
El ex empleado que se fotografió junto al cuerpo de Maradona quedó al frente de una toma desalojada
Policiales23/04/2026
REDACCIÓNDiego Molina, el hombre que años atrás quedó expuesto por una foto junto al cuerpo de Diego Maradona, volvió a quedar en el centro de un episodio resonante tras ser señalado como uno de los referentes de una toma desalojada en un edificio con riesgo estructural.

La mañana en la que la Policía de la Ciudad avanzó con el desalojo de un edificio ocupado en la zona de La Paternalterminó sumando un dato inesperado que multiplicó el impacto del operativo. Entre las personas vinculadas a la toma apareció Diego Molina, el ex empleado funerario que había quedado bajo fuerte repudio público por haberse fotografiado junto al cuerpo de Diego Maradona tras su muerte. Su presencia volvió a encender la atención sobre una figura que ya arrastraba una fuerte carga pública desde 2020.
El procedimiento se realizó sobre una propiedad ubicada entre San Blas 1972 y Andrés Lamas 2097, un inmueble que, según la información difundida, permanecía ocupado desde el año 2000 y tenía una sentencia firme de desalojo desde 2009. La intervención fue ordenada con aval judicial y se desarrolló en un contexto delicado, porque sobre la construcción ya pesaba además una situación de peligro de derrumbe.


De acuerdo con lo informado, en el lugar vivían alrededor de 100 personas, por lo que el operativo no solo implicó el retiro de ocupantes sino también la activación de un dispositivo de asistencia para censar a quienes residían allí y evaluar alternativas habitacionales. En paralelo, la Guardia de Auxilio avanzó con la clausura del edificio después de constatar el riesgo estructural.
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La atención mediática creció cuando se conoció que Molina habría tenido un rol de conducción dentro de la toma. Según se indicó, fue identificado por quienes participaron del procedimiento y también quedó registrado en imágenes captadas durante la cobertura televisiva del desalojo. Ese dato terminó conectando el operativo con un antecedente que todavía sigue muy presente en la memoria pública.
En 2020, Molina trabajaba en una funeraria y fue uno de los hombres que estuvo a cargo de preparar el cuerpo de Maradona para el velatorio. Antes del cierre del cajón, se tomó una foto junto al féretro abierto haciendo un gesto con el pulgar levantado, una imagen que se viralizó de inmediato y generó una ola de repudio en redes sociales, además de un fuerte rechazo por parte del entorno del ídolo.
Ese episodio derivó en su desvinculación laboral y más tarde tuvo consecuencias judiciales. Según la información difundida, Molina fue condenado por el delito de “profanación de cadáver humano” y por mostrar imágenes íntimas, en una resolución que incluyó cuatro días de arresto en suspenso, reglas de conducta, 50 horas de tareas comunitarias y una donación económica a una fundación. En la causa también estuvieron involucrados otros dos hombres, Claudio Fernández y su hijo.
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El operativo de desalojo, por su parte, también dejó detenidos. Durante la intervención, tres personas fueron arrestadas por atentado y resistencia a la autoridad, en una jornada atravesada por la tensión y por la necesidad de asegurar el retiro del edificio en condiciones de seguridad. El procedimiento permitió además recuperar cinco propiedades que seguían ocupadas dentro del mismo predio.
Más allá del peso propio que tiene el nombre de Molina, el caso vuelve a exponer una combinación explosiva entre ocupaciones prolongadas, deterioro estructural y conflictos judiciales demorados durante años. La aparición del ex empleado funerario en ese escenario terminó de convertir el desalojo en un episodio de alto impacto público, no solo por lo que ocurría en el edificio, sino también por la historia previa del principal rostro que quedó asociado a la toma.














