Cuando roban un celular también entran a tu plata, tus cuentas y tu identidad

Policiales19/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El hurto del teléfono ya no termina en el aparato perdido: también puede abrir fraudes, préstamos, compras y acceso a toda la vida digital.

Peritaje de teléfono celular
Peritaje de teléfono celular

El robo del celular dejó de ser apenas un golpe material y pasó a convertirse en una puerta de entrada a la vida entera de una persona. En segundos pueden aparecer compras, préstamos, accesos a cuentas y maniobras de suplantación de identidad que siguen activas aun después de perder de vista el aparato. Los casos citados en la fuente muestran esa mutación con crudeza: a una víctima le vaciaron la información de sus tarjetas, a otra le sacaron datos de dos bancos y a una tercera le arrebataron el teléfono en el colectivo cuando escribía un mensaje.

La escena se repite en la calle, en el auto, en una parada de colectivo o frente a un semáforo, y esa frecuencia empuja el delito a una escala mayor. El texto fuente señala que en la Ciudad el robo de celulares ocupa el primer puesto en el ranking de robos del Ministerio de Seguridad y ubica a Plaza Italia como una de las zonas más afectadas. A eso se suma otro dato fuerte: según las cifras citadas, en la Argentina se roban unos 2.400 celulares por día, mientras que el año pasado se relanzó la línea *910 para bloquear teléfonos robados al instante.


OTRAS NOTICIAS:

Javier Milei Apertura de Sesiones 2026Agro, minería y Patagonia energética son el rumbo económico de Milei

El problema crece porque el celular ya concentra mucho más que llamadas, mensajes y fotos. Correos, redes sociales, billeteras virtuales, bancos, plataformas de compra y accesos automáticos conviven en un solo equipo, muchas veces sin barreras firmes. Gustavo Sain, director de la Especialización en Cibercrimen de la Universidad FASTA y ex director nacional de Ciberseguridad, advierte que un usuario debería pensar la protección en tres planos: el del fabricante, el del sistema operativo y el de los servicios y aplicaciones que usa desde el dispositivo.

Sobre esa estructura básica, el especialista menciona varias defensas que suelen quedar subestimadas hasta que llega el robo. Los fabricantes incorporan funciones antirrobo, borrado remoto y “carpetas seguras” para aislar información sensible, mientras que los sistemas operativos permiten fijar clave numérica, biometría y la opción de “buscar mi celular”. También recomienda claves robustas, distintas entre sí y con segundo factor de autenticación, porque ese refuerzo puede advertir intentos de ingreso desde lugares poco habituales aunque alguien ya tenga una contraseña.


OTRAS NOTICIAS:

Persona en situación de calle imagen ilustrativa generada digitalmentePersonas en situación de calle: un censo mostró cifras más bajas, pero la realidad sigue existiendo

Las aplicaciones bancarias y las billeteras virtuales merecen un cuidado todavía más fino porque allí el daño económico se vuelve inmediato. Sain remarca que “no hay inconvenientes si se resguardan las medidas básicas de protección”, pero enseguida aclara hábitos concretos: conviene evitar que las claves queden guardadas en el dispositivo, escribirlas manualmente y complementar el acceso con PIN o huella digital. El mismo especialista agrega otra advertencia que conecta el robo físico con la seguridad digital: esos accesos no deberían usarse en equipos compartidos y tampoco sobre redes WiFi abiertas, donde los datos sensibles quedan mucho más expuestos.

Después del hurto, la velocidad de reacción define parte del daño que puede evitarse. Sain resume la prioridad con una indicación directa: “Lo primero que se recomienda es bloquear el acceso al equipo y activar el borrado remoto de los datos previo copia de respaldo”. Esa acción busca, según explica, “restringir el acceso de un usuario no autorizado a datos e información sensible almacenada en el dispositivo”, y debe acompañarse con el bloqueo de la línea telefónica mediante el PIN de la SIM o el contacto con la empresa para impedir fraudes por suplantación de identidad.


OTRAS NOTICIAS:

Dijo que quería tirotear la escuela y el allanamiento encontró armas y visoresDijo que quería tirotear la escuela y le encontraron varias armas y visores

El orden de esas medidas también importa porque muchos usuarios descubren el robo tarde y dejan pasar las horas más delicadas. La fuente señala que la prioridad debe estar puesta en blindar el sistema operativo y las cuentas antes que cualquier otro trámite, ya que numerosos servicios quedan abiertos por accesos automáticos o gestores integrados. Sain lo describe sin rodeos cuando advierte que “muchos usuarios tienen acceso automático a su casilla de mail, redes sociales y aplicaciones porque las contraseñas quedan guardadas en el equipo o en gestores integrados al sistema operativo”, una práctica que transforma al teléfono robado en la llave de toda la vida digital.

A partir de ahí aparecen fraudes que ya funcionan con esquemas más organizados que los de años anteriores. El texto fuente menciona el robo de cuentas de WhatsApp, donde un engaño con un código de seis dígitos por SMS permite a los estafadores entrar en otro dispositivo y luego pedir dinero a familiares o amigos. También describe la maniobra del “depósito por error”, en la que alguien simula ser empleado bancario, instala una urgencia y termina vaciando cuentas mediante instrucciones confusas.

La dimensión más incómoda del problema aparece cuando el delito deja de depender sólo del ladrón que arrebata el teléfono y pasa a apoyarse en errores cotidianos del propio usuario. Sain ubica allí el punto más débil: “No todo lo que sucede en Internet es cierto ni todo el mundo es quien dice ser”, afirma al explicar cómo la urgencia, el miedo o la promesa de una ventaja económica empujan decisiones impulsivas. La última barrera, en ese sentido, no es tecnológica sino cultural: desconfiar de cualquier pedido de información sensible y recordar que “ninguna organización —bancos, tarjetas, empresas o entes públicos— se va a comunicar por canales informales como redes sociales, mensajes o mails para solicitar datos personales”.

Fuente: Diario Clarín

Te puede interesar
Suscribite al newsletter de #LA17