Hallaron tres dientes y terminaron cambiando la historia de la Edad del Bronce

Otros Temas07/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Una tumba encontrada junto al Danubio serbio obligó a revisar siglos de cronología arqueológica y reveló conexiones inesperadas entre distintas regiones europeas.

Un cuerpo en posición fetal, objetos funerarios y señales típicas de las comunidades de la Edad del Bronce.
Un cuerpo en posición fetal, objetos funerarios y señales típicas de las comunidades de la Edad del Bronce.

Durante años, la tumba de Šljunkara-Zemun pareció apenas otro entierro prehistórico entre tantos hallados en Europa. Un cuerpo en posición fetal, objetos funerarios y señales típicas de las comunidades de la Edad del Bronce. Sin embargo, un nuevo estudio terminó modificando por completo esa lectura: el análisis de tres dientes humanos permitió fechar el enterramiento con una precisión inédita y abrió una discusión más amplia sobre el origen de las jerarquías y las redes de intercambio en los Balcanes.

La investigación, publicada en la revista especializada Archaeologia Austriaca por los arqueólogos Mladenović y Bulatović, revisó tres enterramientos clave ubicados en Serbia: Vajuga-Pesak, Golokut-Vizić y Šljunkara-Zemun. El trabajo utilizó dataciones absolutas obtenidas directamente de restos humanos, una herramienta que permitió abandonar las estimaciones basadas solamente en estilos de cerámica o formas de objetos metálicos.

Hasta ahora, muchos de esos sitios se ubicaban temporalmente a partir de comparaciones visuales. Si una vasija se parecía a otra encontrada en determinado período, el enterramiento recibía una fecha aproximada similar. Ese mecanismo funcionó durante décadas, aunque con márgenes amplios de error. El nuevo análisis modificó parte de ese esquema y confirmó que la tumba de Zemun tiene alrededor de 4.600 años de antigüedad, una cifra que adelanta la aparición de ciertos símbolos de prestigio en la región.

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Entre esos elementos apareció una pieza que llamó especialmente la atención de los investigadores: una diadema de oro. El objeto no sobresale solamente por el material con el que fue fabricado, sino por el momento histórico en el que ahora queda ubicado. La nueva cronología sugiere que las diferencias sociales y los signos visibles de poder comenzaron a consolidarse antes de lo que se creía en la zona del Danubio serbio.

Los arqueólogos remarcaron que una pieza de oro sin contexto preciso apenas representa un objeto valioso. Pero una pieza correctamente fechada permite reconstruir procesos mucho más complejos. “Una diadema bien datada permite discutir cuándo aparecen ciertos símbolos de prestigio, qué redes de intercambio existían y en qué fase de la Edad del Bronce se consolidan jerarquías más visibles”, señala el estudio.

El cambio también obliga a revisar las conexiones culturales entre distintas regiones europeas. El Danubio funcionaba como un corredor natural de circulación humana y comercial, por lo que cualquier modificación en la cronología de los asentamientos repercute sobre interpretaciones mucho más amplias. Las nuevas fechas fortalecen la idea de que existían vínculos intensos entre el territorio serbio, los Cárpatos y el centro de los Balcanes varios siglos antes de lo estimado.

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En los tres enterramientos estudiados aparecieron patrones funerarios similares. Los cuerpos estaban enterrados sin cremación y en posición encogida, acompañados por objetos de cerámica y metal. Esa repetición sugería cierta continuidad cultural, aunque las nuevas dataciones muestran matices temporales más precisos y obligan a separar procesos que antes parecían simultáneos.

El trabajo científico también expone un cambio de paradigma dentro de la arqueología moderna. Durante décadas, los investigadores construyeron grandes cronologías regionales a partir de estilos artísticos o técnicas de fabricación. Hoy, los análisis químicos y biológicos permiten obtener fechas mucho más exactas y alterar interpretaciones que parecían consolidadas desde hace años.

La tumba de Šljunkara-Zemun se convirtió así en mucho más que un hallazgo aislado. El enterramiento ofrece pistas sobre cómo circulaban los objetos de lujo, cómo se diferenciaban ciertos grupos sociales y qué tan temprano comenzaron a consolidarse estructuras de poder dentro de las comunidades balcánicas.

El estudio resume esa idea con una frase que terminó sintetizando el impacto del descubrimiento: “A veces, como demuestra este caso, tres dientes tienen más poder que todo el oro del mundo. El poder de decirnos cuándo.”

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