Agro, minería y Patagonia energética son el rumbo económico de Milei

Política19/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Con baja permanente de retenciones, RIGI prorrogado y una agenda gasífera con Brasil, el Gobierno concentra la apuesta exportadora en tres zonas.

Javier Milei Apertura de Sesiones 2026
Javier Milei Apertura de Sesiones 2026

Las medidas que el Gobierno acumuló entre fines de 2025 y abril de 2026 ya dejan ver un mapa productivo bastante definido. La política económica se apoya cada vez más en la Pampa Húmeda como plataforma agroexportadora, en el norte y la cordillera como corredor minero y en la Patagonia energética como base de gas y petróleo para el mercado interno y la exportación regional. Ese esquema ya estaba planteado en el texto fuente del Estado y ahora empieza a traducirse en decisiones concretas de impuestos, incentivos, infraestructura y comercio.

En el agro, la señal más clara fue la reducción permanente de derechos de exportación para cadenas de granos y subproductos dispuesta por el Decreto 877/2025, que el propio Gobierno presentó como un paso de alivio fiscal para el sector. A eso se sumó un arranque de 2026 con exportaciones agroindustriales por US$ 4.152 millones y 10,63 millones de toneladas en enero, el mejor registro de la década para ese mes, además de un cierre de 2025 con 115,41 millones de toneladas exportadas y US$ 52.337 millones en valor. La Pampa Húmeda, en ese marco, no aparece sólo como paisaje productivo sino como uno de los pilares de la entrada de divisas que busca el oficialismo.


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Ese sesgo se volvió todavía más visible en abril, cuando las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior marcaron un récord histórico en marzo con 12,6 millones de toneladas, un volumen 71% superior al de marzo de 2025. En paralelo, Expoagro 2026 mostró un clima de negocios alineado con esa prioridad: el Banco Nación triplicó el financiamiento al campo, recibió 28 mil solicitudes de crédito por 30 billones de pesos, hubo 367 rondas de negocios y participaron representantes de 24 países. La apuesta oficial no se reduce así a una rebaja tributaria, sino que combina desregulación, crédito y una narrativa que vuelve a poner al campo en el centro del flujo exportador.

La segunda pata del modelo se recuesta sobre la minería, sobre todo en los minerales críticos que el Gobierno asocia con la transición energética global. En enero, la Secretaría de Minería informó que las exportaciones del sector sumaron US$ 6.037 millones en 2025, el valor más alto de su historia, con un salto interanual de 29,2%; dentro de ese total, el oro aportó US$ 4.078 millones y el litio US$ 905 millones, también en máximos históricos. El dato más sensible para el norte argentino y la cordillera es otro: entre 2024 y 2025 entraron en producción cuatro proyectos de litio y el país pasó a tener siete minas de litio activas.


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Ese empuje exportador se combina con una política de atracción de capital más agresiva. En la convención PDAC 2026 de Toronto, el Gobierno presentó ante inversores un escenario de seguridad jurídica reforzada y sostuvo que la minería llegaba con 6 proyectos aprobados bajo el RIGI y 12 en evaluación, por una inversión total de US$ 47.000 millones. Pocas semanas después, además, la Secretaría de Minería avanzó en una agenda con Chile orientada a profundizar la cooperación bilateral y a posicionar a la Argentina como actor relevante en cobre y litio.

La tercera franja del mapa es la Patagonia energética, con Vaca Muerta como núcleo ordenador. El Gobierno ya formalizó que el desarrollo de la formación neuquina desplazó la zona de aprovisionamiento del gas natural, aumentó los flujos desde la cuenca neuquina y modificó la matriz de abastecimiento frente a la caída del norte gasífero y de las importaciones desde Bolivia. Sobre esa nueva base, la Secretaría de Energía cerró esta semana un informe técnico con Brasil que confirma que la Argentina cuenta con recursos suficientes para cubrir la demanda local y sostener exportaciones de largo plazo de gas natural.


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La orientación energética también avanza sobre la infraestructura y sobre el lugar del Estado dentro del negocio. El Gobierno prorrogó por un año la adhesión al RIGI, incorporó la posibilidad de sumar nuevos desarrollos de hidrocarburos líquidos y gaseosos costa adentro con un piso de US$ 600 millones, y afirmó en febrero que el régimen acumulaba 10 proyectos aprobados por US$ 25.479 millones; ya en abril, Luis Caputo elevó ese balance a más de 35 proyectos presentados por más de US$ 80.000 millones y 13 aprobados por US$ 28.000 millones. En la misma línea, Energía Argentina recibió este mes dos ofertas en la licitación para la operatoria privada de GNL en Escobar, dentro de un esquema que la administración nacional presenta como retiro del Estado de operatorias comerciales para dejar lugar a competencia privada.

Ese conjunto de decisiones le da continuidad práctica a una idea que en el texto base aparecía formulada como proyecto de país: “barrer con una montaña de cadenas regulatorias” para volver a la Argentina “el país más atractivo de la región”. La novedad de abril ya no está en la formulación doctrinaria, sino en que el Gobierno empezó a mover instrumentos concretos en la misma dirección: menos presión exportadora sobre el agro, más incentivos de largo plazo para minería y energía, y una integración comercial pensada alrededor de recursos naturales y grandes proyectos. La economía argentina, bajo esa lógica, deja de ordenarse alrededor del mercado interno y pasa a concentrar expectativas de inversión y dólares en esos tres corredores productivos.


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Todavía falta ver si ese rediseño territorial logra derramar con la velocidad que promete el oficialismo. Caputo aseguró esta semana que desde junio arrancarán obras sobre 9.000 kilómetros de corredores viales, que habrá licitaciones por otros 12.000 kilómetros y que también se transferirán rutas nacionales a las provincias con financiamiento en algunos casos, un dato que muestra que la infraestructura sigue siendo una condición pendiente para que el nuevo mapa productivo funcione a plena escala. El rumbo, de todos modos, ya quedó bastante expuesto: el Gobierno eligió que el próximo ciclo de crecimiento, si llega, se juegue sobre el campo exportador, la cordillera minera y una Patagonia convertida en plataforma energética. 

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