
El cruce de octavos en Córdoba encuentra a ambos equipos con la misma cosecha de puntos pero realidades opuestas. El estadio provincial será el juez del primer duelo.

El estadio Mario Alberto Kempes dejará de ser una referencia geográfica para convertirse en el epicentro de una definición que no otorga segundas oportunidades. Este sábado a las 16.30, la ciudad se paralizará frente a un duelo que borrará de un plumazo todo lo hecho durante la fase regular. El formato de eliminación directa transforma la vecindad en una frontera infranqueable para aquel que cometa el primer error técnico en el campo.
La tabla de posiciones muestra una paridad asombrosa que, sin embargo, esconde trayectorias muy diferentes en sus respectivas zonas de origen. Tanto el equipo de barrio Jardín como el de Alberdi cosecharon 26 puntos, aunque el destino los ubicó en veredas distintas de la grilla de clasificación. Talleres cerró cuarto en la Zona A tras una remontada futbolística, mientras que Belgrano terminó quinto en la Zona B después de ceder terreno en el sprint final del torneo.
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La gestión de Carlos Tevez al frente del conjunto albiazul logró estabilizar un barco que venía golpeado por las turbulencias deportivas del año pasado. La recuperación competitiva fue tan marcada que el equipo alcanzó los octavos con un envión anímico que lo sitúa como el favorito natural por su condición de anfitrión. Para el entrenador, este partido representa la validación definitiva de un proceso que prioriza la ruptura de líneas y la ambición ofensiva constante.
El planteo de Ricardo Zielinski en la vereda opuesta apuesta a la solidez estructural y a la paciencia estratégica que define su manual de estilo histórico. Belgrano sabe que la localía ajena es un factor de presión que debe utilizar a su favor mediante el orden táctico y la reducción drástica de espacios. La necesidad de transformar una clasificación algo sufrida en un golpe de autoridad fuera de casa es el combustible principal del conjunto pirata.
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La alineación probable de Talleres sugiere un esquema agresivo con nombres como Diego Valoyes y Franco Cristaldo encargados de abastecer a Ronaldo Martínez en el área. El bloque defensivo, custodiado por el capitán Guido Herrera, deberá estar atento para no quedar desprotegido ante las transiciones veloces que suele proponer el rival. Esta propuesta de juego directo es la que le permitió al equipo sumar lo necesario para meterse finalmente entre los cuatro mejores de su grupo.
El despliegue de Belgrano buscará conectar a sus piezas de mayor jerarquía individual para lastimar en los momentos justos del encuentro. La presencia de Lucas Zelarayán y Franco Passerini asoma como la amenaza principal para una defensa local que a veces sufre cuando la atacan por sorpresa. Thiago Cardozo tendrá la responsabilidad de sostener el cero en el arco ante un estadio que rugirá en su contra desde el primer minuto de juego.
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El arbitraje de Darío Herrera será observado bajo una lupa microscópica en un contexto donde los ánimos suelen desbordar el límite de lo estrictamente deportivo. La asistencia de Hernán Mastrángelo en el VAR agrega una capa de seguridad técnica a una jornada que se prevé cargada de jugadas divididas y polémicas territoriales. El control emocional de los protagonistas resultará tan determinante como la precisión en los pases o la efectividad frente al arco rival.
El recuerdo del empate sin goles en la undécima jornada del torneo flota sobre el césped cordobés como una advertencia sobre la paridad reinante entre ambos. "Aquella igualdad dejó una imagen de partido cerrado, con márgenes reducidos", un escenario que los técnicos intentarán evitar para no quedar a merced de la suerte. En una llave de vida o muerte, el riesgo de quedar afuera paraliza a veces la búsqueda del gol, pero la presión de la gente obligará a arriesgar.
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El vencedor de esta tarde no solo se ganará el derecho a jugar los cuartos de final durante la semana entrante, sino que mantendrá vivo el sueño de la corona. El camino hacia la final del 24 de mayo tiene al mismo estadio Kempes como estación de llegada definitiva para quien logre alzarse con el trofeo. El resultado de hoy determinará quién continúa en carrera por la gloria y quién deberá empezar a pensar en el próximo semestre con las manos vacías.

















