El salmón Chinook invade los ríos de Santa Cruz y cambia el menú de pumas y cóndores

Actualidad21/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Investigadores del CENPAT detectaron que el felino más grande de la Patagonia aprendió a cazar peces vivos en el agua. Una marea de biomasa marina alimenta a toda la fauna.

Cóndores comiendo salmón
Cóndores comiendo salmón

Cientos de cadáveres plateados cubren las orillas del río Caterina, en el corazón del sur santacruceño, exhibiendo un fenómeno biológico que descolocó a los investigadores durante décadas. Gigantescos ejemplares de salmón Chinook, que llegan a medir más de 1,5 metros y pesar hasta 60 kilos, aparecen muertos a cientos de metros del cauce del agua. Este despliegue de biomasa es el rastro visible de una invasión que comenzó hace 45 años y que ahora redefine por completo la cadena alimentaria de los predadores terrestres.

La muerte masiva de estos peces después de su único evento reproductivo inyecta una cantidad de energía sin precedentes en el ecosistema fluvial de la Patagonia. Al ser especies semélparas, estos salmones invierten cada gramo de su masa corporal en el desove para luego morir de manera colectiva en las orillas. En algunos sectores específicos del río, los censos realizados con drones estiman la presencia de hasta 20 toneladas de carcasas acumuladas en tramos muy cortos, un banquete gratuito para los carroñeros locales.


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Zorros, zorrinos, caranchos y cóndores aprovechan este excedente de carne para sobrevivir en un entorno donde el alimento suele escasear. El equipo que lidera el investigador Javier Ciancio utiliza cámaras trampa para registrar cómo la fauna nativa se abalanza sobre los restos depositados en la estepa. “Desde 2003, observamos grandes cadáveres de salmón Chinook invasor dispersos a lo largo del valle del río Caterina, en el sur de la Patagonia”, explica el científico del CENPAT sobre los primeros indicios de esta interacción.

El comportamiento de los pumas en esta región demuestra una plasticidad asombrosa al incorporar presas inusuales a su dieta habitual de guanacos. Los científicos del CESIMAR-CONICET detectaron que el felino ataca a los salmones vivos en el agua antes de que estos concluyan su ciclo biológico. Este fenómeno guarda similitudes con la especialización detectada en el Parque Nacional Monte León, donde algunos ejemplares empezaron a predar pingüinos ante el aumento de la densidad de su población y la falta de competencia directa.


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La ausencia de osos en el hemisferio sur permite que el puma ocupe un rol de predador dominante en los ríos invadidos, algo que no ocurre en Norteamérica. En el Pacífico Norte, los osos son los que basan su dieta en el salmón y desplazan a cualquier otro felino que intente acercarse a las zonas de desove. El investigador sostiene que “dado el comportamiento críptico de los pumas y los mínimos restos que dejan en los sitios de carneo, la depredación de salmones por pumas podría estar ocurriendo de forma generalizada” sin que los humanos lo perciban.

Las huellas químicas que deja el mar en los cuerpos de los animales terrestres permiten rastrear el impacto exacto de este alimento exótico en la fauna nativa. El equipo de investigación utiliza isótopos estables, que funcionan como etiquetas químicas para distinguir si un nutriente proviene del océano o de fuentes continentales. Este método científico permite saber qué fracción de la dieta de un zorro o un águila mora está compuesta por el salmón invasor, incluso meses después de la temporada de desove.


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El impacto del Chinook comienza mucho antes de su muerte, alterando las condiciones químicas del agua a través de la excreción y la deposición de miles de huevos. La transformación del hábitat es profunda, ya que los nutrientes marinos que los salmones traen consigo terminan integrados por los productores primarios y toda la trama trófica. Este proceso de fertilización forzada cambia el ciclo de nutrientes en cuencas que originalmente tenían drenaje exclusivo hacia el Atlántico y que ahora reciben biomasa del Pacífico.

Los investigadores trabajan junto a la Secretaría de Pesca de Santa Cruz y la Administración de Parques Nacionales para dimensionar la magnitud de esta transformación en el terreno. Pesan cada carcasa antes y después de las visitas de los carroñeros para medir con precisión el consumo de biomasa por cada especie. “Estos restos de salmón, algunos depositados a cientos de metros del río, sugerían la presencia de un gran vertebrado que atacaba a peces vivos”, recuerda Ciancio sobre el inicio de las sospechas que confirmaron mediante el uso de tecnología.


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La expansión del salmón Chinook hacia nuevos cauces sigue bajo estudio constante por los expertos del CONICET. Los efectos de estas especies invasoras son multifacéticos y van desde la depredación directa hasta la alteración definitiva de la composición química del suelo y el agua. La capacidad del puma para adaptarse a este recurso marino abre un nuevo capítulo sobre la ecología de los predadores en una Patagonia que cambia al ritmo de sus invasores.

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