
Mega apuesta fuerte en Bahía Blanca para vender más gas de Vaca Muerta al mundo
Actualidad20/04/2026
REDACCIÓNLa empresa destinará USD 650 millones a ampliar su planta bahiense y procesar más líquidos del shale neuquino, con fuerte destino exportador.

Compañía Mega decidió acelerar una etapa clave de su esquema industrial con una inversión de 650 millones de dólares orientada a ampliar la capacidad de procesamiento del gas que llega desde Vaca Muerta. El plan se concentra en Bahía Blanca, donde la firma separa y transforma los líquidos del gas natural provenientes de la Cuenca Neuquina. La meta no apunta sólo a mover más volumen, sino a colocar una mayor porción de esa producción en mercados externos.
La decisión aparece en un momento en que el crecimiento del shale neuquino dejó de medirse únicamente por los pozos perforados y empezó a exigir nuevas respuestas en plantas, ductos y logística. En ese esquema, el proyecto de Mega busca capturar más valor sobre el gas antes de su venta final. La compañía entiende que el salto exportador no depende sólo de extraer más, sino también de contar con infraestructura capaz de procesar y despachar derivados con mayor rentabilidad.


El corazón de la iniciativa está en la modernización del complejo bahiense. Allí se incorporará un nuevo tren de fraccionamiento que elevará en 50% la capacidad industrial de la planta. Ese cambio permitirá procesar un mayor caudal de líquidos del gas y convertirlo en productos con demanda sostenida dentro y fuera del país.
Entre esos derivados figuran propano, butano, etano y gasolina natural, todos con peso propio en el negocio energético y petroquímico. En el mercado interno, parte de esa producción abastece actividades industriales específicas, mientras que otra porción encuentra mejores precios y salida comercial en el exterior. Esa combinación explica por qué la ampliación no se presenta sólo como una obra técnica, sino como una jugada para mejorar el perfil exportador del sector.
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La etapa más avanzada del programa ya absorbió una inversión inicial de 260 millones de dólares. Según lo informado, esa obra sumará hasta 2.500 toneladas diarias adicionales de capacidad de procesamiento. La puesta en marcha será gradual y el rendimiento máximo del proyecto se alcanzará hacia 2028, una vez que queden completadas también las mejoras logísticas asociadas.
El frente exportador ocupa un lugar central dentro del plan. Las proyecciones de la empresa indican que cerca del 80% del volumen incremental surgido de la ampliación tendrá destino externo. Ese movimiento podría traducirse en unos 200 millones de dólares anuales adicionales, una cifra que muestra hasta qué punto la compañía busca transformar crecimiento productivo en ingreso de divisas.
La planta de Bahía Blanca ocupa una posición estratégica porque recibe el gas rico en líquidos y lo convierte en subproductos de mayor valor comercial. En ese circuito, el etano mantiene como destino principal el abastecimiento petroquímico local, mientras que otros derivados encuentran un escenario más favorable en los mercados internacionales. Así, la ampliación no sólo aumenta capacidad industrial, sino que redefine el peso relativo de cada producto dentro del negocio.
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El proyecto no termina en el complejo bonaerense. El programa también prevé obras en distintas provincias para reforzar el sistema de transporte desde Neuquén, con mejoras en estaciones de bombeo y adecuaciones en ductos. Ese capítulo resulta decisivo porque, sin esa red de apoyo, el aumento de producción podría chocar con cuellos de botella y limitar el alcance real de la inversión.
La presencia de una parte del proyecto dentro del RIGI también revela la escala de la apuesta y su encuadre dentro de la estrategia oficial para atraer capitales. De acuerdo con lo informado, Mega ya incorporó unos 360 millones de dólares correspondientes a futuras etapas dentro de ese régimen. Ese dato combina incentivo estatal e interés privado en una misma dirección: acelerar obras para que el gas de Vaca Muerta salga con más procesamiento y mayor valor agregado.
El desembolso muestra además un cambio de etapa en la industria energética argentina. El desafío ya no pasa sólo por producir más, sino por industrializar mejor lo producido y encontrar salida sostenida para esos volúmenes en el mercado global. En ese escenario, Mega busca ocupar un lugar decisivo en una cadena que une shale neuquino, infraestructura bonaerense y exportaciones como fuente creciente de dólares para el país.





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