
Los alumnos reclaman grupos terapéuticos en las escuelas ante la ola de amenazas
Actualidad30/04/2026
REDACCIÓNEstudiantes de General Pico y Santa Rosa cuestionan que los adultos se enfoquen solo en el castigo y piden una escucha real sobre su salud mental.

La respuesta de los adultos ante las amenazas de tiroteos en las escuelas pampeanas se concentró rápidamente en los tribunales y las sanciones. Sin embargo, para los adolescentes que habitan las aulas de General Pico y Santa Rosa, el problema no se resuelve con expedientes judiciales. Narela, alumna de sexto año, expuso una necesidad que el sistema educativo todavía no termina de asimilar: la urgencia de que exista un grupo terapéutico visible y notorio en cada colegio. Para ella y sus compañeros, el fenómeno de los "retos virales" es solo la punta de un iceberg que oculta falta de contención familiar y una profunda soledad digital.
La brecha generacional aparece nítida cuando se analiza cómo se procesa el miedo en los pasillos. Mientras que la Fiscalía de Estado de La Pampa decidió constituirse como parte querellante en las investigaciones penales por intimidación pública, los chicos del colegio Ciudad de General Pico optaron por la producción audiovisual. Abi, de 17 años, admite que el temor de ir a clase se volvió real y que la incertidumbre de no saber si te puede pasar algo a vos o a un compañero los obligó a debatir. Para estos estudiantes, los directivos y funcionarios se enfocan demasiado en el control y poco en entender por qué un adolescente encuentra en una amenaza un espacio de pertenencia.


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Las intervenciones en los establecimientos educativos cambiaron su fisonomía en las últimas semanas. En el colegio Humberto Illia, las urnas no guardan votos para un centro de estudiantes, sino mensajes anónimos sobre lo que les pasa a los jóvenes en su cotidianeidad. Carolina Eberhardt, directora del establecimiento, reconoció que estas herramientas permiten que los equipos de gestión acompañen a quienes no encuentran un lugar seguro para hablar. La idea es que el aula sea un espacio que abraza y no uno que duele, transformando el silencio en una expresión que los docentes puedan procesar antes de que se convierta en una crisis.
El efecto contagio en las redes sociales, advertido por especialistas como el psicólogo Diego Tachella, convirtió a la violencia en una especie de juego de rol para algunos menores. Las autoridades educativas advirtieron que estas conductas, que para muchos adolescentes parecen una broma, configuran en realidad un delito punible con consecuencias legales graves. El asesinato de Ian Cabrera en Santa Fe, un chico de 13 años ejecutado por un compañero de 15, actuó como el detonante de una paranoia que se trasladó a las paredes de los colegios pampeanos a través de pintadas y mensajes en TikTok.
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Frente a esta realidad, la movilización estudiantil busca "viralizar la paz" como una estrategia de supervivencia ante los algoritmos. Este jueves, las calles de la capital pampeana verán un abrazo simbólico a la plaza San Martín, una iniciativa surgida del colegio Normal Clemente Andrada. Adolfo Molas, su director, explicó que la intención es transformar la angustia en una acción propositiva, donde alumnos de todos los niveles se tomen de las manos para demostrar que la respuesta más valiente es la convivencia. Es una forma de decir que no se van a quedar de brazos cruzados ante las falsas alarmas que paralizan el sistema educativo.
La crítica estudiantil hacia el mundo adulto es directa y no ahorra matices sobre la hipocresía del control. Abi señala que la presión de las redes sociales genera problemas de salud mental que los mayores intentan solucionar con castigos, sin ver que falta una escucha real. Los chicos demandan que se analice de dónde surge la falta de comunicación antes de que el Estado intervenga con la fuerza policial. Según su mirada, la escuela no es el origen de la violencia, sino simplemente el escenario donde esa violencia se hace visible porque no tiene otro lugar adonde ir.
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El Ministerio de Educación pampeano intentó mediar con el material “Habitar la Escuela en tiempos desafiantes”, buscando ofrecer propuestas tanto para docentes como para familias. Sin embargo, los estudiantes de bachilleratos en Música y Comunicación Visual de Pico demostraron que su capacidad de reacción es mucho más rápida, generando contenidos en 48 horas que logran una empatía que los documentos oficiales no alcanzan. Estos videos, que se volvieron virales, actúan como la contracara necesaria ante las noticias constantes sobre amenazas y cierres preventivos de escuelas.
Desde la psicología, se pone el foco en la impulsividad propia de la etapa adolescente, donde la búsqueda de identidad y la necesidad de encajar nublan la percepción del riesgo. Tachella destacó que es fundamental desarrollar un pensamiento crítico sobre lo que se consume en internet para poder distinguir la verdad de la mentira. En un contexto donde "violencia es mentir", el desafío de los educadores es hoy más ético que pedagógico: deben enseñar a los chicos a autorregularse en un mundo que los bombardea con estímulos violentos cada vez que desbloquean el celular.
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La situación institucional sigue su curso con el Estado pampeano reforzando las acciones preventivas para garantizar que estas conductas no transcurran sin una consecuencia institucional y judicial. Pero en las aulas, la urna del Illia sigue recibiendo papeles y los chicos en Pico siguen editando videos para explicar que un abrazo a tiempo puede ser una salvación. La tensión entre el código penal y el pedido de auxilio emocional define hoy el clima de las escuelas en La Pampa, mientras se espera que el abrazo en la plaza logre, al menos por un día, silenciar las notificaciones de amenaza.
Fuente: Diario la Arena
















