
La tercera edición reunió a autores, editoriales, artistas y vecinos en el Melipal, con homenajes por la ciudad, la biblioteca y la literatura.

El Centro Cultural Esquel Melipal volvió a convertirse en un punto de encuentro para la palabra escrita, la memoria local y la producción artística. Allí comenzó la tercera edición de la Feria Municipal del Libro de Esquel, una propuesta que reúne a escritores, editoriales, librerías, artistas y vecinos. La actividad forma parte de una agenda cultural que se extenderá hasta el 9 de mayo con propuestas abiertas a toda la comunidad.
La apertura combinó celebración institucional, homenaje literario y participación artística. El inicio de la feria coincidió con dos aniversarios fuertes para la ciudad: los 120 años de Esquel y los 90 años de la Biblioteca Pública Municipal Nicolás Avellaneda. Esa doble referencia atravesó el acto, donde también se destacó el valor de los escritores y de la palabra como parte de la identidad cultural local.


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El intendente Matías Taccetta participó del descubrimiento de una placa conmemorativa por ambos aniversarios. La señal no quedó reducida a un gesto protocolar, porque vinculó la historia de la ciudad con el recorrido de su biblioteca pública. En ese marco, el reconocimiento apuntó a quienes sostienen la circulación de libros, relatos y memorias dentro de la comunidad.
La ceremonia tuvo además un momento musical a cargo del Coro Seion. La presentación acompañó la apertura oficial ante el público presente y le dio a la feria un inicio marcado por la participación artística. La música funcionó como parte de una propuesta más amplia, donde el libro aparece junto a otras formas de expresión cultural.
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La responsable de la biblioteca, María Jesús Ochoa, puso el foco en el sentido comunitario de la feria. En su discurso, destacó la importancia de los libros y de los espacios culturales como herramientas de encuentro, memoria y construcción colectiva. “Hoy nos reúne mucho más que la apertura de esta tercera edición, nos convoca la palabra. La palabra es ese puente invisible que une generaciones, que preserva memorias y que construye futuros”, expresó.
Ochoa también defendió la continuidad de estos espacios en la vida cultural de la ciudad. Señaló que “sostener una Feria del Libro es defender el pensamiento, la imaginación y el derecho a una comunidad de encontrarse con sus propias palabras”. En la misma línea, definió al evento como “un acto de resistencia, de encuentro y de esperanza”, una frase que ubicó a la feria más allá de la agenda de actividades.
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La apertura también recuperó nombres ligados a la literatura argentina y a la defensa de la cultura. Ochoa mencionó a Julio Cortázar y a Jorge Luis Borges, en un año marcado por los 40 años de la muerte del reconocido autor argentino. Esa referencia sumó una dimensión histórica al encuentro, donde la lectura apareció como una forma de diálogo entre generaciones.
El homenaje a Constantino Salinas incorporó una mirada patagónica dentro de la feria. Silvia Beatriz Gerez recordó al escritor y médico español que se radicó en Río Pico después de exiliarse por la Guerra Civil Española. También remarcó su compromiso social con esa comunidad, donde trabajó como médico rural, docente y colaborador de distintas instituciones locales.
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Salinas escribió en 1947 el libro Allá en la Patagonia, una obra que retrata la vida y las dificultades de la región en aquella época. Su figura permitió unir literatura, exilio, trabajo comunitario y memoria territorial en una misma intervención. Esa presencia dentro de la feria amplió el sentido del encuentro hacia las voces que narraron la Patagonia desde la experiencia directa.
La tercera edición continuará hasta el sábado con charlas, talleres, música, presentaciones y actividades para distintas edades. La programación busca sostener un espacio de acceso libre, con participación de lectores, autores y trabajadores de la cultura. El punto pendiente será mantener esa convocatoria durante las próximas jornadas, en una feria que inició con homenajes, memoria local y una fuerte apuesta por la palabra compartida.

















