
Simuló una compra de fiambre y se robó 30 aromatizantes en un autoservicio
Policiales30/04/2026
REDACCIÓNUn comerciante del barrio Corradi detectó por cámaras cómo un hombre escondió la mercadería en su pantalón atado. El botín supera los 100 mil pesos en total.

Un hombre cruzó la puerta de salida del local con un paso rígido y una postura que llamó la atención de los presentes. El sospechoso intentaba disimular el bulto excesivo que se formaba en sus piernas mientras caminaba hacia la vereda. La escena fue el preludio de un golpe económico que el dueño del comercio descubriría minutos más tarde al repasar las cintas de video.
El propietario del negocio ubicado en la calle Ceferino Namuncurá de Trelew no advirtió la maniobra en tiempo real debido a la carga de trabajo habitual del mostrador. La revisión minuciosa de las cámaras de seguridad reveló finalmente cómo el delincuente se movió entre las góndolas con total impunidad. Según explicó el damnificado, “se movía raro, pero en el momento no nos dimos cuenta”, una frase que resume la audacia del sospechoso para aprovechar el descuido.


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El valor de la mercadería sustraída asciende a poco más de 100 mil pesos, una cifra que desestabiliza la caja diaria de cualquier autoservicio barrial de la zona. Se trata de una pérdida significativa que impacta de manera directa sobre la reposición de stock y la rentabilidad del mes en curso. Para un comerciante de cercanía, un faltante de este calibre representa un retroceso operativo difícil de asimilar en el actual contexto económico.
La técnica utilizada para el hurto sorprendió a los investigadores por su nivel de improvisación y efectividad en el corto plazo. El hombre había atado los extremos de su pantalón tipo jogging para convertir la prenda en una suerte de bolsa de carga interna. Gracias a esa adaptación casera, logró acomodar cerca de 30 frascos sin necesidad de portar mochilas o bolsos que levantaran sospechas inmediatas entre los empleados.
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El objetivo del delincuente no fue variado, sino que se concentró exclusivamente en los aromatizantes de la marca Saphirus. La cantidad de envases escondidos entre sus ropas demuestra que existió un interés selectivo por este producto específico de alta rotación comercial. Esta modalidad de robo en cantidad sugiere que el destino de los objetos podría ser la reventa ilegal en otros puntos de la ciudad o a través de redes sociales.
Para redondear su actuación frente al personal, el sujeto se acercó al mostrador y pidió apenas 100 gramos de mortadela. Este movimiento buscó sostener la fachada de un cliente común que realiza una compra mínima de último momento para disimular su verdadera intención. Pagó el fiambre en la caja del autoservicio y salió con la carga oculta, confiando en que el ticket de compra actuaría como su salvoconducto.
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El barrio Corradi de Trelew vuelve a ser noticia por un hecho de inseguridad que afecta a los emprendedores que sostienen la actividad comercial del sector. Este tipo de episodios obliga a los vecinos a estar en un estado de vigilancia permanente ante cualquier comportamiento extraño de personas desconocidas. La sensación de vulnerabilidad crece cuando las cámaras detectan los delitos, pero no logran prevenirlos en el instante preciso en que ocurren.
La filmación completa del suceso ya se encuentra en manos de la Policía del Chubut para intentar identificar al autor del robo masivo. El registro muestra el recorrido por las góndolas y el momento exacto en que los frascos desaparecen dentro del pantalón del involucrado. “Después vimos todo lo que había hecho”, lamentó el propietario del comercio al constatar que la maniobra duró apenas unos pocos minutos de descuido sistemático.
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La denuncia formal quedó radicada en la comisaría local con el aporte de los datos precisos sobre el perjuicio económico y las características físicas del sospechoso. Ahora, el sistema de seguridad deberá demostrar su utilidad real para la identificación de delincuentes que operan con modalidades poco convencionales en comercios de cercanía. El caso queda bajo análisis judicial, mientras el autoservicio debe afrontar la reposición de una mercadería que generó un perjuicio económico directo.
















