
La carne no bajará de precio, aunque abran la barrera sanitaria para la Patagonia
Chubut23/04/2026
REDACCIÓNEl fallo federal ratificó la apertura para el ingreso de carne con hueso desde el norte. Ricardo Irianni explicó en #LA17 que el estancamiento del stock impide un alivio en los precios.

La Justicia Federal confirmó la apertura definitiva de la barrera sanitaria para el ingreso de carne desde el norte del país hacia la Patagonia, una medida que elimina una de las últimas instancias de reclamo para los productores locales. El fallo valida las resoluciones técnicas que permiten la entrada de cortes que antes estaban prohibidos por el estatus de zona libre de aftosa sin vacunación. Ricardo Irianni, presidente de la Sociedad Rural del Valle del Chubut, analizó este escenario en el programa "El Quinto Poder" por #LA17 y reconoció que las condiciones bromatológicas están dadas para este cambio.
El dirigente ruralista señaló que el organismo sanitario nacional tomó esta determinación basándose en informes profesionales y no en criterios arbitrarios. "El SENASA se basa en decisiones técnicas, en informes de los profesionales; no son decisiones aisladas ni caprichosas", afirmó Irianni durante la entrevista radial. Según su visión, los jueces "habrán analizado también en estas instancias que las condiciones están dadas para resguardar tanto la salud de los animales y por supuesto todos los temas bromatológicos para la salud de los consumidores".


A pesar de la expectativa que genera la llegada de carne desde otras regiones, el impacto en el mostrador para el vecino de Chubut es prácticamente nulo. El titular de la Rural del Valle fue tajante al desmitificar que la mayor oferta de cortes del norte derive en una baja inmediata de los valores de venta. "Al consumidor la carne vacuna no es más barata hoy a pesar de esto de que pueden entrar cortes del norte", advirtió el dirigente, marcando una contradicción con las leyes básicas de la oferta y la demanda.
La flexibilización de la barrera autoriza principalmente el ingreso de cortes con hueso, un punto que generó históricamente resistencia por el riesgo de transmisión de la fiebre aftosa. Irianni explicó que el virus se transmite principalmente en los huesos planos, pero aclaró que la condición sanitaria de Argentina ante el resto del mundo es sólida. Sin embargo, remarcó que los productores patagónicos defienden su estatus diferencial porque es la llave para acceder a mercados exigentes de Europa y Oriente que compran carne sin vacunación.
La problemática de fondo, más allá de la barrera, radica en una producción nacional que no crece desde hace medio siglo a pesar del aumento de la población. "Lo que hay que analizar es que el stock argentino de cantidad de vacas es el mismo que hace 50 años", sentenció Irianni en diálogo con Sergio Pineda. Mientras Argentina mantiene sus números estables, países vecinos como Brasil llegaron a las 200 millones de cabezas de ganado, y Paraguay o Uruguay también ganaron terreno por aplicar políticas macroeconómicas más consistentes.
El ciclo biológico del animal es otro factor que impide respuestas rápidas ante las crisis económicas o los cambios en el consumo. Para que una ternera se convierta en madre y su cría llegue al frigorífico, pasan entre cuatro y cinco años de inversión constante sin retorno inmediato. Por este motivo, el perfil del consumo argentino se desplazó hacia otras especies como el pollo, que hoy alcanza los 44 kilos por persona al año, o el cerdo, que ya llegó a los 19 kilos anuales.
La realidad del interior de Chubut suma un componente de gravedad extrema con el abandono masivo de establecimientos rurales en la zona de la meseta. En el área de influencia de la Sociedad Rural del Valle existen más de 50 campos cerrados y la cifra de tierra productiva sin actividad supera las 500.000 hectáreas vacías. "Nadie cierra un campo o una actividad porque quiere; los productores de tercera o cuarta generación cierran por falta de rentabilidad", describió el dirigente con preocupación sobre el futuro del sector.
Ante este panorama de asfixia económica, el sector ganadero reclama un marco de previsibilidad similar al que el Gobierno Nacional otorga a las grandes inversiones mineras. Irianni propuso que la producción agropecuaria necesita reglas de juego que no cambien en los próximos diez años para poder radicar inversiones de largo aliento. "Los productores agropecuarios necesitan lo mismo", reclamó al comparar la situación con los beneficios fiscales que reciben otros sectores industriales que no pagan los mismos impuestos.
Como una vía de escape a la crisis de la lana y la oveja, algunos productores comenzaron a comercializar carne de burro con una aceptación sorprendente por parte de los consumidores. Este animal tiene una eficiencia de conversión muy grande y se adapta mejor a los campos de la meseta que sufren la falta de rentabilidad crónica. "Hubo aceptación, así que bienvenida sea al menos la discusión de este tema", concluyó Irianni, dejando en claro que la supervivencia del productor hoy depende de encontrar alternativas ante un modelo que no ofrece soluciones de fondo.












