
Trasladaron uranio enriquecido de Venezuela a Estados Unidos bajo custodia internacional
Actualidad08/05/2026
REDACCIÓNLa operación fue coordinada por la NNSA con apoyo de Venezuela, Reino Unido y el OIEA. El material estaba en un reactor de investigación fuera de servicio desde 1991.

El Organismo Internacional de Energía Atómica y autoridades de Estados Unidos, Reino Unido y Venezuelaparticiparon de una operación internacional para retirar uranio enriquecido almacenado en territorio venezolano y trasladarlo de manera segura hacia Estados Unidos. La maniobra fue presentada como una acción de no proliferación nuclear destinada a reducir riesgos en la región.
Según informó la Administración Nacional de Seguridad Nuclear del Departamento de Energía estadounidense, la operación permitió remover todo el uranio enriquecido que permanecía en un antiguo reactor de investigación de Venezuela. La agencia detalló que se trató de 13,5 kilos, cerca de 30 libras, de material nuclear retirado del reactor RV-1.


El material estaba almacenado desde hacía décadas. De acuerdo con la información oficial, el reactor RV-1 había sido utilizado para investigación en física y energía nuclear, pero dejó de funcionar en 1991. Desde entonces, el uranio enriquecido por encima del umbral del 20% había quedado como material excedente.
La operación se desarrolló bajo estrictos protocolos de seguridad. Técnicos de la NNSA, especialistas del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, personal estadounidense y expertos internacionales trabajaron en el retiro, embalaje y traslado del combustible nuclear. El material fue colocado en un contenedor especializado para combustible gastado.
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El procedimiento incluyó un traslado terrestre desde el sitio del reactor hasta un puerto venezolano. Luego, la carga fue transferida a un buque especializado provisto por Nuclear Transport Solutions, del Reino Unido, y enviada hacia Estados Unidos. Una vez en territorio norteamericano, los contenedores fueron llevados al Savannah River Site, en Carolina del Sur.
La NNSA afirmó que el retiro se completó en pocas semanas y destacó la cooperación con Venezuela, Reino Unido y el OIEA. “La remoción segura de todo el uranio enriquecido de Venezuela envía otra señal al mundo de una Venezuela restaurada y renovada”, señaló Brandon Williams, administrador del organismo estadounidense.
El funcionario también vinculó la operación con la política exterior de la administración de Donald Trump. “Gracias al liderazgo decisivo del presidente Trump, los equipos dedicados sobre el terreno completaron en meses lo que normalmente habría tomado años”, sostuvo Williams en el comunicado oficial.
La agencia nuclear de Naciones Unidas indicó, según reportó The Guardian, que el uranio fue transportado de forma “segura y protegida por tierra y mar desde Sudamérica hasta Norteamérica” después de una operación “compleja y sensible”. El mismo reporte señaló que el material salió de un sitio ubicado a unos 15 kilómetros de Caracas y fue trasladado al complejo del Departamento de Energía en Carolina del Sur.
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El destino final del material será el procesamiento y reutilización en Estados Unidos. La NNSA informó que el Departamento de Energía tomó custodia del uranio en el Savannah River Site, donde técnicos lo procesarán en la instalación H-Canyon para obtener uranio de bajo enriquecimiento de alto ensayo, conocido como HALEU, un insumo utilizado en el desarrollo de reactores nucleares avanzados.
El organismo estadounidense enmarcó la operación dentro de una política de reducción de riesgos nucleares. Desde 1996, la NNSA aseguró que removió o confirmó la disposición de más de 7.350 kilos de uranio altamente enriquecido y plutonio en distintos países, como parte de sus tareas de no proliferación.
El caso también tiene una lectura geopolítica. El retiro del material se produjo en un momento de recomposición de canales entre Washington y Caracas, después de años de tensión diplomática. Para Estados Unidos, el traslado representa una señal de cooperación en seguridad nuclear; para Venezuela, implica el cierre de un riesgo asociado a un reactor de investigación fuera de servicio desde hace más de tres décadas.
La operación no implica que Venezuela estuviera desarrollando un programa nuclear militar, sino que el material almacenado superaba el umbral técnico considerado sensible en materia de proliferación. Por eso, el eje del procedimiento fue retirar el combustible, asegurar su transporte y trasladarlo a una instalación capaz de procesarlo bajo controles especializados.














