
Un puerto cerealero empezó a mover piezas gigantes y dejó ver un cambio que ya está en marcha
Actualidad15/04/2026
REDACCIÓNLa llegada de equipos para Vaca Muerta alteró la rutina en Quequén y mostró cómo una terminal tradicional empieza a jugar otro partido.

La escena no fue la habitual para un puerto acostumbrado al movimiento de granos. Esta vez, lo que llegó no tenía relación con la cosecha ni con los embarques tradicionales, sino con una logística mucho más compleja. En Puerto Quequén, el arribo de componentes vinculados a Vaca Muerta dejó en evidencia un cambio que ya empezó a tomar forma.
El buque BBC Odesa ingresó a la terminal con una carga que marca un punto de inflexión en la actividad portuaria. A bordo traía anclas y cadenas de gran porte destinadas al proyecto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur), en una operación que obligó a desplegar un esquema técnico distinto al habitual. La descarga se realizó en el sector conocido como Giro 10, donde se concentraron los equipos necesarios para manipular piezas de gran peso.


El movimiento no pasó desapercibido dentro del sistema portuario. Las autoridades del Consorcio de Gestión siguieron de cerca cada etapa de la maniobra, conscientes de que se trataba de un operativo con exigencias particulares. La coordinación entre distintos actores resultó clave para completar una tarea que requería precisión en cada movimiento.
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La dimensión del material explica en parte la complejidad del trabajo. Cada ancla pesa cerca de 43 toneladas y tiene una longitud aproximada de 7,8 metros, mientras que las cadenas alcanzan las 73 toneladas y se extienden hasta los 400 metros. Se trata de piezas diseñadas para instalaciones offshore, lo que implica condiciones específicas tanto para su transporte como para su manipulación.
El destino final de estos equipos es la terminal offshore de Punta Colorada, donde serán utilizados en el tramo 2 del proyecto. Antes de eso, permanecerán en el área logística del puerto, un espacio que empieza a consolidarse como punto estratégico para este tipo de operaciones. Esa permanencia no es solo un paso intermedio, sino parte de una lógica que busca ampliar el rol de la terminal.
El traslado hacia su destino se realizará en dos etapas a través del buque MV Skandi Hera. En un primer viaje se moverá parte de la carga y luego se completará el traslado con una segunda operación programada. Ese esquema responde tanto a la magnitud de los componentes como a la planificación logística necesaria para garantizar la seguridad del proceso.
Para las autoridades portuarias, el impacto de esta operación va más allá de un movimiento puntual. El presidente del Consorcio, Mariano Carrillo, lo definió en términos claros durante la recorrida: “Estamos viviendo un día histórico. Esta operatoria demuestra que Puerto Quequén puede ir mucho más allá de su perfil cerealero y convertirse en un actor clave en la logística energética”.
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El cambio no aparece como un hecho aislado, sino como parte de una estrategia más amplia. Desde la conducción del puerto sostienen que la incorporación de cargas vinculadas a la energía responde a una decisión de diversificar la actividad. En esa línea, Carrillo agregó: “Esto es la punta de un ovillo. No es un hecho aislado, sino el inicio de un camino en el que el puerto comienza a sumar nuevas actividades”.
Ese proceso de transformación también se apoya en obras e inversiones que buscan acompañar el nuevo perfil operativo. Entre los trabajos en marcha se incluyen mejoras en accesos viales y estudios orientados a mitigar la erosión costera. La intención es adaptar la infraestructura a un escenario donde la logística energética gane cada vez más espacio.
La llegada de estos insumos se inscribe en un contexto más amplio, donde Vaca Muerta continúa expandiendo su influencia sobre distintos puntos del país. El desarrollo del shale no solo impacta en la producción, sino también en la red de transporte y en los nodos logísticos que hacen posible esa actividad. En ese mapa, Quequén empieza a ocupar un lugar distinto al que tenía históricamente.
El movimiento de piezas de gran escala, la adaptación operativa y la proyección hacia nuevos negocios marcan una transición que todavía está en sus primeras etapas. Sin embargo, lo que ocurrió con la descarga del BBC Odesa dejó una señal concreta: el puerto que durante décadas estuvo ligado a los granos empieza a integrarse a una cadena productiva mucho más diversa.














