
El padrastro de Ángel negó maltratos en la audiencia y dijo que nunca pensó huir: "Somos inocentes"
Policiales14/04/2026
REDACCIÓNMichel González declaró ante el juez, rechazó las acusaciones de violencia, habló de amenazas y sostuvo que siempre estuvo a disposición de la fiscalía.

La primera defensa pública de Michel González en tribunales no buscó discutir tecnicismos ni entrar de lleno en el terreno forense. Su eje estuvo puesto en negar una conducta violenta contra Ángel y en instalar que ni él ni la madre del nene intentaron eludir a la Justicia. En la audiencia de control de detención, el padrastro insistió con una frase breve y tajante: “Nosotros somos inocentes”.
González también construyó su relato alrededor de lo que describió como un clima de hostilidad social desde el ingreso del menor al hospital. Según su exposición, esa presión se trasladó a las redes sociales y después al entorno inmediato de la pareja, al punto de que decidieron apartar a la beba de la casa por temor a represalias. En ese tramo de su declaración sostuvo: “Teníamos miedo”, y vinculó esa situación con el envío de la nena al cuidado de familiares.


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Ese punto se enlazó con otro argumento defensivo que buscó neutralizar una sospecha central de la fiscalía. González dijo que nunca pensaron en escapar y que, por el contrario, permanecieron a disposición de los investigadores desde el inicio. En la audiencia lo resumió así: “Siempre estuvimos a disposición”, en una línea que intentó desmontar cualquier lectura de fuga o evasión deliberada.
Cuando la audiencia giró sobre las acusaciones de maltrato, el padrastro eligió una negación cerrada. Afirmó que la corrección hacia Ángel se limitaba a sanciones cotidianas, como retirarle la televisión o algún juguete, y rechazó de plano las versiones sobre golpes o prácticas violentas. La frase más directa en ese tramo fue “De esos maltratos que hablan, jamás”, una formulación que buscó cortar de raíz la imputación moral antes de discutir la penal.
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Su defensa también incluyó un cuestionamiento al modo en que, según dijo, fueron tratados después de la muerte del nene. González aseguró que no les permitieron despedirse y que tomaron conocimiento del traslado del cuerpo por vías ajenas a una comunicación directa. En otro pasaje de fuerte carga emocional planteó: “Que nos dejen de culpar”, insistiendo en que ni él ni Mariela debían ser señalados como responsables.
La reconstrucción que hizo sobre la madrugada en que Ángel se descompensó fue el núcleo narrativo de su exposición. Contó que se levantó, sintió olor a pis, cambió al nene junto con Mariela y que más tarde advirtieron que había dejado de respirar, por lo que llamaron a la ambulancia e intentaron asistirlo. Esa versión, que también fue reproducida por otros medios presentes en la audiencia, colocó toda la secuencia dentro de una escena doméstica de urgencia repentina y no de agresión previa.
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Ese descargo entró, sin embargo, en un expediente ya cargado por una hipótesis acusatoria mucho más grave. ADNSUR reportó que la audiencia se abrió después de la detención de la madre y del padrastro, en una causa impulsada tras una autopsia preliminar que habló de paro cardiorrespiratorio derivado de lesiones internas, mientras la querella y la fiscalía empujaban la imputación por homicidio agravado. La defensa oral de González apareció así en un proceso que ya venía encaminado por un cuadro probatorio muy adverso para la pareja.
La distancia entre ambas versiones quedó expuesta dentro de la misma audiencia. Los fiscales sostuvieron que Ángel sólo estuvo al cuidado de los dos adultos imputados y que la autopsia preliminar registró golpes en el cráneo compatibles con una agresión de tercero, mientras la defensa respondió que todavía no existe, a su criterio, base suficiente para atribuir una acción dolosa deliberada. En ese choque entre una teoría de violencia letal y una explicación de colapso inesperado quedó planteado el conflicto central del caso.
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La declaración de González, entonces, no cerró ninguna discusión; apenas fijó la línea desde la cual intentará defenderse a partir de ahora. Su versión negó golpes, negó fuga y denunció hostigamiento, pero quedó incorporada a una causa donde la fiscalía ya pidió medidas de coerción y expuso un cuadro incriminante mucho más severo. Lo que sigue ya no dependerá de la contundencia de sus frases en audiencia, sino de cómo esa versión resista frente a la prueba forense, los testimonios y la reconstrucción judicial de lo ocurrido con Ángel.
Fuente: Del Mar Digital.
















