El laberinto de Nadina: Anatomía del caso Nieto Velasco Parte I

Enfoques12/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Documentos judiciales y pericias psicológicas reconstruyen la muerte de Nadina Nieto Velasco, hallada con un disparo en un auto en Trelew en enero de 2024.

Portada Nadina
Portada Nadina

La imagen pública de Nadina convivía con otro plano, mucho menos visible, que la investigación fue armando a partir de informes clínicos, testimonios y pericias. En los documentos aparece descripta como una estudiante de alto rendimiento, con fuerte presencia en la universidad y una “rutina frenética” en la política estudiantil, pero también como alguien cuyo esfuerzo cotidiano tenía un “costo significativo” y operaba como una máscara de funcionamiento. Esa hiperactividad funcionaba como un recurso para sostener su psiquismo y que, al agotarse, la vulnerabilidad quedó expuesta de manera total. La autopsia psicológica identificó una “tensión entre el ‘deber ser’ y el ‘querer ser’”, y ubicó allí uno de los núcleos del conflicto que la atravesaba.

Los antecedentes que más peso tuvieron en esa reconstrucción remiten al intercambio que realizó en Noruega entre 2018 y 2019. El Rotary Club consignó que aquella experiencia se interrumpió por “problemas médicos y un cuadro de depresión”, y en mayo de 2019 el organismo advirtió con urgencia que la joven “sufre graves problemas de salud mental” y “necesita urgentemente ayuda y tratamiento psicológico”. En el mismo tramo aparece una observación de la familia anfitriona: “cuando está sola y cansada ya no tiene conexión con la realidad y, en ese momento, puede ser peligroso para ella”.

Ese hilo emocional, anímico y psicológico continuó luego del regreso al país. La Lic. Verónica Ostrofsky reportó justamente que esas experiencias de despersonalización habían comenzado en Noruega, y el informe las describe como un fenómeno de “desconexión de la realidad”. En los meses finales de 2023, esa fragilidad aparece con una intensidad todavía más marcada. Las intervenciones del Lic. Maximiliano Timoschenco documentaron “ansiedad persistente”, “picos depresivos” y trastornos en el sueño y la alimentación. El mismo informe remarca un dato: Nadina omitió contarle a ese profesional sus antecedente.

Portada informe nadina
Portada informe nadina

Ante la policía, la madre relató además que desde 2019 Nadina sufría “picos depresivos” y que, en algunas oportunidades, “ha llegado a autolesionarse en sus extremidades inferiores como antebrazos. En la madrugada del 4 de enero de 2024, el teléfono estaba reproduciendo el episodio “Reflexión 28: Herida de injusticia...”, de la psicóloga Mariana Herrera, dentro de la serie “Conexión del alma”. Se trataba de un contenido dedicado a ayudar a los oyentes a superar traumas psicológicos de la infancia. Se definía esa “herida de injusticia” como una lesión emocional que surge ante un trato “desigual, frío, severo o autoritario” por parte de padres o figuras de autoridad.

A lo largo de la instrucción, el Ministerio Público Fiscal tomó declaración a un total de dieciocho testigos clave para reconstruir el entorno de la joven. El cuerpo de testimonios se dividió de la siguiente manera: siete profesionales de la salud mental (cuatro psicólogos, un psiquiatra, una consteladora familiar y el perito de la autopsia psicológica), siete integrantes del ámbito universitario (colegas del Consejo Directivo y adversarios políticos), una allegada directa de Bruno Sancci, tres personas del círculo íntimo de la víctima y tres efectivos policiales.

Respecto a los testigos provenientes de la Universidad, la justicia fue taxativa al fundamentar por qué sus aportes no alteraron el curso de la causa criminal. Si bien los testimonios ilustraron que Nadina era una "excelente estudiante a punto de recibirse, con respetada presencia en el Consejo Directivo de la Universidad" y que marcaba su posición ante sus "adversarios en la política universitaria", la fiscalía determinó que estos elementos no constituían prueba de un delito.

El fundamento central de la resolución del 10 de marzo de 2026 aclara de forma contundente: “En gran mayoría, los entrevistados no aportaron datos de significancia a la investigación, pero sí cargaron con gran caudal de información sobre Sanci, sobre su posicionamiento en la universidad, vida privada, pensamiento político, y dificultades en otros estrados, enfrentamientos ideológicos, cuestiones de índole personales, que sin lugar a dudas deberán ser resueltas en otro lugar, pero que no tienen consistencia sobre el objeto de la investigación”. Bajo esta premisa, el Ministerio Público Fiscal concluyó que, aunque se ventilaron situaciones del ámbito académico e ideológico, las mismas “no tienen pertinencia y tampoco relevancia en esta investigación” por la muerte de la joven, ya que no aportaron evidencia sobre una presunta instigación al suicidio.

El Laberinto de Nadina imagen ilustrativa generada digitalmente
El Laberinto de Nadina imagen ilustrativa generada digitalmente

Las pericias del teléfono también incorporaron otros elementos que completan ese cuadro de lesión emocional. En las horas previas, la joven realizó búsquedas de “urnas” y “obituarios”. A eso se sumó un hallazgo técnico que el expediente consideró decisivo: el “vaciamiento” del chat de WhatsApp con Bruno Sancci a las 06:26 del día del hecho. El análisis indicó que se trató de una opción específica que borra el contenido y deja la conversación abierta en el registro, una maniobra interpretada como una acción consciente (el mismo se recuperó en la última pericia). En paralelo, del análisis del celular de Sancci surgió que entre ambos y su familia existía una relación continua y fluida, siendo ella considerada parte de la familia del docente, donde se le ofreció un espacio de desarrollo, crecimiento y contención, con comunicación y a diario.

En los meses finales de 2023, esa fragilidad aparece con una intensidad todavía más marcada. Las intervenciones del Lic. Maximiliano Timoschenco documentaron “ansiedad persistente”, “picos depresivos” y trastornos en el sueño y la alimentación, además de sentimientos de “inadecuación” y nuevas referencias a la despersonalización. El mismo informe remarca un dato: Nadina omitió contarle a ese profesional sus antecedentes de ideación y tentativas suicidas, aun cuando la autopsia psicológica concluyó que esas ideas formaban parte recurrente de sus cogniciones. Allí vuelve a aparecer la distancia entre lo que lograba exhibir y lo que verdaderamente estaba atravesando. La justicia incluso dejó asentado que sus condiciones “no la mostraban como una persona frágil, ni desde el punto de vista social, laboral, ni familiar”, una observación que explica por qué ese deterioro pudo avanzar sin que quedara a la vista de todos.

El entorno familiar también aparece como un espacio de preocupación y de intentos de contención que no alcanzaron. La consulta psicológica, “fue iniciada por la madre de la joven, que en ese momento tenía 16 años, por dificultades en la convivencia”. Fue también Laura Velasco quien gestionó en 2019 el regreso urgente de su hija desde Noruega, y quien después del hecho aportó claves de acceso a dispositivos y correos para facilitar el trabajo judicial. Ante la policía, la madre relató además que desde 2019 Nadina sufría “picos depresivos” y que, en algunas oportunidades, “ha llegado a autolesionarse en sus extremidades inferiores como antebrazos”.

Además del pedido de ayuda a su familia, una segunda nota retrata el peso de la soledad con una crudeza difícil de pasar por alto: “...Luego de vivir 4 años sola me encuentre con la locura de que sea difícil, o más bien, inviable estar tanto tiempo sola y agarrarme manía de todo...”. Esa percepción se enlaza con otra conclusión: “la joven sentía un significativo vacío existencial y sentía que sus redes sociales no le brindaban la contención y afecto que ella esperaba, pretendía, o bien necesitaba”.

Ya en el tramo final de la secuencia, las cámaras reconstruyeron que Nadina ingresó al estudio de Moreteau 666, propiedad de Bruno Sancci, a las 07:10:33 y salió a las 07:13:53. En ese lapso de 3 minutos y 20 segundos, según la pericia, obtuvo la pistola Pietro Beretta guardada en una caja fuerte a la que tenía acceso por conocer su ubicación y sus códigos. Al salir, llevaba bajo el brazo un objeto cubierto por una “toalla”.

Los datos citados en esta nota provienen de documentación judicial incorporada a la causa y se utilizan por su relevancia periodística, con resguardo del tratamiento de información sensible sobre salud mental y evitando la exposición innecesaria de aspectos íntimos no indispensables para comprender el caso.

Si una persona atraviesa una crisis emocional o riesgo suicida, puede comunicarse con la Línea 135 de prevención del suicidio; ante una emergencia inmediata, corresponde llamar al 911.

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