
La inteligencia artificial reordena el trabajo y expone a quienes no se actualizan
Actualidad12/04/2026
REDACCIÓNUn especialista advierte que el mayor riesgo no es la tecnología sino la falta de adaptación en un mercado que cambia a ritmo acelerado.

El avance de la inteligencia artificial empieza a tener efectos visibles en el mercado laboral, con transformaciones que impactan tanto en tareas como en perfiles profesionales. En ese contexto, crece la preocupación por el futuro del empleo y las posibilidades reales de sostener ingresos en sectores expuestos a la automatización. La discusión ya no se limita a escenarios hipotéticos y se instala en decisiones concretas de trabajadores y empresas.
Desde el ámbito laboral, la mirada de especialistas introduce un matiz que se aleja de los discursos más extremos. “¿La IA va a destruir el empleo? Y siempre respondo lo mismo: no. Pero hay algo que sí puede destruirlo”, plantea el abogado Juan Pablo Chiesa, quien apunta directamente a la falta de adaptación como factor determinante. La definición traslada el foco desde la tecnología hacia las decisiones individuales.


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El impacto de la automatización no se distribuye de manera uniforme, sino que golpea con más fuerza a tareas repetitivas o fácilmente reemplazables. En ese sentido, los puestos administrativos aparecen entre los más vulnerables frente a sistemas que pueden ejecutar procesos de manera más rápida y eficiente. Esta tendencia ya comienza a reflejarse en indicadores regionales.
Según el análisis presentado, América Latina registra un aumento del desempleo en empleos administrativos durante el último año. Este fenómeno se vincula con la incorporación de herramientas digitales que reducen la necesidad de intervención humana en ciertas funciones. La falta de actualización en habilidades aparece como un factor que agrava el escenario.
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El especialista plantea que el problema no radica en la existencia de la tecnología, sino en la forma en que se la enfrenta. “El problema no es la tecnología. El problema es que muchos trabajadores están enfrentando la mayor transformación del mercado laboral de la historia con las mismas herramientas de siempre”, sostiene. La afirmación apunta a la necesidad de reconversión profesional.
En ese marco, el concepto de anticipación se vuelve central para sostener la empleabilidad en el tiempo. Chiesa señala que resulta clave proyectar qué habilidades demandará el mercado en los próximos años y actuar en consecuencia. La capacitación en herramientas digitales y en sistemas automatizados aparece como una condición cada vez más necesaria.
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El análisis también incorpora el impacto a largo plazo que puede tener la pérdida de empleo por desplazamiento tecnológico. Según un informe citado, quienes atraviesan estas situaciones enfrentan consecuencias que se extienden durante años. La recuperación de ingresos y proyectos personales suele demorarse más allá de lo esperado.
Frente a ese escenario, el debate se amplía hacia el rol del Estado, las empresas y los sindicatos en la transición laboral. El especialista propone avanzar en regulaciones específicas y en esquemas de reconversión que acompañen los cambios. La discusión excede lo individual y se instala como un desafío estructural.
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A nivel personal, el proceso de adaptación implica atravesar etapas de incertidumbre y aprendizaje. “La Fortaleza no es no tener miedo. Es avanzar a pesar del miedo”, afirma, al describir la experiencia de incorporarse a nuevos conocimientos. La incomodidad inicial aparece como parte del proceso de actualización.
El planteo busca correrse de posiciones extremas que oscilan entre el temor absoluto y la confianza ciega en la tecnología. La transformación del trabajo se presenta como un proceso en marcha que combina riesgos y oportunidades. La capacidad de respuesta de cada actor definirá su lugar en ese escenario.
















