A 40 años del videoclip de Soda Stereo que cambió el rock latinoamericano

Otros Temas30/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

“Cuando pase el temblor” fue filmado en el Pucará de Tilcara con bajo presupuesto y terminó convertido en un emblema visual del rock regional.

Cuando pase el temblor
Cuando pase el temblor

El 30 de abril de 1986, Soda Stereo llegó al Pucará de Tilcara para filmar un videoclip que terminaría ocupando un lugar central en la historia del rock argentino y latinoamericano. A cuatro décadas de aquel rodaje, Cuando pase el temblor sigue funcionando como una pieza clave para entender cómo la banda construyó una identidad visual propia, capaz de unir modernidad urbana, paisaje norteño y una estética que todavía conserva potencia.

La canción formaba parte de Nada personal, el segundo disco de estudio del trío integrado por Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti. El videoclip fue dirigido por Alfredo Lois, realizador audiovisual histórico de la banda, en una etapa en la que el lenguaje del videoclip todavía estaba en formación en América Latina.

El escenario elegido fue determinante. El Pucará de Tilcara, en la Quebrada de Humahuaca, aportó una imagen muy distinta a la lógica porteña del grupo: piedras, cardones, ruinas, montaña y una atmósfera seca que contrastaba con las chaquetas de cuero, los peinados new wave y la presencia moderna de los tres músicos. Esa tensión visual terminó siendo una de las marcas más recordadas del video.

El rodaje tuvo una escala mínima. Según los registros sobre aquella jornada, Cerati y Lois llegaron a la entrada del Pucará, explicaron la idea de filmar en las ruinas y pudieron avanzar sin los trámites que hoy serían habituales. Eran otros tiempos: había pocos turistas, un equipo reducido y una producción que dependía más del ingenio que del presupuesto.


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La precariedad técnica también se transformó en parte de la leyenda. Para realizar movimientos de cámara, el equipo utilizó la carretilla de un trabajador rural como soporte improvisado. Con ese recurso casero lograron algunos de los travellings del video, una solución artesanal que terminó integrándose al relato mítico de una obra filmada con muy pocos medios.

Antes de llegar al Pucará, los integrantes de Soda habían sido maquillados y preparados en un hotel de la plaza central de Tilcara por Alejandra Boquete. Esa imagen de banda urbana, cuidadosamente lookeada, frente al paisaje ancestral del norte argentino, ayudó a construir un contraste que definió buena parte de la estética del clip.

Durante la filmación, los músicos simulaban cantar mientras sonaba de fondo un radiograbador con un casete de Nada personal. La escena resume una época previa a las grandes producciones audiovisuales del rock latino: pocos equipos, una idea fuerte y una banda que ya empezaba a proyectarse más allá de la Argentina.

Uno de los momentos más recordados surgió de una decisión espontánea. Cuando el rodaje llevaba varias horas, algunos chicos del lugar comenzaron a acercarse con curiosidad. Entre ellos estaba Ángel Norberto Serapio, quien llamó la atención de Alfredo Lois y terminó participando de la escena final, caminando junto a Cerati, Bosio y Alberti hacia la salida del Pucará.


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Años después, Serapio recordó aquella participación con una frase que refleja la naturalidad del momento: “Me pagaron con caramelos a mí y a mis amigos, y con eso nos bastó”. También contó que no sabía exactamente qué estaba haciendo ni quiénes eran los músicos que tenía al lado, una anécdota que con el tiempo se volvió parte entrañable de la historia del videoclip.

El impacto de Cuando pase el temblor fue mucho más allá de su rodaje. El clip ayudó a consolidar una imagen regional para Soda Stereo y abrió una puerta inédita para una banda argentina en la televisión musical internacional. El video fue clave para la llegada del grupo a MTV, un paso decisivo en la expansión continental de su música.

La canción también mantuvo su vigencia dentro del repertorio de la banda. Diez años después del rodaje, Soda Stereo grabó una nueva versión en su MTV Unplugged de 1996, registro que terminó de confirmar el lugar del tema como una de las piezas esenciales de su catálogo.

A 40 años de aquella jornada en Tilcara, el videoclip conserva una fuerza particular porque no envejeció como simple documento de época. Sigue siendo una imagen fundacional: tres músicos jóvenes, un paisaje imponente, una producción mínima y una intuición estética que anticipó la dimensión latinoamericana que Soda Stereo alcanzaría poco después.

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