Milei recibió a la DAIA antes de un viaje a Israel con premio y agenda sensible

Política15/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El Presidente sumó una reunión en la Rosada con Mauro Berenstein antes de su tercera visita oficial, en medio de una agenda atada al conflicto.

Javier Milei recibió a la DAIA en la Rosada
Javier Milei recibió a la DAIA en la Rosada

La política exterior de Javier Milei volvió a concentrarse este miércoles en Israel, pero no solo por el viaje que prepara para los próximos días. Antes de subir al avión, el Presidente eligió mostrarse en Casa Rosada con el titular de la DAIA, Mauro Berenstein, en una escena que reforzó el peso que esa relación tiene dentro de su agenda internacional. La reunión ocurrió horas antes de una gira que combina simbolismo político, reconocimiento institucional y un margen de incertidumbre abierto por la guerra.

La cita en Balcarce 50 no quedó aislada dentro de una secuencia más amplia de gestos. Milei también grabó una entrevista para el canal israelí Achsav 14, que será emitida durante el fin de semana, y volvió a dejar en primer plano un vínculo que su gobierno busca sostener con visibilidad constante. La combinación entre encuentro político y exposición mediática mostró que el viaje no se piensa solo como una escala diplomática, sino como una señal dirigida a varios interlocutores al mismo tiempo.

El encuentro con Berenstein se realizó a las 16.30 y contó además con la participación de Pablo Quirno y del Canciller. Esa foto se produjo después de que el mandatario cerrara el día anterior su participación en el encuentro empresarial de AmCham, donde defendió la continuidad de la “ortodoxia” fiscal y ratificó el rumbo económico. Así, el oficialismo encadenó en menos de 48 horas dos planos que Milei busca sostener juntos: el respaldo a su programa económico y una política exterior con alineamientos muy marcados.


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La gira a Israel está prevista entre el 19 y el 22 de abril y se desarrollará en el marco de los festejos por el Día de la Independencia israelí. Será la tercera visita oficial del Presidente a ese país desde que asumió, una frecuencia que por sí sola ya convierte el vínculo en uno de los ejes más visibles de su política internacional. No se trata, entonces, de un viaje más dentro del calendario, sino de una insistencia que el Gobierno decidió transformar en identidad diplomática.

Pero la agenda del viaje no aparece cerrada ni blindada. Dentro del oficialismo admiten que el itinerario puede modificarse por el conflicto bélico que atraviesa el país gobernado por Benjamin Netanyahu, y en la propia Casa Rosada lo resumen con una frase que marca el clima del momento: “Esto es minuto a minuto”. Esa admisión le agrega a la gira una tensión concreta, porque el viaje está cargado de gestos políticos, pero sigue atado a un contexto regional cambiante.

Aun con ese margen de inestabilidad, en el Gobierno sostienen que Milei llegará a suelo israelí sin mayores inconvenientes. Durante la visita, el mandatario recibirá la Medalla Presidencial de Honor de manos de Isaac Herzog, una distinción que le suma al viaje un componente de validación personal y política. Ese reconocimiento no funciona solo como una ceremonia protocolar, porque se integra a una agenda pensada para profundizar la cooperación política y diplomática entre ambos países.


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Sobre esa base, la administración libertaria también evalúa dar un paso de alto voltaje simbólico. Entre las posibilidades aparece el eventual anuncio del traslado de la embajada argentina desde Tel Aviv a Jerusalén, una decisión que reforzaría todavía más el alineamiento del Gobierno con Israel. Por ahora esa definición no está confirmada, pero el solo hecho de que siga bajo evaluación muestra hasta dónde está dispuesto a tensar su posicionamiento internacional.

La reunión con la DAIA toma otro peso cuando se la mira al lado de esa posible decisión. No fue una audiencia neutral ni un gesto sin dirección, sino una pieza doméstica dentro de una secuencia que incluye viaje, entrevista televisiva, condecoración y una discusión sensible sobre la sede diplomática argentina. En ese marco, la Rosada buscó mostrar consistencia entre lo que hace puertas adentro y lo que planea decir y exhibir en el exterior.

El movimiento deja a Milei otra vez parado sobre un equilibrio delicado: consolidar un vínculo político muy explícito con Israel mientras adapta la agenda a una coyuntura internacional inestable. La foto con Berenstein no cerró ningún anuncio, pero sí dejó una marca previa al viaje y anticipó qué tipo de mensaje quiere llevar el Presidente cuando vuelva a pisar ese país. Lo que resta definirse ya no es la dirección política de esa relación, sino cuánto podrá avanzar en ella bajo un contexto que todavía cambia hora por hora.

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