
"Al que no le gusta, que se vaya": la frase de Adorni que fracturó al Gabinete
Política11/05/2026
REDACCIÓNEl jefe de Ministros desafió a sus pares citando al Presidente y profundizó el malestar en un equipo que le reclama un paso al costado para frenar el desgaste.

La tensión en la cúpula del Ejecutivo alcanzó un punto de saturación que excede las formas protocolares. Durante el encuentro de ministros del domingo, Manuel Adorni buscó blindar su posición utilizando una frase de Javier Milei que cayó como un agravio entre los funcionarios: “El Presidente ya tomó una decisión. Al que no le gusta, que se vaya”. Este ultimátum, lejos de calmar las aguas, generó una reacción de rechazo inmediata en un equipo que ya siente el peso de las sospechas judiciales que rodean al contador.
La interna dejó de ser silenciosa cuando Patricia Bullrich tomó la palabra ante la mirada de Karina Milei para exigir definiciones urgentes. La ministra de Seguridad planteó que es imperativo que el jefe de Gabinete aclare sus números ante la Justicia, bajo la premisa de que “la celeridad es fundamental y acá está en juego la confianza y el desgaste con la ciudadanía”. El planteo de la funcionaria no fue un hecho aislado, sino que representó el sentimiento de una mayoría que se siente ajena a las irregularidades inmobiliarias que se investigan.


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A pesar de los gritos presidenciales que precedieron la reunión, el fastidio de los ministros radica en la falta de respuestas técnicas. El vocero reconvertido en ministro coordinador se limitó a decir que necesitaba “un poco más de tiempo” para presentar su declaración jurada, pero no estableció un cronograma claro. Esta demora alimenta la desconfianza de sus pares, quienes observan cómo la agenda política del Gobierno se estancó desde que se conoció que su esposa utilizó el avión presidencial en una gira oficial.
Dentro del edificio de Gobierno, la lectura sobre la lealtad es unánime, pero el cuestionamiento hacia la figura de Adorni es operativo. Un funcionario de alto rango confió que, si bien aceptan la autoridad de Milei, la soberbia del jefe de Gabinete resulta irritante dadas las circunstancias. “Lo que tal vez no coincidamos es con lo que él está haciendo. Yo hablo por mí pero creo que la mayoría ya hubiéramos tenido el gesto de priorizar al equipo e irnos para liberar del peso al Presidente”, sentenció uno de los presentes en la cumbre.
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La confirmación judicial sobre movimientos en billeteras virtuales que no figuran en los registros oficiales terminó de dinamitar los puentes internos. Los ministros sospechan, además, que el propio Adorni filtra información sugiriendo que son los hermanos Milei quienes le impiden renunciar. Esta estrategia de comunicación interna es vista como una falta de códigos, ya que en el entorno presidencial aseguran que siempre se respetan las decisiones personales de los funcionarios que eligen dar un paso al costado.
La soledad del jefe de Gabinete se hizo evidente cuando buscó mostrarse rodeado por Luis Caputo y Alejandra Monteoliva en sus apariciones recientes. Sin embargo, el malestar es tan nítido que tras la última reunión ni siquiera hubo margen para una foto de familia que simulara unidad. Entre los ministros circula la idea de que una salida a tiempo funcionaría como un fusible para proteger la imagen presidencial, pero notan una obstinación que califican de innecesaria y dañina para la gestión.
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Quienes lo cuestionan por lo bajo admiten que la situación actual empantanó al Gobierno en su mejor momento de imagen pública. “Renuncia y descomprime todo, en una semana estamos hablando de otros temas”, exageró un integrante del Gabinete que solía defenderlo. La percepción general es que menos de la mitad de los ministros respaldan hoy su continuidad, y ese grupo se reduce casi exclusivamente a los funcionarios con línea directa con la Secretaría General de la Presidencia.















