
Amenazas en cuatro escuelas porteñas: secuestran armas, réplicas y una navaja
Policiales21/04/2026
REDACCIÓNCuatro denuncias en menos de 72 horas encendieron las alarmas en escuelas de Belgrano, Núñez, Recoleta y Nueva Pompeya, con intervención judicial y policial.

Cuatro episodios en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires encendieron una señal de alerta en el ámbito educativo y derivaron en una serie de operativos que terminaron con el secuestro de un revólver, una réplica de arma, una navaja y varios dispositivos electrónicos. Todos los casos tuvieron un elemento en común: involucraron a alumnos de 14 años y obligaron a activar protocolos de seguridad en las instituciones. La sucesión de denuncias, concentradas en menos de 72 horas, abrió además investigaciones judiciales paralelas para determinar responsabilidades y contexto en cada situación.
La seguidilla dejó expuesta una preocupación creciente en torno a amenazas, exhibición de armas y mensajes intimidatorios dentro o alrededor de escuelas porteñas. Aunque cada expediente muestra particularidades, la respuesta institucional siguió una misma lógica: intervención inmediata de autoridades escolares, aviso a las familias, presencia policial y actuación de fiscalías y organismos de protección de menores. Ese esquema se repitió en Nueva Pompeya, Belgrano, Núñez y Recoleta, donde se registraron los distintos hechos.


Uno de los elementos que más inquietó a las autoridades fue que en algunos casos el hallazgo no se produjo dentro de la escuela, pero sí apareció vinculado de manera directa con la denuncia inicial. Eso ocurrió con el episodio del Instituto Nueva Pompeya, donde un alumno mostró a sus compañeros imágenes de un arma de fuego. Cuando revisaron su mochila en presencia de sus padres no encontraron el arma en el establecimiento, pero el caso igualmente avanzó y terminó con un secuestro fuera del ámbito escolar.
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Según se informó, el padre del adolescente reconoció que el revólver que aparecía en las fotos estaba en su vivienda de Lanús y que no contaba con la documentación correspondiente. A partir de esa admisión, la Unidad Fiscal Sur, a cargo de Facundo Bernabéu, ordenó imputarlo por tenencia ilegal de arma de uso civil condicional. En ese procedimiento se secuestró el arma junto con siete cartuchos calibre 22, lo que le dio a la causa una dimensión penal concreta más allá de lo ocurrido en el colegio.
Otro de los casos se registró en la Escuela Pública Normal 10 “J. B. Alberdi”, en Belgrano, cuando una docente observó a un alumno haciendo gestos que simulaban el uso de un arma. A partir de esa conducta, directivos y personal interviniente revisaron la situación y encontraron una réplica de plástico dentro de sus pertenencias. El episodio encendió una reacción inmediata porque, aun tratándose de un objeto no apto para disparar, la escena se produjo dentro de una institución educativa y en un contexto de fuerte sensibilidad.
El adolescente dio explicaciones distintas sobre por qué llevaba el objeto. En un primer momento sostuvo que lo tenía para defenderse de posibles agresiones de alumnos de otra escuela, pero luego aseguró que era un juguete de su hermana menor y que no sabía que estaba en su mochila. El caso quedó bajo intervención de la Unidad Fiscal Norte, que tomó contacto con la madre del menor, dispuso la redacción de un acta y elevó las actuaciones a la Justicia.
En Núñez, el foco pasó de un arma de fuego o su réplica a un arma blanca. En la Escuela Técnica Raggio, docentes vieron a un alumno manipulando una navaja de unos 15 centímetros dentro de un aula. La reacción fue inmediata, con activación del protocolo interno, notificación a la familia del estudiante y radicación de la denuncia penal para avanzar sobre lo ocurrido.
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Ese expediente quedó en manos de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 8, encabezada por Maximiliano Vence, que ordenó secuestrar la navaja y avanzar con otras medidas complementarias. Entre ellas apareció la intervención del Ministerio Público Tutelar, en línea con el criterio que también se aplicó en los demás casos. La presencia de distintos organismos en cada episodio muestra que la respuesta no quedó limitada al plano penal, sino que también se enfocó en la situación de los menores involucrados.
El cuarto caso, que se conoció el domingo, trasladó la preocupación a Recoleta y al terreno de las redes sociales. En el Colegio Champagnat, las autoridades tomaron conocimiento de una amenaza realizada por un alumno a través de plataformas digitales y presentaron la denuncia en la Comisaría Vecinal 7B. A partir de esa presentación se puso en marcha una investigación que incluyó medidas de prueba sobre el entorno tecnológico del menor.
Por orden del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 12, a cargo de Julián Ercolini, el lunes se realizó un allanamiento en la vivienda del adolescente. Allí se secuestraron una computadora, un celular y dos pendrives, elementos que ahora quedarán bajo análisis en la causa. Con ese procedimiento, el expediente sumó una dimensión distinta a las otras denuncias, porque el eje pasó por rastrear el origen, alcance y contenido de la amenaza difundida en redes.
En todos los hechos intervienen el Ministerio de Educación de la Ciudad, el Consejo de Niñas, Niños y Adolescentes, el Ministerio Público Tutelar, la Policía de la Ciudad y distintas fiscalías. La repetición de episodios en un lapso tan corto obligó a una respuesta coordinada y dejó bajo observación tanto la conducta de los alumnos como el posible grado de responsabilidad de sus familias. Mientras la Justicia avanza con cada expediente, las escuelas quedaron atravesadas por una misma preocupación: cómo contener situaciones cada vez más delicadas sin perder capacidad de reacción.














