
Controlan flotas pesqueras extranjeras en el Atlántico Sur con apoyo de aviones de Trelew
Chubut21/04/2026
REDACCIÓNEl patrullero ARA Piedrabuena y aeronaves de exploración monitorearon buques poteros y de apoyo logístico en el límite del Mar Argentino para evitar pescas ilegales.

El rastreo de flotas extranjeras dedicadas a la captura de calamar y merluza marcó el ritmo de las operaciones militares en el borde del Mar Argentino durante las últimas dos semanas. Las unidades navales se centraron en el límite de la Zona Económica Exclusiva de Argentina, donde la concentración de actividad pesquera internacional es constante. Esta vigilancia permanente busca asegurar que las embarcaciones de otros países no cometan infracciones dentro del territorio nacional ni vulneren la soberanía económica de la región.
Desde el aire, la detección de posibles actividades ilícitas contó con el respaldo de plataformas de gran alcance que despegaron desde Chubut. Los aviones P-3C Orion, que tienen su asiento en la Base Aeronaval Trelew, sobrevolaron el Atlántico Sur para aportar información en tiempo real a las unidades de superficie. Estas aeronaves son un "medio clave para la vigilancia de grandes extensiones marítimas" al ampliar significativamente el rango de visión del comando operativo que monitorea el litoral.


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El patrullero oceánico ARA Piedrabuena fue el encargado de navegar las aguas en una misión que reforzó la presencia soberana en el área de operaciones. A bordo de la unidad, la dotación habitual fue potenciada con un equipo especial de Visita, Registro y Captura. Esta sección estuvo integrada por efectivos de la Agrupación Buzos Tácticos, quienes aportaron la capacidad técnica necesaria para realizar abordajes e inspecciones en alta mar en caso de detectar anomalías.
La labor de identificación no se limitó únicamente a los barcos dedicados a la extracción directa de recursos marítimos. Durante el despliegue, se monitorearon "buques de apoyo logístico, como tanques y reefers", que son los encargados de reabastecer a las flotas pesqueras para que puedan permanecer meses sin tocar puerto. El registro de estos movimientos permite al Estado conocer la compleja red de soporte que sostiene la operatoria prolongada de estas flotas en el límite exterior de la zona exclusiva.
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Cada unidad detectada fue sometida a un proceso de seguimiento que incluyó la recopilación de evidencia visual y técnica para el archivo nacional. El personal militar realizó "registros fotográficos y recopilación de datos" que ahora forman parte de una base de datos táctica actualizada. Esta información es fundamental para que el Comando Conjunto Marítimo pueda planificar futuras misiones de control y disuasión en áreas críticas de alta densidad de barcos extranjeros.
La décima edición de esta maniobra, denominada "Mare Nostrum X", concluyó este viernes tras 15 días de patrullaje ininterrumpido en aguas australes. El buque perteneciente a la División Patrullado Marítimo arribó finalmente a la Base Naval Mar del Plata tras completar su labor de control. Todo el despliegue estuvo bajo la supervisión directa del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, que centraliza el uso de los medios navales y aeronavales del país.
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El enfoque táctico de la misión se basó en fortalecer el binomio entre los barcos y los aviones de exploración que operan desde la zona. Esta integración permitió optimizar el seguimiento de las unidades poteras y arrastreras que operan en proximidades de la zona de exclusión argentina. La capacidad de disuasión del país depende directamente de la coordinación efectiva entre la base de Trelew y los buques que patrullan el Atlántico Sur de manera coordinada.
Dentro de la doctrina de seguridad nacional, el mar es considerado un "eje estratégico para el desarrollo económico" y la proyección internacional de la Argentina hacia el mundo. Por este motivo, la presencia sostenida de medios militares resulta una pieza central para la arquitectura de defensa en el litoral marítimo nacional. La operación buscó demostrar que el país cuenta con herramientas adaptables para enfrentar los desafíos actuales que presenta la pesca a gran escala en el hemisferio sur.
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El cierre de esta etapa de vigilancia deja planteada la necesidad de continuar con la modernización de los equipos de detección y captura para los próximos años. Aunque el ARA Piedrabuena ya se encuentra en puerto, el sistema de vigilancia electrónica sigue activo para alertar sobre nuevos movimientos de flotas internacionales. La protección de los recursos naturales en el límite de la ZEEA sigue siendo una tarea operativa que requiere de una presencia física y tecnológica constante para ser efectiva.
















