
El mercado laboral argentino expone una contradicción cada vez más visible: la formación académica no garantiza un empleo vinculado con lo estudiado. Un relevamiento reciente ubicó al país al tope de la región en esta desconexión, con un 61% de profesionales que se desempeñan en áreas ajenas a su carrera.

El dato surge de un informe de la plataforma Bumeran, que analizó la situación en distintos países de América Latina. Aunque la cifra muestra una leve mejora respecto al 63% registrado el año anterior, el problema sigue siendo estructural y marca una diferencia con otros mercados de la región.
La comparación internacional refuerza ese diagnóstico. Argentina lidera el ranking, seguida por Panamá con el 58%, Ecuador con el 57% y Chile con el 55%. En el extremo opuesto aparece Perú, donde el 70% sí trabaja en un área relacionada con su formación.


OTRAS NOTICIAS
El fenómeno tiene un fuerte componente generacional. Entre los jóvenes de 18 a 30 años, el desajuste es aún mayor: el 74% no trabaja en lo que estudió. A medida que avanza la edad, la brecha se reduce, con un 59% en el segmento de 30 a 50 años y un 52% entre mayores de 50.
La relación entre vocación y empleo también muestra una fractura desde etapas tempranas. Solo el 20% de los trabajadores en Argentina se dedica a lo que soñaba en la infancia, una de las cifras más bajas del continente.
El impacto emocional de esta situación es diverso, pero con un denominador común: la insatisfacción. El 84% de los encuestados afirmó no sentirse conforme con su trabajo actual, el nivel más alto en América Latina.
OTRAS NOTICIAS
En ese contexto, el 85% aseguró que cambiaría su empleo por aquel que había imaginado originalmente. Sin embargo, la realidad económica y las oportunidades disponibles suelen condicionar esas decisiones.
Las emociones frente a esta desconexión reflejan matices. Un 35% expresó agradecimiento por contar con ingresos, incluso en trabajos alejados de su formación. En contraste, un 31% manifestó frustración y un 12% reconoció sentirse directamente insatisfecho.
Las razones detrás de ese malestar son variadas. El 58% de quienes no trabajan de lo que soñaron indicó que no logró cumplir sus objetivos laborales, mientras que un 34% aseguró haber cambiado de intereses con el tiempo. Un grupo menor, del 8%, considera que su meta original era difícil de alcanzar.
OTRAS NOTICIAS
El informe también muestra cómo cambiaron las aspiraciones y la realidad laboral. Muchas personas estudiaron carreras como ingeniería, profesorado, marketing, derecho y periodismo, pero terminan desempeñándose en áreas como ventas, atención al cliente o tareas administrativas.
En el caso de los hombres, el periodismo aparece entre los sueños más frecuentes: un 10% proyectaba dedicarse a esa profesión. Sin embargo, en la práctica solo una minoría logra insertarse en ese campo, reflejando la brecha entre vocación y oportunidades reales.
En paralelo, el mercado laboral también redefine las habilidades más valoradas. Las competencias vinculadas a la informática lideran las preferencias, seguidas por el trabajo en equipo y las capacidades de negociación y comunicación.
OTRAS NOTICIAS
A futuro, las expectativas también se transforman. El 58% de los encuestados considera que el trabajo ideal para los jóvenes es ser influencer, muy por encima de profesiones tradicionales que pierden atractivo.
El desajuste entre lo que se estudia, lo que se sueña y lo que finalmente se hace aparece como una constante en el escenario actual. La evolución del mercado y las demandas productivas siguen ampliando esa brecha.








El gas de Vaca Muerta podría abastecer a cinco países durante más de un siglo










