Latina y el mundo.
En Brasil, se documentó una operación policial que dejó 122 muertos en favelas de Río de Janeiro. En Ecuador, un fotógrafo registró el funeral de niños asesinados tras desaparecer luego de un entrenamiento deportivo.
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En Guatemala, otro trabajo mostró la condena a ex patrulleros por delitos de lesa humanidad contra mujeres indígenas. Y en México, las imágenes reflejan el desplazamiento de millones de personas por efectos del cambio climático.
El jurado del certamen resumió ese escenario como un retrato urgente. En palabras de su presidenta, “este es un momento crítico para la democracia, para la verdad”, en referencia al rol del fotoperiodismo.
La edición también incluyó registros de guerras y crisis humanitarias. Desde Gaza hasta Ucrania, las imágenes mostraron destrucción, hambre y escenas de supervivencia en contextos extremos.
En ese marco, las fotografías argentinas se integran a un relato global que no distingue fronteras. Son parte de una narrativa donde lo local se conecta con problemas que atraviesan a distintos países. El reconocimiento no cierra esas historias. Las vuelve visibles y las deja expuestas ante una audiencia internacional que, como planteó el jurado, ahora tiene la responsabilidad de mirar.














