Carlos III chicaneó a Trump con el idioma francés en la Casa Blanca

Actualidad29/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El rey británico respondió con ironía a una frase previa de Trump sobre Europa y dejó una cena de Estado cruzada por historia, poder y diplomacia.

Donald Trump y Carlos III. Imagen ilustrativa creada con IA generativa por #LA17
Donald Trump y Carlos III. Imagen ilustrativa creada con IA generativa por #LA17

La frase de Carlos III cortó el tono ceremonial de la cena en la Casa Blanca y colocó a Donald Trump frente a una ironía histórica. El rey británico recordó una declaración reciente del mandatario sobre el papel de Estados Unidos en Europa y devolvió el golpe con una alusión directa al pasado colonial norteamericano. “Me atrevo a decir que, si no fuera por nosotros, ustedes estarían hablando francés”, dijo el monarca, en un brindis que los medios internacionales leyeron como una provocación sutil.

El comentario apuntó a una frase previa de Trump, quien había sostenido que, sin Estados Unidos, los países europeos hablarían alemán. Carlos III tomó esa idea y la desplazó hacia el vínculo entre el Reino Unido, Francia y la historia de América del Norte. “Usted observó recientemente que, si no fuera por Estados Unidos, los países europeos estarían hablando alemán”, recordó antes de lanzar su respuesta, en una intervención cargada de humor diplomático.


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La reacción inicial fue de hilaridad entre los presentes, según las crónicas difundidas por medios internacionales. El rey completó la frase con una salida destinada a bajar la tensión sin retirar el filo del comentario. “Por supuesto, ambos amamos profundamente a nuestros primos franceses”, agregó, en una línea que mantuvo el registro cordial y dejó intacta la referencia política.

La cena de Estado tuvo lugar durante la visita de Carlos III y la reina Camilla a Washington. El encuentro fue presentado por la Casa Blanca como parte de una agenda vinculada a los 250 años de herencia compartida entre Estados Unidos y el Reino Unido. En ese marco de celebración bilateral, el monarca británico eligió un discurso con humor histórico, guiños diplomáticos y alusiones incómodas para el anfitrión.


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El primer cruce había llegado cuando Carlos III habló de las reformas en curso en la residencia presidencial. “No puedo dejar de notar los ‘ajustes’ en el Ala Este, señor presidente, tras su visita al Castillo de Windsor el año pasado”, señaló. La frase abrió paso a otra referencia cargada de memoria histórica: “Lamento decir que nosotros, los británicos, hicimos nuestro propio intento de ‘reforma’ aquí en 1814”.

La mención apuntó a la Guerra anglo-estadounidense de 1812, cuando tropas británicas incendiaron la residencia presidencial durante el ataque a Washington. El recurso le permitió al rey hablar de obras, poder y pasado militar sin abandonar el tono de brindis. La ironía funcionó como un modo de recordar que la relación especial entre ambos países también se construyó sobre episodios de conflicto.


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Carlos III también dejó una alusión a la relación entre Estados Unidos y Canadá. La frase llegó después de declaraciones atribuidas a Trump sobre la posibilidad de convertir al país vecino en el estado número 51. “En pocas semanas, Estados Unidos y Canadá serán anfitriones de la Copa del Mundo de fútbol. Así que, en cierto sentido, señor presidente, como jefes de Estado, somos coanfitriones”, dijo el monarca.

El intercambio incluyó además un regalo con carga simbólica. Carlos III entregó a Trump una campana original del HMS Trump, un submarino británico botado en 1944 que operó en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. El gesto tuvo una nueva broma como cierre del obsequio: “Si necesita contactarnos, no dude en llamar”.


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Trump respondió con un discurso elogioso hacia el monarca y hacia la relación bilateral. Destacó la Declaración de Independencia como “un milagro para los siglos venideros” y brindó por el aniversario número 250 de Estados Unidos. También habló de la alianza con el Reino Unido y afirmó: “Que nuestros dos países permanezcan unidos para siempre en nombre de la justicia y la libertad”.

El presidente norteamericano reforzó el tono de celebración al referirse al rey como “el gran hombre” y al remarcar que ambos países lucharon juntos contra “las fuerzas del comunismo, el fascismo y la tiranía”. La cena dejó una fotografía diplomática de cercanía, pero también una serie de frases que expusieron diferencias de estilo, memoria histórica y poder simbólico. La visita quedó marcada por un Carlos III dispuesto a usar el humor como herramienta política frente a un Trump acostumbrado a dominar la escena pública.

Fuente: NA.

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