
Se fugó de una comisaría rionegrina y activaron controles en toda la Patagonia
Policiales12/04/2026
REDACCIÓNEl detenido escapó de la dependencia de Allen cuando esperaba el juicio oral previsto para el 20 de abril. La búsqueda se extendió a rutas, terminales y accesos regionales.

La fuga de un detenido en Allen obligó a desplegar en las últimas horas un operativo de búsqueda que salió rápido del plano local y pasó a cubrir buena parte de la Patagonia. El hombre debía seguir alojado en la comisaría de esa ciudad rionegrina, pero logró evadirse en un momento especialmente delicado de su situación judicial. Su paradero pasó a ser prioridad inmediata para las fuerzas de seguridad por el riesgo que implica que permanezca libre a pocos días del juicio oral.
La reacción oficial se concentró en cerrar posibles vías de escape antes de que el prófugo pudiera ganar distancia o cruzar hacia otra provincia. Por eso se activó un operativo cerrojo con alcance regional, una decisión que muestra el nivel de preocupación que generó la evasión. El despliegue no apuntó solamente a encontrarlo en Río Negro, sino a bloquear movimientos en corredores estratégicos del sur argentino.


El detenido tenía previsto enfrentar desde el 20 de abril un debate oral y público por causas de amenazas y desobediencia judicial. Ese dato alteró todavía más la lectura del caso, porque la fuga se produjo cuando ya estaba cerca el inicio del proceso judicial. La situación encendió alarmas no solo por la evasión en sí, sino también por la posible exposición de las víctimas vinculadas al expediente.
En ese marco, las autoridades reforzaron controles sobre rutas clave de la región para reducir la posibilidad de un desplazamiento rápido hacia otras localidades. La hipótesis de trabajo apunta a que el hombre podría intentar salir del área inmediata de Allen y buscar resguardo en otro punto de la Patagonia. Esa posibilidad explica la articulación entre distintas fuerzas y el rápido traslado de la alerta a otras jurisdicciones.
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El operativo también incluyó identificación de personas en terminales de ómnibus y en accesos a ciudades consideradas sensibles dentro del mapa regional. Con esa estrategia, la búsqueda dejó de centrarse solamente en patrullajes convencionales y pasó a cubrir nodos de circulación donde el prófugo podría intentar mezclarse o cambiar de destino. La vigilancia, entonces, quedó repartida entre rutas, ingresos urbanos y puntos de transporte.
A la vez, se emitieron alertas para las fuerzas federales y para policías provinciales vecinas, con el objetivo de ampliar la capacidad de detección en caso de que el hombre intente cruzar límites interprovinciales. Esa coordinación muestra que la fuga no fue tratada como un hecho menor ni como una evasión de alcance reducido. El temor a que logre desplazarse a otra provincia convirtió el caso en una búsqueda extendida y de alta prioridad.

El trasfondo judicial también pesa en la evaluación de riesgo. Las causas por las que estaba detenido no solo lo mantenían bajo custodia, sino que además colocaban en una situación sensible a personas alcanzadas por el expediente. Por eso la libertad del prófugo no se interpreta solo como una falla de seguridad, sino también como un factor que puede afectar de manera directa a quienes forman parte del proceso.
Frente a ese escenario, desde las fuerzas de seguridad solicitaron la colaboración de la comunidad para aportar datos que puedan resultar útiles para localizarlo. Ese pedido aparece como un complemento del despliegue territorial, sobre todo ante la posibilidad de que el hombre busque apoyo, traslado o refugio fuera de los circuitos más visibles. La información que pueda aportar un testigo o un vecino se vuelve, en ese contexto, una pieza relevante para acelerar la recaptura.
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La urgencia oficial tiene además un calendario concreto. El objetivo es encontrar al prófugo antes de la fecha prevista para el juicio oral, un plazo que agrega presión sobre la búsqueda y deja en evidencia que la evasión ocurrió en una etapa procesal crítica. Cada día que pasa sin novedades amplía la incertidumbre sobre su recorrido y sobre la eficacia del operativo desplegado en la región.
Por ahora, la Patagonia quedó bajo un esquema de vigilancia reforzada por una fuga que alteró tanto a la Justicia como a las fuerzas de seguridad. El detenido escapó cuando debía permanecer a resguardo hasta sentarse en el banquillo y ahora su búsqueda se extiende por rutas, terminales y accesos urbanos. El caso dejó abierto un problema inmediato: recapturarlo antes de que convierta esa ventaja inicial en una desaparición más difícil de revertir.














