
Minería promete dólares récord, pero advierten que sin obras no despega
Actualidad30/04/2026
Sergio BustosEl entusiasmo por el potencial minero argentino convive con un freno estructural que preocupa al sector. Mientras el Gobierno proyecta un fuerte ingreso de divisas en los próximos años, las empresas advierten que sin infraestructura básica será difícil sostener ese crecimiento. La tensión entre expectativas y limitaciones quedó expuesta en un encuentro que reunió a ejecutivos, funcionarios y especialistas.
El diagnóstico desde el sector privado es contundente. Directivos de distintas compañías coincidieron en que el desarrollo avanza a un ritmo muy por debajo de las posibilidades reales del país. En ese sentido, describieron el escenario con una frase que resume la preocupación: el sector funciona “como gigante a pasos de bebé”.
Uno de los principales obstáculos señalados es la falta de rutas y transporte ferroviario. Para las compañías, sin esas condiciones resulta complejo mover grandes volúmenes de producción y sostener proyectos a escala. La discusión no es solo técnica, también impacta en los costos y en la competitividad frente a otros países mineros de la región.



Durante las exposiciones, varios referentes remarcaron que el déficit en infraestructura es crítico. Hernán Soneyro, del sector de minería no metalífera, planteó que “estamos en un déficit muy importante de infraestructura”. El contraste con otros países refuerza esa mirada: el consumo de materiales vinculados a la actividad es significativamente menor en Argentina.
En la misma línea, desde proyectos vinculados al cobre y al oro pusieron el foco en la necesidad de recuperar el transporte ferroviario. “Pensar un desarrollo sin trenes es imposible”, señalaron, en referencia a la importancia de contar con sistemas logísticos eficientes. La expectativa está puesta en obras como la reactivación del Belgrano Cargas.
El reclamo no se limita a las empresas. Funcionarios de provincias con actividad minera también coincidieron en que la infraestructura es el punto clave para el crecimiento. Desde distintos distritos remarcaron que, si bien hubo avances en conectividad, el desafío sigue vigente y condiciona el desarrollo de nuevos proyectos.
En paralelo, el Gobierno nacional mantiene una visión optimista sobre el futuro del sector. El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que la energía y la minería serán los motores de la economía en la próxima década. Según sus proyecciones, ambos sectores podrían generar decenas de miles de millones de dólares en exportaciones.
“Estamos en niveles récord de exportaciones en cantidades. Por primera vez vamos a estar llegando o acercándonos a los u$s100.000 millones”, afirmó. El funcionario destacó que el crecimiento se apoya en mayores volúmenes exportados y en un cambio en las condiciones macroeconómicas.
Las estimaciones oficiales van más allá del corto plazo. Caputo proyectó que el sector energético podría generar un superávit acumulado de u$s350.000 millones hasta 2035, mientras que la minería aportaría otros u$s160.000 millones. “Entre ambos sectores hay casi un Producto Bruto Interno en diez años”, sostuvo.
El avance del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones también aparece como un factor central en este esquema. Según el ministro, ya hay decenas de proyectos presentados por miles de millones de dólares, con nuevas iniciativas en camino. La expectativa es que ese flujo de capital se traduzca en producción y exportaciones en el corto plazo.
Sin embargo, desde el sector privado advierten que el contexto requiere algo más que incentivos. La estabilidad de las reglas de juego y la coordinación entre el Estado y las empresas son condiciones que consideran indispensables. También plantean que, en muchos casos, las propias compañías terminan financiando obras para poder operar.
El escenario deja en evidencia una contradicción. Por un lado, existe un potencial reconocido tanto por el Gobierno como por las empresas. Por otro, las limitaciones estructurales generan dudas sobre la velocidad con la que ese potencial puede transformarse en resultados concretos. El desafío ahora es cómo cerrar esa brecha en un contexto de alta expectativa.












