La CGT calienta la previa del 1° de mayo y deja abierta la puerta a nuevas medidas

Política13/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La central obrera marchará el 30 de abril y advierte que el conflicto puede escalar. Desde el sindicalismo hablan de salarios en caída y crisis laboral.

El cotitular de la CGT, Cristian Jerónimo, fue explícito al referirse a lo que podría venir después de la movilización.
El cotitular de la CGT, Cristian Jerónimo, fue explícito al referirse a lo que podría venir después de la movilización.

El clima sindical suma tensión a medida que se acerca el Día del Trabajador. La convocatoria de la CGT a movilizarse el 30 de abril en Plaza de Mayo aparece como un nuevo capítulo en una relación cada vez más tirante con el Gobierno nacional, en un contexto económico que golpea al mundo laboral.

La marcha no surge aislada. Forma parte de una secuencia de medidas que la central obrera viene impulsando desde la asunción de Javier Milei, con paros generales y pronunciamientos que reflejan un malestar creciente. En ese escenario, el mensaje que bajan los dirigentes deja en claro que el conflicto podría escalar.

El cotitular de la CGT, Cristian Jerónimo, fue explícito al referirse a lo que podría venir después de la movilización. “No descartamos nada. El clima social cada vez se calienta más porque la gente no la está pasando bien”, advirtió, al dejar abierta la posibilidad de nuevas acciones sindicales.

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La advertencia se apoya en un diagnóstico que el sindicalismo repite en cada intervención pública. Según plantean, el deterioro de las condiciones laborales y la pérdida del poder adquisitivo son los ejes que explican la conflictividad. En ese sentido, la marcha busca visibilizar ese malestar en las calles.

Jerónimo describió un escenario complejo para los trabajadores. “Estamos en un momento muy difícil del mundo del trabajo. Los trabajadores no la están pasando bien, se están perdiendo muchísimos puestos de trabajo, hay cierre de empresas”, sostuvo al explicar las razones de la convocatoria.

La falta de diálogo con el Gobierno es otro de los puntos que aparece de manera recurrente en el discurso sindical. “No hay diálogo”, afirmó el dirigente, al tiempo que marcó distancia con el rumbo económico. “Si este es el rumbo, no estamos de acuerdo”, agregó en relación a las políticas oficiales.

El impacto en los ingresos también forma parte de la discusión. Desde el sector estiman que la caída del poder adquisitivo se ubica entre un 26 y un 30 por ciento, una cifra que, según advierten, se traduce en dificultades concretas para sostener el nivel de vida. “No hay salario que alcance, el costo de vida es altísimo y el endeudamiento de las familias es terrible”, expresó Jerónimo.

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En paralelo, la CGT sigue de cerca el avance de la reforma laboral impulsada por el Gobierno. En ese terreno, el sindicalismo consiguió un fallo favorable que frenó parte de la normativa. “Tuvimos un fallo favorable en el fuero laboral que rechazó 82 artículos que eran totalmente inconstitucionales”, señaló el dirigente.

El cuestionamiento no se limita al plano legal. Desde la central obrera sostienen que la reforma afecta derechos básicos de los trabajadores. Jerónimo advirtió que la normativa “avasalla derechos colectivos e individuales de los trabajadores”, lo que refuerza la postura crítica frente a los cambios propuestos.

Otro frente que genera preocupación es el sistema de salud vinculado a las obras sociales. Según el dirigente, la situación es cada vez más delicada. “Las obras sociales ya prácticamente no pueden cubrir más prestaciones”, alertó, al describir un escenario de desfinanciamiento que impacta directamente en los afiliados.

Con ese panorama, la marcha del 30 de abril aparece como una instancia clave para medir el nivel de adhesión y el alcance del reclamo. La posibilidad de nuevas medidas queda sobre la mesa y dependerá, en gran parte, de cómo evolucione la relación entre el Gobierno y el sindicalismo en las próximas semanas.

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