
Buscan que los adolescentes de Madryn aprendan a decir "no" para evitar la presión de pares
Chubut23/04/2026
REDACCIÓNUn ciclo de talleres municipales recorre las secundarias locales para trabajar el consentimiento y el autocuidado. El debut fue en la Escuela 750 de la ciudad.

Los pasillos de la Escuela N° 750 de Puerto Madryn se convirtieron en el primer escenario de un debate que busca transformar la percepción del límite entre los jóvenes. Un equipo técnico municipal desembarcó en las aulas para proponer una dinámica donde la palabra "no" deje de asociarse a un choque externo. Los alumnos de nivel secundario empezaron a transitar espacios de reflexión sobre sus propias decisiones y la forma en que estas impactan en su entorno social inmediato.
La propuesta denominada “Límites que Cuidan: el valor del NO” rompe con la idea tradicional de la restricción como algo meramente administrativo o punitivo. Los coordinadores plantean que establecer un límite personal funciona en realidad como una herramienta de organización individual y de protección frente a terceros. Este enfoque permite que los adolescentes diferencien con mayor claridad lo que nace de un deseo propio de aquello que surge por una imposición del grupo.
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El despliegue operativo corre por cuenta de la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, área que depende directamente de la Secretaría de Desarrollo Comunitario. Estas intervenciones se diseñaron bajo una modalidad vivencial que escapa a la estructura rígida de una clase teórica convencional. El objetivo principal radica en que los participantes logren problematizar situaciones de su vida cotidiana mediante el intercambio de experiencias con sus compañeros de curso.
El taller profundiza en conceptos determinantes para la etapa de crecimiento, tales como el consentimiento y la comunicación asertiva. Muchos jóvenes enfrentan a diario la presión de pares, un fenómeno que a menudo desdibuja los límites individuales en pos de la aceptación grupal. Los técnicos municipales brindan herramientas para que cada estudiante pueda fortalecer su identidad sin necesidad de ceder ante mandatos externos que contradigan sus valores.
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Las autoridades locales confirmaron que este encuentro inicial marca apenas el comienzo de un recorrido que alcanzará a diversas instituciones educativas madrynenses. La articulación con los equipos directivos y docentes resulta esencial para que el contenido de los talleres tenga un impacto real en la convivencia escolar posterior. Se busca que el respeto por el límite del otro no sea solo una norma de conducta, sino un valor internalizado por toda la comunidad educativa.
Durante la jornada inaugural, la subsecretaria de Niñez, Adolescencia y Familia, María Ayelén Diogo, destacó el valor preventivo de estas dinámicas grupales. La funcionaria sostuvo que “estos espacios son fundamentales porque permiten acompañar a los y las adolescentes en un momento clave de su desarrollo, brindándoles herramientas concretas para el autocuidado y la construcción de su identidad”. Esta visión pone el foco en el acompañamiento integral del menor durante su transición a la vida adulta.
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El programa no surge como un hecho aislado, sino que se inscribe en un plan de formación y capacitación continua que la municipalidad sostiene hace tiempo. Esta política pública intenta garantizar que los derechos de los adolescentes sean defendidos mediante la prevención y la promoción de vínculos saludables. El trabajo se realiza de manera coordinada con diversos actores locales que conocen de cerca la realidad de los barrios y las escuelas de la ciudad.
Al referirse a la continuidad de las políticas del área, Diogo remarcó que el municipio impulsa de manera sostenida diversas propuestas de intervención comunitaria. La funcionaria agregó: “Desde el área venimos impulsando de manera sostenida talleres de promoción y prevención en distintas instituciones de la ciudad, entendiendo que el trabajo articulado es la base para garantizar derechos”. Esta articulación institucional busca crear una red de contención que trascienda los límites físicos de la escuela.
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La construcción de la autonomía personal aparece como el horizonte final de estas intervenciones que continuarán en las próximas semanas. Los alumnos que participaron del ciclo inicial ahora cuentan con nuevos elementos para gestionar sus vínculos y expresar sus necesidades con mayor claridad. El desafío para las instituciones educativas será sostener estos espacios de intercambio para que el proceso de maduración de los estudiantes encuentre un respaldo institucional sólido.
Fuente: NA.
















