Milei admitió que el 3,4% de inflación “le repugna”, pero ratificó el ajuste y pidió paciencia

Actualidad14/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El Presidente habló ante empresarios después del dato de marzo, atribuyó la suba a factores estacionales y externos, y sostuvo que no cambiará el rumbo económico.

Milei habló tras el 3,4% de inflación
Milei habló tras el 3,4% de inflación

El presidente Javier Milei eligió enfrentar de manera directa el dato de inflación de marzo, que trepó al 3,4%, y lo hizo con un tono que mezcló rechazo político, explicación técnica y defensa cerrada del programa económico. Durante su exposición ante empresarios en la AmCham Summit 2026, el mandatario reconoció que el número informado por el Indec fue negativo, pero insistió en que no alterará la estrategia oficial y aseguró que la suba de precios empezará a ceder en los próximos meses.

Lejos de esquivar el tema, Milei abrió su intervención con una referencia explícita al índice de marzo y buscó diferenciarse de la reacción habitual que, según dijo, tiene la política frente a una mala noticia económica. En ese contexto afirmó: “Habitualmente, los políticos cuando reciben un mal dato suelen fingir demencia o hablar de cualquier otra cosa. Nosotros tendríamos un montón de cosas buenas para hablar el día de hoy, pero como soy Milei y detesto la forma de hacer las cosas de la política tradicional, y como odio la inflación, y como el dato no me gustó y me repugna, voy a hablar de inflación”.

A partir de ahí, el Presidente intentó ordenar una explicación sobre por qué el índice volvió a moverse por encima del registro de febrero. Sostuvo que para el Gobierno resulta claro qué factores empujaron el 3,4% y remarcó que, aun con ese salto, sigue convencido de que la trayectoria futura será descendente. La idea que buscó instalar fue que el número de marzo no expresa un cambio estructural en la política económica, sino un episodio ligado a shocks previos y a ajustes puntuales de precios relativos.


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Dentro de esa argumentación, Milei señaló que la economía atravesó en la segunda mitad del año pasado una fuerte caída en la demanda de dinero, fenómeno que, según su visión, alteró precios, crédito y actividad. También habló de una corrida equivalente al 50% del M2, mencionó una suba del riesgo país hasta niveles cercanos a los 1.000 puntos básicos y describió ese escenario como un ataque contra el corazón del modelo. Para el mandatario, ese proceso todavía está dejando efectos sobre el nivel general de precios.

El jefe de Estado también combinó esa lectura monetaria con una explicación más concreta sobre el comportamiento de marzo. Señaló que el mes suele tener una estacionalidad negativa y agregó que en esta oportunidad también impactaron educación, el efecto de la guerra sobre rubros vinculados al transporte y, por razones estacionales, el movimiento de la carne. Según su interpretación, esa mezcla explica el salto observado en el índice sin que eso implique un cambio de fondo en el ancla monetaria.

En uno de los tramos centrales del discurso, el Presidente insistió en que el problema actual no debe leerse como inflación en sentido estricto de largo plazo. En ese punto sostuvo: “La política monetaria no cambió. Por lo tanto, esto no es inflación estrictamente. Es que pegó un salto el nivel de precios por cambios en los precios relativos, pero la inflación de largo converge en la internacional. Al equilibrio al que vamos no cambió”. Con esa definición, buscó separar el dato puntual de marzo del rumbo general que, asegura, sigue intacto.

Milei también apeló a la paciencia como mensaje político y económico para los próximos meses. Dijo que la inflación mayorista, que consideró un indicador adelantado, viaja en torno al 10%, y planteó que todavía falta terminar de acomodar precios relativos para converger a un sendero más estable. En esa línea remarcó: “Lo que hay que hacer es tener paciencia. No hay que desesperarse. Cuando uno se desespera, toma malas decisiones. Nosotros no vamos a ir en contra de la teoría económica y de la evidencia empírica”.


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La ratificación del rumbo no quedó sólo en la defensa conceptual del plan, sino también en promesas de mayor ajuste. Con tono enfático, Milei dijo que en la última reunión de gabinete dio la orden de que “la motosierra no para” y aseguró que continuará el recorte del gasto público para seguir bajando impuestos. Además afirmó que van a “sacar todos los pesos de la calle hasta que colapse el índice de inflación”, en una definición que volvió a mostrar el carácter extremo con el que el oficialismo describe su estrategia antiinflacionaria.

El mandatario amplió ese mensaje al defender un programa basado en equilibrio fiscal, desregulación, apertura económica y continuidad de la ortodoxia. Según planteó, la combinación de esas herramientas no solo es la correcta desde la teoría económica, sino también desde una perspectiva moral. Por eso cerró con una apelación ideológica al afirmar que no se apartará de sus valores y que el Gobierno seguirá por la misma senda “nos acompañen o no nos acompañen”.

La aparición de Milei tras el dato del Indec dejó así una señal política muy clara. El Presidente no negó que el 3,4% de marzo sea un mal registro, incluso dijo que “le repugna”, pero descartó cualquier corrección de rumbo y volvió a respaldar el ajuste como respuesta central. En lugar de anunciar cambios, eligió explicar, endurecer el discurso y renovar la promesa de que la inflación va a bajar más adelante. Lo inmediato, por ahora, es eso: un dato malo reconocido por el propio Gobierno, pero absorbido sin modificar una sola pieza del plan económico.

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