
Un ataque en plena ruta dejó un cráter, víctimas y una escena que impacta en Colombia
Policiales25/04/2026
REDACCIÓNUna explosión destruyó un tramo de la Vía Panamericana, afectó a varios vehículos y reactivó la preocupación por la violencia en el suroeste del país.

El tránsito habitual por una de las rutas más importantes de Colombia se transformó en una escena de devastación en cuestión de segundos. La Vía Panamericana, eje clave de conexión en el suroeste del país, quedó interrumpida tras una explosión que arrasó con vehículos y dejó víctimas fatales.
El hecho ocurrió en el sector conocido como El Túnel, en el municipio de Cajibío, donde un artefacto explosivo impactó directamente sobre un colectivo que circulaba por la zona. La detonación generó un daño extendido en la carretera y en los vehículos cercanos, alterando por completo la dinámica del lugar.


Las autoridades confirmaron que el ataque dejó un saldo de siete personas muertas y al menos 17 heridos, muchos de ellos con lesiones de gravedad. La onda expansiva también provocó la formación de un cráter en la calzada, lo que obligó a interrumpir el tránsito.
Desde el gobierno regional detallaron que se trató de un ataque dirigido contra civiles. El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, sostuvo que “fue activado un artefacto explosivo en la vía Panamericana, en el sector de El Túnel, Cajibío, en un ataque indiscriminado contra la población civil que, de manera preliminar, deja 7 civiles muertos y más de 17 heridos de gravedad”.
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La magnitud del impacto generó una fuerte reacción en la dirigencia política. Guzmán describió lo ocurrido como “una tragedia que nos desgarra como departamento y enluta profundamente a nuestras familias”, reflejando el clima que se vive en la región tras el ataque. El episodio no se analiza de forma aislada. En las últimas horas, el suroeste colombiano registró una seguidilla de hechos violentos que mantienen en alerta a las autoridades.
El director de la Unidad de Restitución de Tierras, Giovani Yule, también expresó su preocupación por el contexto general. Señaló que “rechazamos de manera contundente y con profunda preocupación los hechos terroristas ocurridos en el sector del túnel, en el municipio de Cajibío, Cauca, donde nuevamente la violencia golpea a la población civil y altera la tranquilidad de nuestras comunidades”.
La investigación apunta a grupos armados que operan en la zona. El presidente colombiano, Gustavo Petro, fue categórico al referirse a los responsables y aseguró que “los que atentaron y mataron a siete civiles e hirieron a 17 civiles más en Cajibío (…) son terroristas, fascistas y narcotraficantes”.
Según el mandatario, los autores del ataque estarían vinculados a estructuras disidentes de las FARC. En particular, mencionó frentes que responden a alias Iván Mordisco, uno de los líderes más buscados del país.
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El atentado coincidió con un momento sensible en términos de seguridad. Mientras se producía el ataque, el ministro de Defensa encabezaba un encuentro en Cali para evaluar otros hechos similares registrados en la región. En las jornadas previas, se habían reportado ataques contra instalaciones militares en distintas localidades del Valle del Cauca. Aunque no dejaron víctimas, marcaron un aumento en la actividad de grupos armados.
La violencia también alcanzó infraestructura estratégica. En el departamento del Cauca, otro grupo armado atacó un radar utilizado para el control del tráfico aéreo, lo que suma preocupación por el alcance de estas acciones.
El impacto del atentado en la Vía Panamericana no solo se mide en víctimas. La interrupción del tránsito afecta una conexión clave entre ciudades y regiones, lo que genera consecuencias económicas y logísticas inmediatas.
En paralelo, voces de la oposición también se pronunciaron sobre el contexto. La dirigente Paloma Valencia reclamó medidas urgentes y afirmó que “las escenas de Cajibío, Cauca, son terribles. Toda la solidaridad con los ciudadanos. Exigimos protección del Estado para el suroccidente. No más paz total”.
Mientras avanza la investigación, la escena del ataque sigue marcando el pulso de una región atravesada por la violencia. La ruta, los vehículos destruidos y el cráter en el asfalto funcionan como evidencia visible de un conflicto que no cede.














