La Corte dejó firme la condena al ex senador que frenó un control a su hija

Actualidad23/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Marcelo Romano quedó con condena firme después de que la Corte Suprema rechazara el último recurso de su defensa por haber intentado impedir un control de alcoholemia en Mendoza.

Marcelo Romano
Marcelo Romano

La situación judicial de Marcelo Romano quedó definitivamente cerrada con un fallo que confirmó su responsabilidad penal y terminó de sellar una causa que llevaba años de recorrido. La Corte Suprema de Justicia rechazó el recurso presentado por la defensa del ex senador mendocino y dejó firme la condena por haber intentado amedrentar a efectivos policiales durante un control vehicular realizado a su hija en 2019.

Con esa decisión, el máximo tribunal ratificó la pena de 10 meses de prisión condicional y la inhabilitación especial por 20 meses para ejercer cargos públicos, una sanción que ya había sido confirmada en instancias anteriores. La causa quedó encuadrada en el delito de atentado a la autoridad agravado por su condición de funcionario, un punto especialmente sensible porque los hechos ocurrieron cuando todavía ocupaba un cargo legislativo.

El episodio que derivó en la condena ocurrió el 11 de agosto de 2019. Según la reconstrucción judicial, la hija del entonces legislador fue interceptada en un operativo luego de un llamado al 911 que advertía sobre una conducción peligrosa. A partir de ese procedimiento, se desencadenó la secuencia que terminó llevando al ex senador a juicio.

De acuerdo con la sentencia, Romano llegó al lugar a bordo de una camioneta, se identificó como senador y comenzó a presionar a los policías que estaban realizando el operativo. Para la Justicia, no se trató de una simple discusión o de una protesta por el procedimiento, sino de una intervención destinada a impedir que el control siguiera su curso con normalidad.

Uno de los puntos más graves del fallo es que el ex legislador no solo habría increpado a los efectivos, sino que además ordenó a su hija retirarse del lugar, lo que impidió completar el test de alcoholemia. Ese accionar fue considerado clave para sostener la acusación, ya que mostró una voluntad concreta de obstruir una actuación oficial en marcha.


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La condena original fue dictada por el Juzgado Penal Colegiado N°1, y desde entonces la defensa intentó revertirla con distintos planteos. Entre otros argumentos, sostuvo que hubo errores en la valoración de la prueba, cuestionó la inexistencia de un protocolo adecuado y hasta invocó la prescripción de la acción penal. Sin embargo, todas esas objeciones fueron rechazadas en las instancias posteriores.

La definición final llegó ahora desde la Corte Suprema, con las firmas de Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. El tribunal declaró inadmisible el recurso extraordinario, una decisión que en los hechos dejó sin más margen de revisión la condena contra el ex senador mendocino.


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Más allá del cierre jurídico, el caso vuelve a poner el foco sobre una conducta que la Justicia entendió como especialmente grave: el intento de utilizar una investidura pública para interferir en un procedimiento policial. En esa lectura, la condena firme no solo sanciona lo ocurrido aquella noche, sino que también marca un límite frente al uso del poder político para condicionar controles o presionar a fuerzas de seguridad.

Con la resolución del máximo tribunal, Marcelo Romano queda definitivamente condenado y sin posibilidad de seguir discutiendo la causa en el ámbito judicial argentino. Así, un episodio ocurrido durante un control de alcoholemia en Mendoza terminó convertido en una sentencia firme que impacta tanto en su frente penal como en su trayectoria política.

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