La industria perdió casi 80 mil empleos y las fábricas empiezan a ceder

Actualidad28/04/2026Sergio BustosSergio Bustos

La tensión dentro de las fábricas argentinas ya no se mide solo por la caída de la producción. En los últimos meses, el deterioro empezó a sentirse con más fuerza en el empleo registrado, donde la industria aparece como el sector más golpeado desde diciembre de 2023. Según estimaciones del Observatorio de Industriales Pymes Argentinos, desde la asunción de Javier Milei se perdieron 79.672 puestos de trabajo registrados en el sector manufacturero.

Actividad industrial
Cae la actividad industrial.

El dato expone un cambio profundo en la dinámica laboral. Mientras otras actividades también muestran dificultades, la industria concentra la mayor parte de la destrucción de empleo formal. Para Industriales Argentinos, el fenómeno no responde a un movimiento aislado, sino a una transformación del modelo económico que reduce el peso de la producción fabril y empuja a miles de trabajadores fuera del empleo registrado.

El comienzo de 2026 agravó esa tendencia. Frente a diciembre de 2025, la economía perdió 7.593 empleos registrados, de los cuales 7.336 correspondieron a la industria. Eso significa que el sector fabril explicó el 97% de las bajas mensuales en el empleo formal, una proporción que encendió la preocupación entre los industriales pymes.


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El informe también vincula la pérdida de puestos con el cierre de empresas. Desde diciembre de 2023, el sector manufacturero acumula 2.993 fábricas cerradas de manera definitiva. Actualmente quedan 46.728 firmas fabriles activas, unas 1.812 menos que en el mismo mes del año anterior.

La actividad industrial tampoco muestra señales de recuperación. En febrero registró una caída del 8,7% interanual y del 4% mensual, con ocho meses consecutivos de contracción. Ese retroceso se combina con un mercado interno debilitado, donde el consumo bajó 3,1% interanual y una parte importante de los consumidores recurrió al endeudamiento para comprar productos básicos.

Desde IPA describen este escenario como un “efecto pinza” sobre las fábricas locales. Los costos en pesos suben con rapidez, mientras el tipo de cambio casi no se mueve. Esa combinación encarece la producción nacional medida en dólares y deja a muchas empresas expuestas frente al ingreso de productos importados.


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El presidente de IPA, Daniel Rosato, planteó que el país dejó atrás un esquema orientado al empleo industrial. “La Argentina reconvirtió el modelo de país de empleo y desarrollo en uno extractivista y primario”, afirmó. Según el dirigente, la estabilidad macroeconómica beneficia a pocos sectores, mientras fábricas, comercios y servicios vinculados a la producción atraviesan cierres definitivos.

Rosato sostuvo además que la industria suele ser el último sector en recortar personal, porque formar trabajadores requiere tiempo e inversión. Sin embargo, advirtió que muchas empresas ya agotaron su capacidad de resistencia. La caída del consumo, la suba de costos y la competencia importada reducen el margen de maniobra para sostener planteles.

El reclamo del sector apunta a políticas que protejan la producción local y eviten que la crisis se consolide. Para los industriales pymes, el problema excede a las fábricas que cierran: también alcanza a proveedores, comercios y servicios que dependen de la actividad manufacturera. En ese entramado, cada baja laboral deja de ser un dato estadístico y se convierte en una señal de deterioro más amplia.

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