
El peronismo madrynense frena su mesa política tras chispazos con el sector de Luque
Política11/05/2026
REDACCIÓNLa interna del Justicialismo sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que se suspendiera la conformación de un organismo clave por falta de consenso entre la dirigencia local y los referentes de Comodoro.

Las reuniones en el Consejo de Localidad del Justicialismo terminaron en un punto muerto que expone la profundidad de la fractura interna en el peronismo de la ciudad. El intento por conformar una mesa de acción política, solicitada por la conducción provincial, quedó bajo llave tras dos encuentros marcados por la desconfianza y el reproche cruzado. La situación escaló cuando la estructura partidaria madrynense sintió que el desembarco de figuras ajenas a la ciudad buscaba condicionar la autonomía de los representantes electos en las urnas locales.
El detonante de la discordia fue la participación imprevista del diputado nacional Juan Pablo Luque en una convocatoria que, originalmente, estaba cerrada a las autoridades del partido y a los cargos electos por la ciudad. Esta irrupción fue leída por varios sectores como un gesto de atropello que reavivó una vieja herida en el peronismo chubutense. Según dijo en #LA17, Federico Garitano, integrante de la conducción, existe una “sensación de atropello” o la idea de que referentes de Comodoro intentan marcar el rumbo en un distrito donde el liderazgo actual está consolidado bajo otra conducción.


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La incomodidad no solo pasó por las formas, sino por la ausencia de sintonía entre los protagonistas. El hecho de que un legislador nacional se presentara en la sede partidaria mientras el intendente de la ciudad, electo por el Justicialismo, no formaba parte de esa dinámica, encendió las alarmas de todos los presentes. Garitano reconoció que “que venga un diputado nacional al Consejo de Localidad, donde tenemos un intendente que fue electo por el Partido Justicialista y que el intendente no participe, llamó la atención de todo el mundo”.
Tras ese primer cortocircuito, se intentó una segunda reunión con la presencia del intendente Gustavo Sastre, pero el volumen de asistentes y la falta de acuerdos operativos forzaron una nueva suspensión del proceso. El debate dejó claro que hay visiones irreconciliables sobre cómo debe articularse la oposición frente al gobierno provincial de Ignacio Torres. Para el sector madrynense, el mensaje de Sastre fue contundente respecto a su pertenencia al partido, marcando un límite ante cualquier intento de intervencionismo externo.
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La puja territorial también sacó a la luz un reclamo histórico sobre el centralismo del sur provincial en las decisiones del PJ. Federico Garitano fue crítico al señalar que, durante décadas, las derrotas electorales fueron responsabilidad de todos, pero las candidaturas y los cargos siempre parecieron propiedad exclusiva de un solo sector geográfico. “Las conducciones son de Comodoro, se hacen muchas elecciones y los candidatos también son de Comodoro”, disparó el dirigente, quien consideró que este modelo de tres décadas ya muestra signos de agotamiento inevitable.
En este clima de fragmentación, la palabra "renovación" empieza a sonar como una exigencia de las bases más que como un eslogan de campaña. La dirigencia local observa que muchos afiliados se alejaron del partido o perdieron su pertenencia ante la falta de espacios de debate real y la prevalencia de perfiles empresariales por sobre los políticos. Ante la eliminación de las PASO, el camino hacia las elecciones de 2027 parece estar condenado a definirse mediante internas partidarias directas, una herramienta que consideran vital para depurar la conducción.
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La relación con el gobierno provincial del PRO también funciona como un divisor de aguas dentro de la militancia. Para los sectores más orgánicos, resulta “incompatible un vínculo entre el justicialismo y el gobierno provincial” que encabeza la fuerza de Mauricio Macri, ya que entienden que se trata de modelos de gestión opuestos. Esta definición ideológica será la que termine de delimitar los frentes internos que competirán por el control del partido en la provincia y en la ciudad.
A pesar de la virulencia de los reproches, descartan que la disputa derive en un enfrentamiento violento, aunque admiten que el justicialismo terminó siendo noticia por sus fracturas más que por sus propuestas. La meta de lograr un peronismo unido y fuerte parece lejana mientras las formas de construcción sigan siendo objeto de disputa. Garitano enfatizó que es necesario “buscar que logremos tener un justicialismo unido y un justicialismo fuerte para las próximas elecciones”, reconociendo que hoy la realidad muestra un escenario dividido.















